Crimen de las gabias

No son arrebatos, son asesinatos

  • Los padres han pedido "justicia" y que se sepa "la verdad" sobre la muerte de su hija. El juzgado recibirá el informe final de la investigación antes de que termine la semana

Los padres de Mar quisieron dedicar unas palabras a su hija y todos los que los están apoyando. Los padres de Mar quisieron dedicar unas palabras a su hija y todos los que los están apoyando.

Los padres de Mar quisieron dedicar unas palabras a su hija y todos los que los están apoyando. / Carlos Gil

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Que Mar había sido asesinada lo supieron desde el primer momento. Tanto ellos como todo el entorno cercano de Mar C., la joven de 21 años que fue hallada sin vida en el campo de tiro de Las Gabias tras haber recibido un disparo del que había sido su novio, José Miguel F., de 24 años, que nada más cometer el crimen se suicidó. Herminio Contreras y María del Mar Chambó, los padres de Mar -Kika para ellos- tenían claro que a su hija "la han matado" y así lo reiteraron ayer ante las más de mil personas que inundaron la Plaza del Carmen.

"Lo tenía muy bien pensado. Todo premeditado para ese día. No hay ninguna duda y tenemos indicios de que fue un asesinato premeditado", explicó Contreras, un hecho que, como ya adelantó Granada Hoy, también ha sido apreciado por los investigadores del caso, que califican como "homicidio doloso" lo ocurrido la tarde del jueves en el campo de tiro de Las Gabias. La Guardia Civil ha estado recabando testimonios de los mas allegados, así como mensajes enviados por la víctima, para completar la investigación y redactar el informe definitivo que esta misma semana será remitido al Juzgado número 3 de Santa Fe, que tendrá que derivarlo al de Violencia sobre la Mujer de Granada.

"En ningún caso fue un accidente, ni un arrebato, ni cualquier otra cosa", relató la madre de Mar, que quiso leer una carta dirigida a su hija en la que, entre otras cosas, confesó que "nunca debería haber pasado esto porque deberías -refiriéndose a Mar- habernos contado algo, aunque fuese mínimo, de lo que te estaba pasando".

Chambó exigió "que salga la verdad", porque "la ha arrancado de nuestro lado un asesino que sabía muy bien lo que hacía, que lo hizo pensándolo muy bien, sabiendo lo que iba a hacer y cómo lo iba a hacer".

Los padres de Mar se enteraron a posteriori de que su hija había sufrido maltrato psicológico por parte de quien había sido su pareja, por lo que quisieron pedir "que se oigan las voces de los que están al lado, de los que conocen esto, de los que saben algo, para que puedan ayudar. Para que los padres podamos hacer algo. Para que no nos digan qué pesada eres mamá. Para que esto no pase más".

De esta forma terminó Chambó, que no pudo contener el dolor y se fundió en un abrazo con su otra hija y su marido, que dio paso al grito de "No son arrebatos, son asesinatos" de los presentes. Los compañeros de clase de Mar, que fueron quienes convocaron la concentración, también quisieron mostrar su dolor y su repulsa por lo sucedido, a la par que intentaron rendirle homenaje a la joven.

"No hay palabras para expresar lo que estamos sintiendo", arrancaba el manifiesto, en el que denunciaron que su "compañera, amiga y familia era otra víctima más del patriarcado". "No existe nada que pueda lidiar con nuestra desolación", proseguía el manifiesto, en el que hicieron referencia a la "tristeza, rabia y miedo" que sentían: "Tristeza por la muerte de Mar, rabia por estar educados en una sociedad machista y miedo como mujeres porque no estamos protegidas del abuso, de la agresión y del asesinato. Por sentir que lo único que podemos hacer es sobrevivir".

Tras ello, Felipe Villa, María Serrano y Francisco Jesús Muela, tres de los compañeros de clase de la joven, le dedicaron una serie de poemas, algo que también hizo la escritora granadina Ángeles Mora que recitó unos versos en su honor. "Siempre hay tiempo para un sueño", empezaba el poema de los compañeros de Mar, en el que rezaba que "siempre es posible encontrar la fuerza necesaria para alzar el vuelo y dirigirse hacia lo alto (...), donde podemos desplegar nuestras alas en toda su extensión. Solo allí, en lo más alto de nosotros mismos, en lo más profundo de nuestras inquietudes, podremos separar los brazos y volar. Ella ya ha iniciado el vuelo".

Los jóvenes describieron a Mar como "una persona que es luz", un "alma que hace vibrar" o una "sonrisa llena de alegrías pero en un mundo lleno de penumbras". Una persona que "hace camino y que ilumina. Que hace un corazón latir, cambia un pensamiento, crea conciencia, une y destruye el miedo".

Esta será la forma que tendrán de recordar a Mar, como una persona que "amaba incondicionalmente a los suyos y a los otros", que sabía "querer, perdonar y hacer feliz", cuyo "asesinato" esperan que no quede en una muerte más y cree conciencia para que este tipo de situaciones no vuelvan a suceder.

Con un tema sobre violencia machista que el cantautor granadino Raúl Alcover quiso enviar como muestra de apoyo a los familiares de Mar, terminó la concentración, en la que como bien dijeron sus amigos, se demostró que "Mar somos todos". Así que ahora, "vuela alto, rubia".

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