Strummer se queda en Granada para siempre

  • Su familia descubre la placa que da su nombre a una pequeña plaza, un logro tras una larga iniciativa popular

No cabía nadie más en la pequeña Plaza de Joe Strummer. Cientos de granadinos abarrotaron el minúsculo espacio triangular en el que políticos, músicos y periodistas se apretujaban en las primeras filas de la inauguración oficial del espacio dedicado al líder de The Clash. 

Aunque la cita era a las ocho de la tarde, una hora antes estaban ya ensayando para el concierto acústico de algunas canciones del compositor británico el integrante de 091, Antonio Arias, además de José Antonio García, Pablo Cook, Jem Finer y Richard Dudansky, batería que fue amigo y compañero de la banda de Strummer en The 101'ers y para quien este homenaje permite "reivindicar" y "compartir" su figura. 

Al evento acudió una delegación de unos veinte británicos entre los que figuraban algunos familiares, como su viuda Lucinda Garland, que tenía especial interés en conocer la plaza. 

Desde el Ayuntamiento se orquestó todo para que en la inauguración estuviese presente ella, así como su primera mujer,  Gaby Salter, y las dos hijas que tuvo con ella, Jazz y Lola, e incluso el primer bebé de Jazz, nieto de Joe Strummer."Nosotros no hemos corrido con el gasto de los viajes pero hemos hecho todo lo posible para cuadrar las agendas para que su familia pudiera estar presente", explicó el edil de Cultura, Juan García Montero. 

El acto consistió en el descubrimiento de la placa que da el nombre de Joe Strummer a esta plaza, situada entre la calle Vistillas de los Ángeles y la Cuesta de la Escoriaza. 

Rodeada de decenas de conocidos y admiradores de Strummer, su viuda se dirigió al público para agradecer el homenaje a Joe, que se habría apropiado "conscientemente o sin saberlo" de aquella frase del escritor británico Samuel Johnson, que decía: "Cada día que no conozco a una nueva persona es un día perdido". En Granada, relató su viuda, Joe hizo muchos amigos, algunos de los cuales han estado esta tarde en la placeta con su nombre. 

Uno de ellos fue el periodista y músico Jesús Arias, que no pudo asistir al acto pero que ayer comentaba que a Strummer, "tan punk", le sorprendería que le dedicaran una plaza con su nombre". 

Durante el acto también se hizo referencia a un episodio que vivió junto a Arias,  cuando quiso desenterrar a Lorca con un pico y una pala una tarde que fue a Víznar después de que el periodista le comentara que en las cercanías, en un lugar aún por descubrir, podría estar enterrado el poeta. 

Otra de las amigas que asistió fue Esperanza Romero, que de pequeña compartió casa durante tres años con el líder de The Clash, porque entonces era novio de su hermana. Ayer lo recordó como una persona "entrañable y con duende" que se interesaba por cualquier cosa que desprendiera "libertad y revolución", y relató algunos episodios compartidos, como cuando le llevaban a Inglaterra discos de Paco Ibáñez con poemas de Lorca o Machado. 

Para Marcia, una amiga inglesa, Strummer "era un tipo genial y camaleónico" al que recuerda haber visto encabezando a "una tropa de aventureros" que se subió a una farola en San José (Almería) para colocarle un celofán rosa y hacerla así "más sexy". 

Con el descubrimiento y los discursos se cumplía así el objetivo del grupo de Facebook que se creó para reivindicar una plaza en Granada para Strummer  y recordar a este músico que vivió largas temporada en Granada y que difundió su nombre a través de canciones como Spanish bombs, dedicada al poeta Federico García Lorca.  

 Fue en 1984 cuando Strummer llegó por primera vez a Granada, donde contactó inmediatamente con el efervescente circuito musical de la ciudad y donde conoció a los 091.  A partir de ahí volvió muchas veces más a esta ciudad y se convirtió en un habitual en los bares cercanos a la calle Pedro Antonio de Alarcón. Aunque en 2002 un fallo cardiaco impidió que regresase por última vez, ahora su recuerdo permanecerá en ella para siempre. 

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