De almacén de libros a sala de participación y lectura

De almacén a sala de lectura, de encuentros, diversión y aprendizaje. Así han cambiado las bibliotecas de los centros escolares en los últimos años. Lugares que han dejado de ser un lugar para la consulta de libros para convertirse en una sala viva donde los pequeños participan, juegan y aprenden. Todo un avance que estos días se puede ver en el espacio expositivo de la Delegación Territorial de Educación que acoge desde ayer una exposición de paneles que pretende mostrar la labor desarrollada en las bibliotecas escolares de los centros públicos granadinos dentro de la Red Profesional de Bibliotecas Escolares como Centros de Recursos para la Enseñanza y el Aprendizaje (BECREA).

La delegada territorial, Ana Gámez, acompañada de responsables de la Red Profesional inauguró esta muestra en la que se visibiliza el trabajo de 30 centros de la provincia que representan a las 368 bibliotecas escolares, "abarcando a todas las edades desde las escuelas infantiles a los institutos de Secundaria y llegando a todos los rincones de la provincia gracias a los Centros Públicos Rurales", dijo. Gámez valoró como uno de los grandes logros de la educación andaluza en la última década ha sido la profunda transformación del concepto de biblioteca escolar que según Gámez han dejado de ser un almacén de libros para convertirse en el alma de los centros educativos, un espacio abierto a toda la comunidad educativa que dinamiza la vida del centro y el aprendizaje del alumnado". Para la delegada, "esta exposición de carteles es un pequeño escaparate de la infinidad de propuestas que nacen a diario en nuestras bibliotecas escolares" y añadió que el cambio partió del Plan de Lectura y Bibliotecas que la Junta puso en marcha en 2007, gracias al cual se ha ido ampliando una red profesional que llega a todos los colegios e institutos de la provincia.

Gámez agradeció el compromiso mostrado por el profesorado granadino para posibilitar este cambio, así como la gran labor de los responsables y equipos que han dado forma a esta transformación, desde la catalogación de los fondos según el sistema de clasificación universal CDU hasta el apoyo documental y el fomento de la investigación en el aula o el diseño de actividades de fomento de la lectura.

En el trabajo de estos centros de recursos mostrado en la exposición tiene especial repercusión la animación a la lectura con multitud de actividades, como los encuentros con autores, las ferias del libro, los diplomas a los mejores lectores, o las exposiciones y recomendaciones de usuarios. En esta muestra conocemos además a las mascotas de algunas bibliotecas, diseñadas por los escolares, como Booky del colegio público de Algarinejo, Don Librín de Belicena, Biblioleo del Virgen de la Cabeza de Churriana de la Vega, o Gallileo y Alicutín del Colegio Público Rural de Dehesas y Alicún de Ortega.

Las bibliotecas escolares han servido además como una herramienta abierta a la participación de las madres y padres, dentro del programa 'Familias Lectoras', con actividades como las maletas viajeras que llegan a las casas del alumnado con lecturas para todos los componentes de la familia o con el desarrollo de actividades teatrales o creativas con colaboración de todos los integrantes de la comunidad educativa.

La creatividad es otro de los elementos fundamentales del trabajo de las bibliotecas escolares, con concursos literarios o realización de cortometrajes, recitales de poemas y creación colectiva, así como la incorporación de las nuevas tecnologías, con puntos de acceso a internet, rincones de descarga de libros electrónicos gratuitos o una intensa presencia en diferentes redes sociales.

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