"Siempre tuve claro que quería tener mi propia empresa"

  • Inés llegó desde República Dominicana en 1979 con la clara idea de crear su propio negocio

Inés Mosquea recuerda muy bien que llegó a España procedente de República Dominicana el 20 de marzo de 1979. Y, desde entonces, siempre tuvo claro que quería ser independiente, tener su propio negocio y, quién sabe, dar trabajo a otros que también lo necesitaran.

"Desde que llegué a España -su primer destino fue Málaga- he trabajado de empleada del hogar, en empresas de ayuda a domicilio, en la hostelería y cuidando a niños y ancianos. Pero siempre tuve claro que quería tener mi propia empresa", explica Inés.

Lo único que faltaba era una buena oportunidad, que apareció en 2002 cuando aceptó el traspaso de la lencería que ahora dirige. "Al principio fue difícil. Ésta era mi primera experiencia con una empresa y yo siempre he estado al frente del negocio, además de cuidando a mi hijo Anisé", asegura Inés, que reconoce que desde que es propietaria de la lencería Gretel no se ha sentido en ningún momento discriminada por el hecho de ser una mujer emprendedora e inmigrante. "Nunca me he sentido así ni por los demás ni por mí misma. Siempre he creído que la mujer puede ser igual de competente que el hombre".

Inés reconoce que a lo largo de su reciente carrera empresarial se ha cruzado con muchas personas e instituciones que le han ayudado. Desde CajaGranada -que le concedió uno de sus microcréditos para relanzar el negocio en 2003-, hasta el colegio San Agustín, que le otorgó hace años la exclusiva de la venta de sus uniformes.

"Le doy muchas gracias a Dios porque no me va mal. Siempre he llegado donde he querido. No me puedo quejar. Adonde quiera que voy, se me abren todas las puertas", confiesa la empresaria. Pero, pese a su determinación y a su naturaleza optimista, Inés reconoce que la dedicación exclusiva a su propio negocio le deja mucho menos tiempo del que querría para su hijo. "Anisé prácticamente se ha criado aquí, en la lencería. Es bastante complicado conciliar la vida familiar y la laboral, pero sería más difícil si trabajara para otros, con un horario fijo".

Así que Inés, orgullosa de haber conseguido ser independiente, se contenta con su pequeña lencería, a pesar de los quebraderos de cabeza en una época en la que "la pequeña y mediana empresa está sufriendo mucho".

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