Trescientos euros de multa por beber coca-cola en una plaza del Albaicín

  • Los agentes de la Policía Local dicen que el grupo con el que estaba el joven tenía bebidas espirituosas y recurren a la Ordenanza de la Convivencia, que prohíbe beber alcohol en la calle, para justificar la sanción

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"Con carácter general se velará por que no se consuman bebidas alcohólicas en los lugares públicos...", artículo 61 de la Ordenanza de la Convivencia. El texto es contundente y, de hecho, en un escenario en que aparecen un grupo de diez jóvenes, latas de coca-cola y botellas de ron y whisky la asociación de ideas parece clara: se está produciendo un botellón. Esto es lo que pensó la Policía Local cuando el pasado martes se encontró con esta imagen en la conocida como 'placeta del ocho' del Albaicín. De ahí que acto seguido procediera a multar a los jóvenes.

El procedimiento no tardó en despertar la indignación de uno de los chicos, Esteban. J. C., un joven estudiante de Económicas de Granada que se afanó en explicar a los agentes que la bebida que acompañaba a su bocadillo era sólo una coca-cola en lata, que no contenía ningún tipo de mezcla alcohólica y que él no tenía ningún tipo de relación con el grupo de jóvenes que había en el mirador que sí portaban bebidas espirituosas.

"Estaba en el mirador con una amiga y comenzaron a pedirnos la documentación argumentando que estaba haciendo botellón y que estaba bebiendo en un lugar no autorizado", explica Esteban, quien reconoce que le pidió a los agentes que se identificaran a lo que uno de los agentes respondió: "Mi nombre es señor agente".

Tras un cruce de acusaciones verbal entre ambos, la Policía le interpuso una denuncia en virtud de la Ordenanza de la Convivencia contra el botellón que ronda los 300 euros. Según la denuncia, en el apartado 'Hecho denunciado', el agente escribió: 'Permanecer y concentrarse en la vía pública, consumiendo bebidas, alterando la pacífica convivencia de los ciudadanos fuera del lugar habilitado en el Ayuntamiento'.

Disconforme con la multa interpuesta, el joven estudiante se negó a firmar el papel con la sanción aunque sí pidió a los policías que especificaran en dicho papel que estaba bebiendo un refresco de cola, a lo que los agentes tacharon del documento la palabra 'no alcohólicas'.

Finalmente, según cuenta el joven, los agentes se negaron a identificarse en la denuncia y le dijeron que ya se verían en los juzgados. "Ni siquiera me fijé en la cuantía de la sanción, pero me da igual. Esto es un claro abuso de poder por parte de estos agentes", argumentó y culpó a las instituciones por elaborar normativas abiertas a la interpretación como a su juicio ocurre con la Ordenanza de la Convivencia y contra el botellón.

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