Solbes al fin rectifica y recorta en casi un punto sus previsiones

  • El ministro cree que la economía avanzará este año a un ritmo del 2,3%, el más bajo desde 1996

Lo ha hecho a regañadientes y después de que varios organismos oficiales, entre ellos el Banco de España, le enmedaran la plana. El ministro de Economía, Pedro Solbes, presentó ayer el nuevo cuadro macroeconómico para el plazo comprendido entre 2007 y 2011 y reconoció que el crecimiento previsto para este año y el próximo será bastante inferior a lo que se había calculado inicialmente. En concreto, baraja tasas del 2,3% para ambos ejercicios, lo que supone un recorte de 8 y 7 décimas, respectivamente. Es más, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), será el avance más modesto que se dé en la economía española desde 1996.

En estos dos años, la inversión apenas crecerá (por el ajuste, "más pronunciado de lo esperado", que atraviesa la vivienda), y la demanda y la creación de empleo seguirán por la senda de la desaceleración, de modo que el paro subirá hasta el 10% de la población activa -ver tabla adjunta-. Según explicaron Solbes y la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, el impacto de la crisis financiera internacional en la economía española comenzará a remitir en la segunda mitad de 2009, lo que explica que las estimaciones de crecimiento para 2010 y 2011 se hayan elevado al 2,8% y 3,1% (ésta última es, precisamente, la que había hecho el Ejecutivo para 2008).

En cualquier caso, y pese a la pérdida de bríos de la actividad entre este año y el que viene, el ministro de Economía y Fernández de la Vega subrayaron que su avance seguirá siendo más significativo que el de la media europea, algo que garantizará la continuidad de la convergencia real con los países más avanzados de nuestro entorno.

Las únicas magnitudes que van a mejor en el nuevo esquema macroeconómico son, curiosamente, la productividad y la aportación del sector exterior al PIB, que dejará de ser negativa en 2011. Pedro Solbes indicó, a ese respecto, que las exportaciones se ralentizarán por el deterioro de la coyuntura internacional, recuperándose a partir de 2009 "de forma apreciable", a medida que los mercados de destino se muestren más dinámicos. Las importaciones también perderán fuelle, debido al menor dinamismo de la demanda nacional.

El vicepresidente segundo insistió, asismismo, en que la economía española seguirá creando empleo -cree que se generarán algo más de 200.000 puestos de trabajo este año y una cifra próxima a esa en 2009- y mantendrá el saldo positivo de las cuentas públicas en 2008. No obstante, reconoció que la evolución de diversos factores, como el paro, podrían tener una influencia definitiva en la consecución o no del superávit.

Se trata de la primera vez que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero revisa de forma extraordinaria el cuadro macroeconómico, pues hasta ahora lo hacía en julio, para diseñar los presupuestos del siguiente año, y en diciembre, para presentar el Programa de Estabilidad. Las nuevas previsiones están en el entorno de las del Banco de España, pero son más optimistas que las del FMI, Funcas o BBVA.

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