La adaptación universitaria a Europa se tropieza con aulas inadecuadas

  • La Universidad analiza su proceso de implantación del sistema comunitario · Las experiencias piloto revelan la necesidad de una fuerte inversión para adecuar los recursos materiales y humanos

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No se trata sólo de modificar los planes de estudios. La adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) supone la reducción de los grupos, cambios en los métodos de enseñanza y un nuevo concepto del aprendizaje, más autónomo. Y todo esto requiere también una adecuación en las infraestructuras y equipamientos para la que queda un largo camino por delante. Es uno de los asuntos que saca a la luz el análisis realizado por la Universidad de Granada de su propio proceso de implantación del sistema europeo.

En la UGR, las experiencias piloto comenzaron en el curso 2004-2005 y este año ya son 45 titulaciones las que están implicadas y por tanto, 19.415 alumnos, que representan un 35% del total. Además, hay 170 alumnos becarios que participan directamente en estas experiencias. El análisis elaborado por los profesores Javier Cañizares García y Eduardo Fernández de Haro, mediante encuestas al profesorado y a los alumnos más directamente implicados en estas experiencias, aporta datos como que un 74% considera que no son suficientes y adecuadas las aulas de su centro, por su capacidad y estructura, para el nuevo sistema de docencia. Así, entre las principales conclusiones del estudio se señala que el proceso de adaptación "requiere necesariamente una clara apuesta por la adecuación de recursos materiales y humanos".

El análisis también advierte que se debe concienciar a los alumnos de la importancia del aprendizaje autónomo y tutelado: "Los estudiantes deben asumir la corresponsabilidad de su formación". Y en este sentido, los encuestados opinaron que la actitud de los estudiantes no es positiva, lo que se relaciona con la mayor carga de trabajo que supone para los alumnos, la falta de información y la falta de coordinación.

Precisamente un grupo de universitarios está organizando una manifestación contra el llamado Plan Bolonia para el 24 de abril. El vicerrector de Planificación e Innovación Docentes, Antonio Sánchez Pozo, declara a este respecto que "todo el mundo es libre de tener su opinión y manifestarla", pero defiende la trasparencia del proceso: "Lo que no pueden decir es que falta información, porque a nadie se le ha negado información de ningún tipo. Está la página web y hay un buzón de consulta abierto desde hace cuatro años y he ido centro a centro explicando todo".

Entre las mejoras propuestas por los encuestados, sí se incluye, de todos modos, una mayor información sobre la adaptación al EEES, y por ejemplo, que se ofrezca en los documentos de matrícula. También se plantea la necesidad de adecuar la ratio entre profesores y alumnos, adquirir materiales, pedir el compromiso institucional y formar al profesorado y al personal técnico.

"Hay titulaciones que han hecho un avance espectacular. Yo no creo que tengamos ningún problema con el proceso de adaptación", afirma el vicerrector, "pero hace falta que se marquen directrices por parte del gobierno andaluz".

No parece a primera vista muy esperanzador que sólo un 17,2% de los encuestados considere que el sistema mejora los resultados académicos, frente a un 41,4% que cree que no y un 41,4% que no contesta. No obstante, esa consideración se refiere sólo al número de aprobados y suspensos, pero en general existe una opinión mayoritaria de que las asignaturas que han introducido cambios han mejorado y de que la aplicación de la experiencia está sirviendo para revitalizar el debate sobre métodos docentes, sistemas y criterios de evaluación... "Este hecho, en sí mismo, supone una importante mejora", estima el análisis.

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