"Hay que aguantar, es mi pasión"

  • El acto de investidura de los nuevos doctores da el toque de color al ceremonial que inicia el nuevo curso universitario

  • Continuar con la investigación es el objetivo de muchos de ellos

"Hay que aguantar, es mi pasión" "Hay que aguantar, es mi pasión"

"Hay que aguantar, es mi pasión"

Justo al otro lado del muro del Crucero del Hospital Real donde daba inicio el solemne acto de apertura del curso académico, en el patio del Archivo, un grupo de medio centenar largo de risueños recién doctores se arremolina entorno a la estatua de Carlos V. A sus pies, desde protocolo se explica, precisamente, eso, qué va a ocurrir dentro de unos minutos. Togas y birretes forman parte de un ceremonial de fórmulas centenarias, colorida y alegre. Se hacen fotos, se felicitan. Sara Jiménez, con la muceta amarilla que distingue a los doctores de Medicina, ha compaginado en los últimos años su trabajo en el hospital con la redacción de su tesis en el Departamento de Psiquiatría. Su trabajo se ha centrado en el análisis de factores del envejecimiento, concretamente el estrés oxidativo. El de ayer fue "un paso muy importante" para Jiménez, que expresa su intención de seguir investigando en su campo, sin dejar de lado su labor hospitalaria. Junto a ella, Araceli Rojo, de Ciencias Económicas. Juntas muestran su buen humor en una jornada festiva, el merecido reconocimiento tras años de estudio. En el caso de Araceli el objeto de su tesis versó sobre la gestión de proveedores. Ahora trabaja como profesora interina, los primeros pasos de una carrera que pretende que tenga su eje en la Universidad. Casualidades de la vida, Araceli comparte jornada de investidura con su hermana Marina, doctora en Derecho gracias a una tesis sobre el jurista granadino Francisco Bermúdez de Pedraza. "Escribió el primer manual de derecho escrito en castellano", resume Marina. Mientras destaca la labor del insigne granadino, saluda a un sacerdote, que también forma parte del bullicioso grupillo de doctores. Les dio, hace años, su primera comunión a ella y a su hermana. De aquella liturgia religiosa compartida a la de ayer, laica y reivindicativa. Marina, entre saludo y saludo, reconoce que "está complicado" continuar con su trabajo investigador. "Hay que aguantar. Ésta es mi pasión", zanja.

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