Las aguas del PP bajan otra vez mansas

  • Sebastián Pérez refuerza su liderazgo tras ganarle el pulso a los críticos, que ahora piden disculpas y prometen apoyo

Unos lo dicen a viva voz y otros casi en un susurro, pero todos coinciden: las aguas vuelven a bajar mansas en el PP después de un par de semanas de agitación. O de crisis, porque en eso, en la definición, ya no hay un acuerdo total.

La calma regresa y deja un vencedor claro, que no es otro que su presidente provincial, Sebastián Pérez. Quien le reclamó debate ideológico interno -Ignacio Fernández, alcalde de Otura- le ha pedido perdón y proclama abiertamente su adhesión. Quien le pidió explicaciones sobre el dinero gastado en la campaña -Gabriel Díaz Berbel, ex alcalde de Granada- dice ahora que las que ha recibido le dejan casi satisfecho. Y quien fue acusado por el propio Pérez de urdidor de una suerte de conspiración -Juan de Dios Martínez Soriano, diputado y ex presidente provincial del partido- opta por no replicar. Pérez gana.

Toca rebobinar hasta principios de la semana pasada. Ignacio Fernández ya ha dicho públicamente que quiere debate interno y Díaz Berbel ya ha pedido cuentas claras. Este último se cita para almorzar con Martínez Soriano, en quien, al mirarlo, el ex alcalde es posible que esté viendo a esa "persona seria" con la que se aliaría para "tirar adelante" y lanzarle un órdago al presidente.

¿Hablaron de eso? Según fuentes del partido, el asunto al menos se mencionó. Porque de lo contrario no se explicaría la furibunda crítica lanzada por Sebastián Pérez contra su antecesor, a quien acusó de ir "mendigando apoyos" en el partido.

Una fuente muy cercana al caso asegura, no obstante, que Martínez Soriano no llegó tan lejos y que se limitó a objetar que había cosas manifiestamente mejorables, pero que eso no significaba cuestionar al jefe. El ataque, en ese caso, habría de interpretarse como un aviso a navegantes: se apunta a las alturas y, de ahí para abajo, el que se dé por aludido es que algo tiene que ocultar.

En un caso o en otro, Sebastián Pérez consiguió su objetivo, pero no sólo por su advertencia -unida al anuncio de que se podría expedientar a los disidentes ante el comité regional de conflictos, cosa que finalmente no ha sucedido- sino porque la tercera pata del taburete, Ignacio Fernández, se vino abajo.

"Yo nunca dije que quería liderar una lista alternativa ni nada parecido", recordó ayer el regidor de Otura, que tras presentar por escrito sus disculpas al presidente -carta que se aireó en la junta directiva del pasado viernes, a la que Fernández no asistió- ahora asume sin problemas su papel de derrotado. Ha anunciado que ya no va a presentar más batalla, ni siquiera cuando, usando la terminología del partido, toque hacerlo, y que apoya firmemente al equipo directivo actual.

"Nos ha embarcado en esto y ahora nos ha dejado con el culo al aire a unos cuantos", sostiene Díaz Berbel, que no aclara si en ese grupo estaba o no Martínez Soriano y que, pese a arrojar la toalla en su intención de echarle un pulso al senador, mantiene ciertas reticencias respecto a su costosa campaña. "Me han explicado que dos más dos son cuatro y veo que, efectivamente, son cuatro. Lo que no tengo muy claro es qué significa cada uno de esos dos", insiste, obstinado.

"El plan se le chafó, se tiró de cabeza a la piscina sin darse cuenta de que era sólo un charco", le critica otra fuente interna, a la que secunda, pero con aumento, una tercera. "Los críticos ya tenían hasta una sede en Otura para operar desde allí", sostiene. Ignacio Fernández lo niega de forma rotunda. Y acto seguido añade que es su último desmentido, que da el capítulo por cerrado. Como todos los demás, por lo que parece. Al menos por ahora.

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