El adiós a una vida dedicada a una pequeña tintorería

Tras más de 45 años dedicados a su pequeña tintorería en la Avenida de Madrid de la capital granadina, Mari Carmen Liñán está a punto de jubilarse y cerrar las puertas de su negocio. Tintorería Alcalá-Galiano comenzó como un negocio familiar del que Mari Carmen y su marido se hacían cargo, pero tras la jubilación de su marido es ella quien se hace cargo del comercio. "Llevo aquí toda la vida, más de 45 años, desde los 13 trabajado. Decidimos montar este negocio porque yo ya había trabajado planchando", explica la propietaria de la tintorería.

Mari Carmen asegura que la crisis se nota pero que al llevar tantos años no ha hecho mella en el comercio. "La crisis se nota poco porque yo, la verdad, tengo ya mi clientela de toda la vida que es fiel", asegura. El perfil de gente que acude a lavar y planchar la ropa a negocios como este es cada vez gente más joven, eso sí, de una posición social acomodada. "Aunque no lo parezca es quizás la gente joven quien trae más ropa a lavar, pero los que disponen de una posición acomodada económicamente", afirma Mari Carmen.

El proceso a seguir una vez alguien lleva algo a esta tintorería es siempre el mismo. Se le da una pequeña factura que lleva asignada un número que es el mismo que tiene la prenda para que cuando se vaya a recoger se identifique fácilmente. "Puede pasar a recogerlo quien sea teniendo esa nota. Casi todo el mundo se olvida la nota cuando viene a recoger su ropa, y claro como más o menos ya los conoces y hay confianza pues nada, te pones a buscarla entre todas las prendas hasta que lo encuentras y ya te firma esa factura como que la ha recogido", dice Mari Carmen.

La gente tiene la impresión de que acudir a una tintorería a lavar alguna prenda es bastante caro, pero para Mari Carmen eso es una "falsa creencia" pues los precios han bajado mucho. "Los precios son asequibles. Por ejemplo, un traje cuesta 10 euros, las prendas de mujeres un poco más pero el precio varía muy poco", explica Liñán, que cuenta que a la hora de lavar las prendas se adapta a la exigencia del cliente dando prioridad a aquellos que necesitan las prendas limpias antes. "Te adaptas a la necesidad del cliente", afirma.

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