El Virgen de las Nieves bate su récord en trasplantes hepáticos

  • La provincia ha cerrado 2017 con un total de 91 trasplantes de órganos, de los que 53 fueron renales y 38 hepáticos

  • La cifra de donaciones se situó en 45, de los que 16 fueron en asistolia

El Hospital Virgen de las Nieves ha conseguido un nuevo récord particular. El pasado 2017 este centro realizó un total de 38 trasplantes hepáticos (hígado), 13 más que el año anterior. De este modo, el Virgen de las Nieves vuelve a postularse como uno de los hospitales referentes en este tipo de transplantes. En concreto, se postula como el segundo de Andalucía, tan solo por detrás del Hospital Regional de Málaga, que realizó 58 trasplantes de hígado durante el pasado año.

En total, Granada cerró el año 2017 con 91 trasplantes de órganos, de los que 53 fueron renales (riñón), y 45 donantes, de los que 16 (más de un 35%) fueron en asistolia, es decir, una donación a corazón parado, cuya cifra supone un 16% del total de donaciones de este tipo registradas en Andalucía.

Pese a ello, las cifras obtenidas durante el pasado año en la provincia, en la que solo se realizan trasplantes hepáticos y renales, son las más bajas registradas desde el año 2010, último periodo en el que Granada no consiguió alcanzar la barrera de los 100 trasplantes anuales.

Hace ocho años, la provincia registró 69 trasplantes, cifra que creció casi el doble en tan solo un año, ya que en 2011 fueron 117 los practicados en Granada. Pese a ello, al año siguiente, hubo un ligero descenso ya que fueron 109 los realizados, de los que 73 fueron renales y 36 hepáticos.

Sin embargo, en 2013 el total de trasplantes practicados en la provincia volvió a subir, ya que alcanzó los 117, 90 de ellos renales y 27 hepáticos. Al año siguiente, Granada consiguió despuntar a nivel andaluz, español, europeo e incluso sobrepasó las cifras de EEUU a nivel de donaciones.

Durante el 2014, se registraron un total de 65 donaciones en la provincia, de las que 56 provinieron de personas fallecidas y 9 de donantes vivos. Gracias a ello, se pudieron practicar una media de dos trasplantes por semana, que culminó con un total de 110 (37 de hígado y 73 de riñón).

Un año después, el Virgen de las Nieves volvió a ser referente al alcanzar la mayor cifra de donaciones en asistolia de Andalucía, con un total de 18. Además, se practicaron 100 trasplantes de los que 76 fueron renales (6 de donante vivo) y 24 hepáticos.

Por último, el 2016 se cerró con un total de 105 trasplantes (25 de hígado y 80 de riñón) y 53 donantes de los que 22 (un 41%) fueron donaciones a corazón parado. Por ello, si se compara con las cifras registradas durante el pasado año, el 2017 presentó un descenso, salvo en el caso de trasplantes hepáticos.

Todos estos datos corresponden al balance anual de donaciones y trasplantes, que fueron dados a conocer ayer por la Consejera de Salud, Marina Álvarez, y el coordinador autonómico de trasplantes, en la que se hizo hincapié en la importancia de las donaciones, las cuales en el cómputo global andaluz se han visto aumentadas un 4,6% durante el último año, para reducir las listas de espera y así conseguir "salvar vidas".

Para ello, un paciente trasplantado recientemente de riñón, Manuel Borjabad, contó su experiencia en la que insistió en su "pánico a la diálisis", ya que sus padres fallecieron por la misma enfermedad. Así, este paciente relató que "tras el trasplante, que me lo han hecho en prediálisis, he vuelto ha nacer. He vuelto a vivir. Todos deberíamos ser donantes"

La capacidad de los equipos de trasplantes para dar una oportunidad a enfermos terminales es posible gracias a la generosidad de las familias que aceparon la donación de órganos de seres queridos recién fallecidos: 99 en Sevilla; 112 en Málaga; 22 en Jaén; 19 en Málaga; 45 en Granada; 57 en Córdoba; y 40 en Cádiz. En total en Andalucía se registraron 413 donaciones.

El sí de las familias andaluzas se ha situado en el 89%, la cifra más alta hasta el momento. La comunidad andaluza ha superado la tasa española de donantes por millón de población: Esta tasa era de 13,4 donantes por millón en el año 1991, cuando comenzó a funcionar la Coordinación Autonómica de Trasplantes. El pasado año 2017 esta tasa se ha situado en 49.3 donantes por millón, más de dos puntos por encima de la media española.

En 2017 Andalucía ha batido su propio récord por cuarto año consecutivo, con 919 trasplantes. El Hospital Puerta del Mar de Cádiz realizó 100 trasplantes; el Reina Sofía de Córdoba, 229; el Virgen de las Nieves de Granada, 91; el Regional de Málaga, 216; y el Virgen del Rocío de Sevilla, 283. El hospital sevillano es también el líder andaluz en volumen asistencial en esta área sanitaria.

Según los datos facilitados por la Consejería de Salud: junto al dato histórico del Virgen del Rocío, en el balance andaluz destacan distintos indicadores del resto de hospitales andaluces incluidos en el programa de trasplantes. El Hospital Puerta del Mar de Cádiz ha superado su propio récord en trasplante renal, con 100 intervenciones; el Hospital Virgen de las Nieves de Granada ha superado igualmente su dato histórico en trasplante hepático, con 38; el Hospital Regional de Málaga ha superado sus cifras en trasplantes hepáticos, con 58; y el Reina Sofía de Córdoba también arroja cifras históricas en trasplantes de pulmón, con 43 intervenciones; y de riñón, con 99.

En estos momentos, 628 enfermos terminales se encuentran en Andalucía en lista de espera para recibir un trasplante en Andalucía, una cifra que ha descendido de manera destacable desde 2010; cuando se contabilizaron 905 pacientes en esta lista de espera.

"Los datos del último balance de trasplantes son muy positivos, pero no podemos olvidar que a los enfermos que mueren en la lista de espera, esperando un órgano. Lo ideal es conseguir que el 100% de las familias que pierden un ser querido digan sí a la donación de órganos", aseveró ayer Manuel Alonso, coordinador autonómico de Trasplantes.

La Organización Nacional de Trasplantes también ofreció ayer, en Madrid, el balance estatal: Un año más España ha vuelto a superar su propio récord en donación y trasplantes de órganos y se mantiene como líder mundial durante 26 años consecutivos.

En esta ocasión el país ha alcanzado los mejores datos de su historia: 46,9 donantes por millón de población (2.183 en total) y 5.259 trasplantes. El pasado año se han registrado máximos de actividad en toda la historia de la ONT en trasplante renal, hepático y pulmonar y, en general, ha subido en todos los tipos, salvo en el de páncreas, que ha bajado.

Manuel: "Mi madre me dio la vida,mi hermana me la ha devuelto"

Bella Valiente. Pocos nombres definen a una persona de manera tan certera. Madre de dos hijos, esta mujer de 45 años no lo dudó. Su hermano Manuel estaba a punto de entrar en diálisis a causa de una larga enfermedad renal que tenía en jaque a su familia. "Es un gran privilegio tener la oportunidad de hacer algo para que un ser querido pueda seguir adelante. En muchas ocasiones, cuando tenemos a un familiar gravemente enfermo solemos sentirnos muy impotentes; e incluso llegamos a desear estar en su lugar. Donar es un privilegio. Con una actuación mínima, puedes dar calidad de vida a un ser querido. No lo pensé. Le di un riñón a mi hermano. Estoy perfectamente, sin limitaciones; sólo me someto a una revisión anual". Con estas palabras Bella Valiente recuerda los momentos en los que dio el paso para donar un riñón a Manuel. Fue el 24 de octubre de 2012. Desde entonces Manuel Valiente celebra dos cumpleaños: el día que recibió el riñón de su hermana y el día que nació, un 6 de noviembre. "Mi madre me dio la vida y mi hermana me la ha devuelto", explica este sevillano padre de tres hijos, Ana, Manuel y Patricia. La más pequeña tiene poco más de tres años, Patricia. Nació dos años después de que su padre se sometiera al trasplante. Es el final feliz de un largo proceso de enfermedad que comenzó para Manuel cuando apenas tenía treinta años: "En varias revisiones médicas de empresa, que me hacía cada dos años, me detectaron sangre en la orina. Acudí al médico y al urólogo, pero en principio no me diagnosticaron ningún problema. En una nueva revisión me volvieron a detectar niveles altos de sangre en la orina. El diagnóstico de la enfermedad renal me llegó cuando me sometí a unas pruebas de anestesia para una intervención quirúrgica. Me volvieron a salir los mismos resultados en los análisis. Los médicos me explicaron que no era normal y fue entonces cuando investigaron hasta dar con el diagnóstico. Es una enfermedad autoinmune que provoca un deterioro progresivo en los riñones hasta terminar en la disfunción renal". Los años transcurrieron con dietas muy estrictas y medicación, pero la enfermedad continuó progresando. "Mi única solución era un trasplante. Me encontré a un paso de entrar en diálisis cuando los médicos me propusieron la posibilidad de someterme al trasplante. Tenía dos opciones: entrar en lista de espera de un donante cadáver o la posibilidad de la donación en vivo de un familiar compatible. Primero lo intentó su padre, Manuel Valiente, quien se sometió a varias pruebas médicas para ceder a su hijo un riñón. "Mi padre se encontraba en el límite de edad, pero aún así se sometió a varias pruebas. Estaba muy bien de salud, pero en una prueba le detectaron una pequeña piedra en el riñón". Un cálculo renal impidió al padre convertirse en donante de su hijo. Fue entonces cuando Bella dio el paso. No se lo pensó siquiera. "Claro que tuve miedo pero es una de las decisiones en mi vida de la que más orgullosa me siento", dice. En el momento de la donación sus hijos tenían cinco y tres años. Para esta madre donar un riñón a su hermano es: "un riesgo mínimo para la mayor de las recompensas: dar calidad de vida a su ser querido". Palabras llenas de humanidad que definen el gesto de los donantes en vivo, héroes anónimos.

José Francisco: El niño que regresó de Alemania para volver a soñar

La vida de José Francisco, un niño de once años, se truncó pocos días después de viajar a Hamburgo (Alemania) donde su familia había previsto instalarse por motivos laborales de su padre. "Llevaba cuatro años viviendo en Hamburgo por motivos de trabajo; soy montador aeronáutico en Airbus. Y decidí que mi familia, mi mujer y mis tres hijos, se instalaran conmigo. Apenas podía verlos", recuerda José F. Muñoz, el padre del pequeño. "Al poco tiempo comprobé que mi hijo, que lo recordaba muy activo, apenas jugaba ni sonreía. Lo llevé al médico. Le detectaron una malformación renal. Los médicos nos colocaron una ambulancia en poco tiempo. Estaba entre la vida y la muerte", recuerda. El pequeño ingresó en la UCI. Le estabilizaron y entró en diálisis. La única opción: un trasplante renal. "En Alemania nos explicaron que teníamos que esperar entre dos y tres años para entrar en lista de espera; y después un año más para que el niño se sometiera a un trasplante". En esos momentos el padre comenzó a informarse y se puso en contacto con el hospital que fue su referencia en Sevilla, el Virgen del Rocío. "Mi mujer y los tres niños regresaron a Sevilla el 15 de agosto de 2017 y en diciembre, el día 30 a las una y media de la madrugada entró en quirófano", relata este padre, que no oculta sus sentimientos: "Me siento muy feliz, aunque tenga que regresar de nuevo a Hamburgo para trabajar. Sé que me voy, pero mi hijo está bien". El pequeño José Francisco es el paciente trasplantado de riñón número 200 en el Hospital Virgen del Rocío "Los alemanes serán mejores en muchas cosas. En trasplantes, en Sevilla y en Andalucía tenemos a los mejores", reseña. Este padre trata en estos momentos de lograr un traslado laboral a Sevilla para poder estar junto a su familia. "Me voy de nuevo pero feliz al saber que mi hijo saldrá adelante".

Javier: El eterno agradecimientoa los donantes

Javier Quintanilla, un joven sevillano de 26 años, también ha batido récords en el Hospital Virgen del Rocío. La fuerza que le transmite su hija Lucía, que sólo tiene ocho meses, es un motor que le ha impulsado a salir, cuanto antes, de una habitación de hospital, poco después de someterse a un trasplante de corazón. Al recordar la fecha que recibió la llamada del hospital informándole de que había donante, Javier se expresa: "el día 29 de diciembre celebraré siempre mi segundo cumpleaños". Es la sensación de volver a nacer que describen las personas gravemente enfermas, en fase terminal, que entran en lista de espera para un trasplante y que reciben el órgano vital a tiempo. Testimonio tras testimonio se repite: "el día que recibí el trasplante celebro mi segundo cumpleaños". Javier se siente "eternamente agradecido a esa persona. Al donante". Este joven comenzó a tener problemas severos de corazón a los 18 años. "Estaba jugando al fútbol cuando me desmayé. Me sometieron a una serie de pruebas y me detectaron miocardiopatía hipertrófica", recuerda. Durante un periodo se sometió a tratamiento médico y se sometió a la implantación de un DAI (desfibrilador automático implantable). "Todo iba bien hasta finales del año 2016: en diciembre sufrí siete arritmias y recibí siete descargas del DAI. Un sólo día recibí hasta tres descargas", recuerda. Tras estos problemas los especialistas reajustaron la medicación, pero al poco tiempo Javier comenzó a sentirse muy débil. Tras varios ingresos hospitalarios, una noche Javier sintió que le faltaba el aire. La segunda noche acudió de nuevo al hospital. "Sentía que me asfixiaba", recuerda. Javier ingresó en esta ocasión en la cuarta planta del Hospital General, en el área de Trasplante Cardiaco. "Tenía los pulmones encharcados. La medicación me permitió desechar líquido", recuerda. Tras esta complicación los médicos le ofrecieron la alternativa. "Me preguntaron entonces si estaba dispuesto a entrar en lista de espera para un trasplante de corazón. Y acepté". Javier Quintanilla entró en lista de espera en mayo de 2017. Siete meses después recibió la llamada del hospital: había donante. El pasado 29 de diciembre este joven se sometió a la compleja intervención quirúrgica. "Todo ha sido muy rápido. Los médicos me han comentado que soy de los pacientes trasplantados de corazón que más rápido se ha recuperado", explica. En su conversación nombra a Lucía, su hija. "Ella me da fuerzas", comenta. Su rápida recuperación ha propiciado que este joven pueda recibir el alta hospitalaria en tiempo récord.

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