Venta Micena

  • El yacimiento debe ser excavado, pero con metodología, paciencia y documentando bien los hallazgos, nunca con el único objetivo de encontrar restos humanos al precio que sea

Emplazados en el borde nororiental de la cuenca de Guadix-Baza, en parajes semidesérticos de una belleza insólita y agreste, que recuerdan a los de la garganta de Olduvai en el África oriental, célebre por sus hallazgos de homínidos fósiles, se encuentran los yacimientos de Orce, que preservan un patrimonio histórico cuyo enorme potencial paleontológico comienza ahora a vislumbrarse. Así, desde que fuera descubierto para la Ciencia en 1976, el yacimiento de Venta Micena se ha convertido en un enclave de referencia continuada en la literatura del Cuaternario español, europeo y mundial.

Los fósiles de Venta Micena eran conocidos por los habitantes del lugar, especialmente gracias a la difusión realizada por el propietario de la finca donde se encuentra el yacimiento, el desgraciadamente fallecido Tomás Serrano, excelente persona a quien "las piedras se le parecían huesos". Tomás enseñó los fósiles a las autoridades de Orce, e incluso a algunas del ámbito universitario, pero entonces no se le hizo el caso que el yacimiento merecía. Era la época del tardifranquismo y el país estaba dedicado a otros menesteres.

1976 fue un año muy importante, comenzaba la transición y se abrían nuevas y diversas oportunidades. La Paleontología y la Prehistoria no fueron ajenas a estos vientos de cambio. Así, el profesor Trinidad Torres, entonces un joven investigador, encontró en la Sima de los Huesos de Atapuerca la primera mandíbula humana localizada en ese yacimiento y, por otro lado, tres miembros del Instituto de Paleontología de Sabadell, Narciso Sánchez, Josep Gibert y Jordi Agustí, se desplazaron a la cuenca de Baza y dieron con Venta Micena. Tomás encontró por fin a alguien que le diera una explicación lógica de por qué "las piedras se le parecían huesos". Desde entonces, gracias a la información suministrada por esta localidad paleontológica, el conocimiento de los seres vivos que poblaron el continente europeo durante el Cuaternario se ha incrementado de manera espectacular.

¿Por qué es tan importante?

Por muchas y muy variadas razones. La primera y fundamental son sus dimensiones. Se trata de un nivel horizontal de caliza que muestra una presencia continuada de restos óseos de grandes mamíferos fósiles, con un espesor variable de 75 cm a un metro y un recorrido en superficie superior a dos kilómetros y medio.

Esta capa fosilífera se formó en un ambiente de charcas de agua dulce, próximas al antiguo lago de Orce-Baza, donde los huesos quedaron depositados por la acción de las hienas y enterrados en el fango calizo que iba precipitando y cubriéndolos.

Hasta la fecha -la última excavación se realizó en el año 2005 bajo la dirección de los arriba firmantes- se han excavado 350 m2 y se han extraído 17.000 restos. Esto da un promedio de registro próximo a 50 piezas por metro cuadrado de excavación. Se calcula que hay más de un km2 de nivel fértil conservado, lo que equivale a más de un millón de m2, es decir, que en este yacimiento se encuentran potencialmente conservadas varias decenas de millones de fósiles de grandes mamíferos.

La diversidad de restos faunísticos es muy amplia. Hasta el momento se han localizado 33 especies de vertebrados, entre mamíferos, reptiles, anfibios y aves. Pero si por algo resulta espectacular Venta Micena es por la abundante presencia de grandes mamíferos, mamuts, hipopótamos, rinocerontes, caballos, ciervos gigantes, gamos, bisontes, bueyes almizcleros, caprinos con los cuernos extrañamente dirigidos hacia delante, cabras, y una gran diversidad de carnívoros como zorros, chacales, licaones, linces, dos especies de tigres de dientes de sable -una de ellas de origen africano-, jaguares, tejones, osos y, finalmente, hienas gigantes, supercarroñeras y supertrituradoras de huesos, causantes de la acumulación en el yacimiento. A esta lista hay que añadir la reciente descripción de un nuevo búfalo. Todo esto da una idea del potencial científico de Venta Micena y de su riqueza paleontológica.

Edad del yacimiento

Es posible conocer con aproximación la edad del yacimiento a partir de los datos aportados por las técnicas del paleomagnetismo y la bioestratigrafía. Para ello se ha realizado una comparación con otras localidades bien datadas del entorno europeo. Concretamente, su edad se puede precisar por el hallazgo de un topillo llamado Allophaiomys ruffoi, que es más reciente que los que aparecen en el yacimiento georgiano de Dmanisi, en el Cáucaso (datado en 1,8 millones de años) y se encuentra situado estratigráficamente por debajo de Barranco León, en Orce (datado en 1,4 millones de años). Es decir, Venta Micena debe tener una edad próxima a 1,5-1,6 millones de años. Estos datos vienen reforzados a través de dataciones directas de algunos dientes con una nueva técnica llamada ESR (electro-spin-resonance).

La asociación faunística

En la reclasificación de la fauna de este yacimiento, realizada en 1991 por el primero de los firmantes de este artículo, se determinó la existencia de tres grupos faunísticos presentes en Venta Micena en función de su origen. El primero se caracteriza por la presencia de especies que se encuentran ya en Europa en épocas más antiguas y entre ellas cabe destacar al mamut Mammuthus meridionalis o al oso Ursus etruscus. El segundo grupo integra a los inmigrantes procedentes de Asia, representados fundamentalmente por los bóvidos, cérvidos, caballos, rinocerontes, y algunos carnívoros como los cánidos Lycaon lycaonoides y Canis mosbachensis. Finalmente, el tercero agrupa las especies que arriban a Europa procedentes de África, tales como el hipopótamo Hippopotamus antiquus y el tigre de dientes de sable Megantereon whitei.

Básicamente se puede decir que la asociación de Venta Micena está compuesta mayoritariamente por especies que llegan a Europa procedentes de Asia, conjuntamente con un pequeño número, pero muy significativo, de elementos de origen africano.

El análisis de la acumulación de Venta Micena y los estudios paleoecológicos posteriores, coordinados por el segundo firmante del artículo, ha brindado una enorme cantidad de información sobre cómo era el ecosistema de Venta Micena en el entorno mediterráneo europeo del Pleistoceno inferior.

Así, en el ambiente de charcas donde se formó el yacimiento, se produjo el escenario del juego de la vida y la muerte, tal y como sucede actualmente en los ecosistemas africanos como el delta del Okavango en Botswana. Mientras los herbívoros acudían a saciar su sed, eran cazados por los carnívoros que acechaban sigilosamente, esperando el momento más oportuno para caer sobre las presas más débiles y desfavorecidas, bien por ser demasiado jóvenes o viejas, bien por padecer alguna enfermedad o lesión. En ese entorno, en la cumbre de la pirámide trófica se encontraba la hiena gigante Pachycrocuta brevirostris, que con sus extremidades proporcionalmente cortas y robustas, era lenta pero muy fuerte, con capacidad para robar las presas cazadas por otros predadores y desmembrar tales cadáveres para su transporte. Además, esta hiena poseía una dentición y una mandíbula muy gruesas y resistentes, con las que podía triturar los huesos, aprovechando al máximo todos los recursos. Pachycrocuta brevirostris es el agente transformador y acumulador de la mayoría de restos óseos encontrados en Venta Micena. Esta hiena se encuentra en todo el continente euroasiático, y es la gran competidora por la carroña con los primeros homínidos que colonizan nuestro continente.

Se puede decir que Venta Micena es probablemente la localidad fósil con restos de mamíferos cuaternarios más espectacular entre todas las que se conocen actualmente en el mundo. Sin duda, las excepcionales cualidades de este yacimiento y sus espectaculares dimensiones ayudarán en el nuevo siglo y en los siguientes a formar nuevas generaciones de profesionales de la paleontología que difundirán por toda la literatura científica el nombre de esta localidad emblemática.

Desgraciadamente, este patrimonio ha quedado empañado por una polémica persistente sobre los "hipotéticos restos humanos" localizados en el yacimiento, de escasa o nula resolución anatómica, que sólo convencen a unos pocos investigadores, siendo ignorados en general por la comunidad científica, pero favorecidos por la polémica mediática. Ahora bien, por el momento no se han localizado restos humanos incuestionables en Venta Micena, ni ninguna otra evidencia de presencia humana, como industrias líticas. Sin duda, en el caso de que en algún momento aparezcan será una importante noticia para toda la comunidad científica y para la ciudadanía.

Es evidente que Venta Micena debe ser excavada, pero con metodología, paciencia y documentando bien los hallazgos, nunca con el único y exclusivo objetivo de encontrar restos humanos al precio que sea. Existen ya muchas contribuciones científicas publicadas en revistas internacionales, generadas por los firmantes de este artículo y sus colaboradores, algunos de ellos jóvenes talentos cuyos primeros pasos en la investigación paleontológica han tenido lugar en este yacimiento excepcional. Sin duda, tales publicaciones deben continuar y ser implementadas a través de un trabajo metodológico por el bien de la Ciencia andaluza de excelencia.

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