Tres años sin trenes ni vergüenza

Hace tres años, el 7 de abril de 2015, el Ministerio de Fomento decidió cortar a la circulación de trenes el tramo entre Antequera y Granada. Por aquel entonces, el objetivo oficial de ese corte era agilizar las obras que iban a permitir la llegada de la alta velocidad a la ciudad y la duración del parón nunca iba a superar los cuatro meses; aunque la realidad marcada por unas circunstancias que continúan rodeadas de oscurantismo y engaños transformaron esos cuatro meses en seis, después en un año, más tarde en 500 días y así hasta llegar a los bochornosos tres años que Granada cumple ya incomunicada por ferrocarril. La historia de mentiras, encontronazos políticos y retrasos que se han sucedido en estos tres años cuenta aún con demasiados capítulos por aclarar. Y es que Granada es la única ciudad que ha visto desmantelada la vía convencional de ferrocarril para la construcción de la línea de alta velocidad y que, pese a todo, más está tardando en verla hecha realidad.

Durante este tiempo ya hemos perdido hasta la cuenta de todas las promesas falsas con fechas de puesta en servicio dadas por este Gobierno; las cuatro últimas fueron la de diciembre de 2016, anunciada durante los meses anteriores a la campaña de las elecciones generales del 20 de diciembre; la del mes de febrero de 2017, informada dentro de esa campaña electoral con la intención de favorecerse en su resultado; la de otoño de 2017 cuando se comprobó que la anterior era falsa y pasando nuevamente el Ministerio a fijar el mes de febrero de 2018 como fecha definitiva. En su última visita el pasado 1 de diciembre de 2017 para anunciar el fin de las obras y el comienzo de las pruebas de seguridad (realizada, ojo, en la estación de Antequera y no en Granada), el ministro Íñigo de la Serna ya comenzó a eludir hablar de fechas de puesta en servicio utilizando como escudo las necesarias pruebas de seguridad que todos comprendemos que hay que realizar pero, ¿hasta qué punto es válido utilizar recurrentemente estas pruebas de seguridad que seguimos sin conocer en detalle como único argumento para evitar dar una fecha de entrada de la alta velocidad en Granada? ¿Acaso estas pruebas son la coraza que tapa un interés más electoralista que ciudadano para garantizar la fotografía de la inauguración de la infraestructura unas semanas antes de las próximas elecciones? En Ciudadanos tenemos informaciones que hablan ya de la fecha de abril de 2019 para la puesta en servicio de la alta velocidad en Granada, algo que de confirmarse ratificaría que el Gobierno está dispuesto a castigar un año más a esta provincia y a sus habitantes incomunicándolos por ferrocarril a cambio de esa fotografía de inauguración previa a unos comicios.

Las cifras oficiales arrojan unas pérdidas de 400 millones de euros por culpa de esta desconexión ferroviaria; una cifra que se multiplica exponencialmente si tenemos en cuenta congresos y eventos que se han dejado de celebrar en Granada por sus complicadas comunicaciones o los daños irreparables que ha hecho a la imagen que proyecta al exterior.

Granada no se merece de ninguna forma continuar siendo rehén del 'y tú más' en el que PP y PSOE la han situado históricamente. Solventadas las cuestiones técnicas que ponían en jaque la puesta en marcha del AVE, la situación actual depende ahora más de voluntades políticas y de altura de miras de quienes están al frente de los gobiernos que de cualquier otra cosa.

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