La ley antitabaco traslada el consumo a los hogares y afecta de lleno a los niños

  • Un estudio de la UGR comprueba que el 50% de los menores son fumadores pasivos

En enero de 2011 entró en vigor en España la conocida ley antitabaco, una norma que generó en su día mucha controversia y críticas por parte de los fumadores y diferentes sectores profesionales pero que nació con la vocación de reducir los efectos del tabaco en la población reduciendo el número de fumadores y mejorando la calidad de vida de los fumadores pasivos. Pero, ¿ha surtido efecto?

Eso es lo que ha analizado la investigación llevada a cabo dentro del proyecto Infancia y Medio Ambiente (INMA) en la que participan investigadores del Instituto de Investigación Biosanitaria (IBS Granada) y de la Universidad de Granada, que han estudiado si la ley ha tenido beneficios para los fumadores pasivos, principalmente los niños.

Y los resultados son impactante, tanto por lo bueno como por lo malo. Según el estudio, la ley antitabaco ha sido muy beneficiosa para los adultos pero no así tanto para los niños. En adultos, antes de 2011 los niveles de contaminación medidos en bares, cafeterías y locales de ocio nocturno eran 8 veces más altos que los registrados después de la ley, por lo que la concentración de nicotina en la población adulta no fumadora ha disminuido significativamente. Para ellos, la ley ha sido beneficiosa al no tener que sufrir el humo en lugares de trabajo, bares o espacios públicos.

Pero, frente a esta mejora, está la contrapartida. La prohibición de fumar en los lugares públicos, de trabajo o de ocio ha hecho que los fumadores trasladen su hábito a espacios propios como la casa o el coche. Y si son padres, los efectos recaen directamente sobre los hijos, algo preocupante.

En el estudio realizado con niños granadinos de entre 9 y 11 años, la investigación revela que la mitad de los niños incluidos en el estudio (50,8%) es fumador pasivo. Un dato preocupante ya que se está aumentando la exposición al humo del tabaco en la población infantil, según se desprende de este estudio, cuyos resultados han sido publicados en la revista Enviromental Reseach.

Los autores han observado que el número de familias con al menos un miembro fumador se incrementó del 39% (en 2005-2006) al 50,8% (en 2011-2012), y lo mismo ocurrió con el número de madres (20,3% frente al 29,7%) y padres fumadores (33,9 frente al 39%).

"La población infantil no ha sido favorecida con la implantación de la ley según los resultados obtenidos ya que, por los valores registrados en las pruebas de orina y las encuestas a los padres, éstos siguen fumando en casa exponiendo a los niños al humo del tabaco", resalta Marieta Fernández, profesora titular de la UGR y coordinadora de la cohorte INMA-Granada.

Para la experta, el resultado ha sido llamativo ya que también el entorno de crisis y problemas puede haber empeorado la situación en Granada ya que por ejemplo otros estudios realizados en Barcelona no han sido tan dramáticos para la población infantil.

"La familia tiene que saber lo que está pasando y evitar que los niños se expongan al tabaco ya que está demostrado tanto para fumadores pasivos como activos, que es un problema de salud tanto para los adultos como, en más medidas, para la infancia", aseguró Fernández, quien incidió en que la exposición al humo del tabaco puede causar problemas respiratorios, del neurodesarrollo y otros efectos en los niños, cuyo organismo además no está preparado para eliminar las consecuencias de respirar esas sustancias.

Así, según el estudio, mientras que los niveles de cotinina se han reducido en la población adulta no fumadora en un 90% entre 2004 y 2012, la actual ley antitabaco no ha supuesto una reducción en los niveles de cotinina (una sustancia derivada de la nicotina que se utiliza como marcador de la exposición al humo del tabaco) en la orina en los niños participantes, manteniéndose prácticamente constante con un incremento leve. Estos resultados indicarían que la prohibición de fumar en lugares públicos y de trabajo habría trasladado el consumo a lugares privados (hogares y coches), en contra de lo descrito en otros estudios que aseguran que prohibir fumar en bares no hace que aumente el consumo en casa.

Los resultados de este estudio serán remitidos a las autoridades sanitarias para que tomen medidas ya que consideran que hay que seguir trabajando, sobre todo en el contexto de la población infantil.

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