Urbanismo obliga al Niño de las Pinturas a cambiar el spray por la 'brocha gorda'

  • Dictamina que el artista deberá "eliminar la pintura" realizada en Vistilla de los Ángeles número 5 y "reponer el muro a su anterior estado" porque la obra no se ajusta a la paleta de colores y fue realizada "sin autorización"

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No habrá sanción económica pero sí una medida 'reparatoria'. Raúl Ruiz, el grafitero profesional conocido como El Niño de las Pinturas, tendrá que "eliminar la pintura" que realizó el pasado mes de febrero en la fachada del edificio número 5 de la Cuesta Vistilla de los Ángeles, en el Realejo, y "reponer el muro a su anterior estado".

Así lo ha dictaminado la comisión técnica municipal de seguimiento del Plan Especial de Protección Centro, a pesar de que el artista contaba con el correspondiente permiso del propietario del inmueble y además había presentado una instancia ante la Gerencia Municipal de Urbanismo para adecuarse a las exigencias que requiere la Ordenanza municipal de la Convivencia, si bien no obtuvo respuesta y entendió que hubo "silencio administrativo".

Según asegura el informe de la comisión, en el escrito presentado el artista "mantenía que no tenía que pedir licencia y que sólo ponía en conocimiento del Ayuntamiento lo que pretendía llevar a cabo con el permiso del propietario del inmueble", que fue precisamente quien le encargó el trabajo.

Los expertos, que se reunieron el pasado 23 de febrero, han resuelto que en el ámbito del Plan Especial del Área Centro del Conjunto Histórico no es suficiente informar acerca de una actuación, ya que se deberá pedir autorización sobre "cualquier actuación que pudiera afectar a cualquier elemento con incidencia en la imagen urbana y en la percepción de la ciudad, para que el Ayuntamiento pueda denegar o autorizar, en su caso, tal actuación, pronunciándose con carácter previo esta comisión".

En cuanto a los grafitis, destacan que la Ordenanza de la Convivencia prohibe en su capítulo 2 "todo tipo de grafito, pintada, mancha, garabato", estando excluidos de la prohibición los "murales artísticos" que, sin embargo, habrán de contar "con autorización del propietario y municipal, en su caso, y previa comunicación a la autoridad municipal".

En este caso concreto, además, la comisión de seguimiento del Plan Centro no habría autorizado la actuación, ya que consideran que el grafitero no ha tenido en cuenta lo dispuesto en varios artículos de la normativa del Plan Centro, al no adecuarse los colores con el entorno del paisaje urbano.

Al conocer este dictamen, el artista, que piensa presentar un recurso, valoró que los colores que ha utilizado en su trabajo sí se ajustan a la paleta indicativa recomendada por la normativa, ya que ha utilizado tonos "sepias, rojo teja, blanco, blanco hueso y cyan". El caso es que la responsable de la Gerencia de Urbanismo, Isabel Nieto, ya había advertido que "los colores de las fachadas deben lucir acorde con el entorno" y los colores "deben ser uniformes".

Respecto a la reposición del muro a su anterior estado, el artista recuerda que antes de que empezara su obra en la fachada habían escrito con spray negro "Graná. La repolla", por lo que cree que con la medida el Ayuntamiento de la ciudad está "por la labor de que no haya arte en las calles". No ocurre lo mismo con los vecinos del barrio que, a su juicio, valoran su trabajo. Prueba de ello es el hecho de que este viernes inaugurará una muestra bajo el nombre de Luces y sombras en el Teatro Alhambra.

La resolución de Urbanismo ve la luz después de que la Policía Local denunciara al artista y diera traslado del expediente a la Fiscalía de Medio Ambiente. Ésta no abrió diligencias contra el grafitero porque el inmueble no es un Bien de Interés Cultural (BIC), ni se encuentra dentro de un ámbito de protección especial del patrimonio, sino a más de 50 metros de la misma.

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