Vecinos piden al alcalde que actúe contra los 'okupas' de Damasqueros

  • Les acusan de destrozar un jardín y de nutrirse de agua y luz de la vía pública

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La asociación de vecinos del Realejo ha pedido oficialmente una entrevista con el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, al que los residentes demandarán que medie para que los okupas que se instalaron algo más de dos meses en un edificio abandonado de la calle Damasqueros sean desalojados.

Según explicó ayer la presidenta de la entidad, Carmen Nestares, la reunión, que podría celebrarse la próxima semana, se ha solicitado porque los vecinos, o al menos una buena parte de ellos, no están contentos con la presencia de ese grupo de jóvenes, que intenta transformar el inmueble, de tres plantas, en un centro cultural y de talleres al que denominaron Taller de los sueños.

Carmen Nestares reconoció que hasta ahora no ha habido altercados con los okupas, pero sí les reprochó que hayan acabado con unas plantas que había en el antiguo huerto de la parte posterior de la casa, que se alimenten de electricidad y agua corriente que no les pertenecen ni pagan y otros detalles como su costumbre de andar por la zona "con perros que hacen sus necesidades en la calle" o que hayan pintado la fachada "de colorines".

Además, dice que los vecinos no sólo están molestos con lo que pasa, sino también preocupados por lo que pueda ocurrir dentro de poco. "En esta zona hay varias casas más en la misma situación y tenemos miedo de que puedan acabar como ésta", enfatizó la presidenta vecinal, que lamenta que el dueño del inmueble -del que ella y otros vecinos saben el nombre y su número de teléfono móvil- no se haya decidido aún a intervenir y a presentar una denuncia por vía judicial para reclamar el desahucio de los actuales habitantes de la casa.

Aunque no todo es negativo. Nestares admite que por las noches nunca hay jaleo en la casa y que los okupas no son ni ruidosos ni irrespetuosos. "Nos consta que algunos son cultos, que tienen un modo de ganarse la vida, que están arreglando gratis algunas bicis, que son altruístas... Pero no compartimos su modo de vida y tememos que atraigan a otra gente peor, que a veces se pasa por aquí pero con la que ni ellos mismos se llevan bien", detalló.

Sus argumentos los comparte José Aguilar Espinosa, residente en la calle Honda del Realejo, a espaldas de la casa ahora habitada por los okupas, quien no dudó de calificar el inmueble como "taller de las pesadillas" -para los que viven en las proximidades, se entiende- y que se dirigió a este periódico para reclamar al Ayuntamiento, la Policía Nacional, o la Local, y la asociación de vecinos "que protejan el derecho al descanso del vecindario y la habitabilidad en el entorno".

El residente cuenta que los inquilinos "arrasaron todas las plantas" del jardín trasero de la casa e impidieron así que los vecinos "disfrutáramos de una p rimavera que nos perfumaba con su silencio húmedo y los olores de rosas, celendos y jazmines". También sospecha que en el futuro hagan nuevas "intervenciones" en ese jardín y que "el canto de los antiguos habitantes, que eran los gorriones, los mirlos y las palomas", sean sustituidos para siempre "por los ruidos de las asambleas fervorosas en talleres y otros ejercicios culturales diurnos y nocturnos".

Este periódico se puso ayer en contacto con dos de los okupas de Damasqueros, quienes se comprometieron a responder por escrito a las críticas de los vecinos. Su réplica, al cierre de esta edición, no había llegado.

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