El alcalde pide a los 'parkings' que alerten a la Policía de los botellones

  • El Ayuntamiento no puede actuar si los propietarios del recinto no denuncian

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El alcalde de la ciudad, José Torres Hurtado, ha pedido a los propietarios de los aparcamientos de la ciudad que alerten de inmediato a la Policía Local en el momento en el que detecten un conato de botellón en los recintos. Y es que los agentes de la Policía no pueden actuar en estos espacios si no es previa denuncia de la empresa concesionaria de la gestión del parking.

"Para que la Policía pueda interponer la pertinente sanción y derivar a los jóvenes al botellódromo, es necesario que nos avisen, hasta que no recibamos la llamada del dueño, no podemos hacer nada", manifestó ayer el alcalde, que confió en que haya una estrecha relación entre ambas partes para controlar este fenómeno.

Las palabras del alcalde de la ciudad se producen después de que se haya detectado una proliferación de este fenómeno en los aparcamientos públicos de la ciudad cercanos a las zonas de marcha. Los jóvenes huyen de esta forma del frío y evitan que la Policía Local les multe por beber en la calle.

Desde hace algunas semanas, los participantes en estos pequeños botellones se reúnen en los aparcamientos para consumir alcohol y huir de las bajas temperaturas que registra la capital estos días. La Policía Local reconoce que no tenía conocimiento de la proliferación de este fenómeno y aseguran que no pueden actuar si no es previa denuncia de los propios dueños de los aparcamientos.

Los participantes se quejaban durante la madrugada del pasado sábado de que el botellódromo habilitado por el Ayuntamiento en la Huerta del Rasillo no está cubierto y, por tanto, no pueden concentrarse allí cuando llueve. Aunque declararon que alguna vez un guardia de seguridad les ha llamado atención tras descubrirlos en esta actividad "nunca ha venido ningún policía a decirnos que aquí no podemos estar".

Los jóvenes esgrimen más causas para justificar su actuación: el elevado coste de las copas en las discotecas y el elevado coste del parking para dejar el coche durante toda la noche. "Ya que pagamos seis euros por dejar aquí el coche habrá que amortizarlos", reconocían los jóvenes en la madrugada del pasado domingo.

Tras la puesta en marcha de la Ley Antibotellón, beber alcohol en las calles y plazas de la ciudad está penado con una sanción que puede llegar hasta los 300 euros, de ahí que los jóvenes busquen artimañas para poder reunirse a beber sin pasar frío en el botellódromo de la Huerta del Rasillo.

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