Vinos que van cosechando premios

  • Cortijo El Anchurón presentó su nuevo vino blanco, que desde enero de este año ha recogido tres galardones por su calidad

Debe ser que mucha gente piensa que los periodistas tenemos los titulares continuamente en la cabeza. Y en consecuencia, lanzan desafíos. "Define este vino con tres palabras", propuso una mujer a estos dos redactores mientras daban cuenta de una copa.

Bueno, lo único que acertaron a contestar en ese momento fue: "un vino agradable" y "está bastante bueno", respectivamente, comentarios que es más que posible que defraudaran sus expectativas, pero que por otra parte no dejan de ser ciertos.

Porque fueron esas las sensaciones -aunque algunos las expresaran con un lenguaje más técnico y acertado- que dejó el nuevo vino de Cortijo El Anchurón, un blanco que fue presentado en sociedad el miércoles por la noche en Al Sur de Granada, una tienda que lleva a gala su filosofía de servir y vender únicamente caldos de la provincia, así como otros muchos productos gastronómicos autóctonos.

La cita, a la que acudieron unas cincuenta personas, sirvió de paso para dejar constancia, una vez más, de cuánto se va avanzando en materia vitivinícola. Definitivamente, los vinos hechos de cualquier manera -cuentan que en su proceso de fermentación les llegaban a echar huesos de jamón para que cogieran sabor- han pasado a la historia. Ahora se miman para sacarles el mejor partido. Lo demás lo hace la tierra, privilegiada por circunstancias como que del mar al pico del Veleta no haya más de 50 kilómetros en línea recta o como la gran diferencia de temperaturas entre el día y la noche.

Los resultados saltan a la vista, como un Muñana 3 Cepas que, de acuerdo con la última recopilación de la prestigiosa Guía Peñin, es el quinto mejor vino de España. Como los Señorío de Nevada, Almaraes, Spira, Calvente y demás marcas punteras. O, volviendo a la semana pasada, como los que comercializa Cortijo El Anchurón, tras cuidarlos con esmero en las seis hectáreas que se cultivan para la bodega Romero García en el término de Darro y no muy lejos de Guadix. En esa zona, una de las tres de Granada donde se hace vino, es donde, según los expertos, se comercializa el de más calidad.

El nuevo hijo de Emilio Romero y Amparo García, principales responsables de una comunidad de bienes nacida hace 14 años, es su Blanco 2007, que se convierte en la sexta referencia de la marca. Se hace con las mismas variedades de uva -sauvignon blanc y chardonnay- que el de 2006, pero Romero advierte de que es menos seco.

Es algo que se aprecia casi en el primer contacto con la copa. Su olor remite al de la manzana verde y en la boca deja de entrada una sensación ligeramente dulce, a la que luego un regusto ácido le echa un pulso del que ninguno de los dos sale victorioso. A falta de una valoración más técnica, bastará con decir que entra estupendamente.

El Blanco 2007 nace con buena estrella. Por lo pronto ya ha sido galardonado con tres premios en lo que va de año, entre los que destaca una medalla de plata en el Bacchus 2008, concurso organizado por la Unión Española de Catadores. "Es una bomba entre los nuevos blancos nacionales", avisa Fernando Poyatos, dueño de Al Sur de Granada, que está convencido de que los vinos de Granada tienen mucho que decir, aunque para eso hay que empezar desde la base, concienciando a los granadinos de que lo de aquí no desmerece, ni mucho menos, a lo de fuera.

"Me he propuesto que en cada carta de cada restaurante de Granada haya un vino de aquí", sugiere por su parte Benjamín Garrido, director comercial de Cortijo El Anchurón, que no oculta cierta envidia hacia lo que sucede en Almería, donde, aunque hay menos bodegas, sí existen acuerdos en ese sentido entre productores y hosteleros.

"Los granadinos deberían conocer sus vinos, aunque sólo fuera por amor propio", incide Fernando Poyatos, al que apoya sin dudarlo Francisco Ávila, propietario del establecimiento Bodega La Fonda y del que sólo salieron comentarios elogiosos hacia el nuevo producto, en particular, y hacia el potencial vinícola de la provincia, en general. Y, como él sí sabe de esto, en su análisis fue mucho más allá de los titubeantes "un vino agradable" o "está bastante bueno" de los periodistas. En tres palabras.

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