El arte bajo mordaza

  • Las instituciones culturales y varios artistas, galeristas y personas relacionadas con el ámbito artístico opinan sobre el estado de la cultura a raíz de los episodios sufridos por el Niño de las Pinturas, Bayona y Yolanda Rojas

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El arte granadino ha acaparado la atención en los últimos días por tres sucesos polémicos y que nada tienen que ver con lo puramente cultural. El primero de ellos es la posible sanción económica a la que se enfrenta el Niño de las Pinturas, denunciado por las Policía Local por pintar un grafiti  en un inmueble del Realejo sin permiso municipal a pesar de contar con la autorización del propietario, de haber comunicado al área de Medio Ambiente su actuación y de que el mural no se encuentre en una zona protegida. Todo esto después de que la Fiscalía no vea delito alguno en el asunto. El segundo de los episodios es la clausura de la muestra Circus Christi de Fernando Bayona y, el más reciente, el acto vandálico que sufrió este fin de semana la Galería Yolanda Rojas, cuya propietaria le defendió públicamente.

Aunque las instituciones culturales de Granada consideran que estos tres hechos son independientes entre sí, la mayoría coincide en apuntar que "últimamente se están viviendo situaciones lamentables" de este tipo, tal y como aseguran el delegado de Cultura, Pedro Benzal, y la diputada de Cultura, Asunción Pérez Cotarelo.

Bajo el punto de vista de esta última, la Ordenanza de la Convivencia, que "nunca debería haberse aprobado", permite "tropelías" como la ocurrida con el Niño de las Pinturas y, además, "puede provocar situaciones de este tipo y muchas más".  Y es que "lo que intentaron hacer con este artista es una barbaridad que afortunadamente no ha salido bien", indica.

Respecto a la clausura de la muestra de Bayona, prefiere creer que no ha habido censura o miedo por parte de la UGR y pensar que la institución "se ha visto obligada a cerrar la muestra por seguridad". "Lo contrario sería muy lamentable. Tanto como la reacción de la gente ante obras que ni siquiera han visto", reflexiona.

Bajo el punto de vista de Benzal, lo ocurrido es "sorprendente". "Que una institución académica cierre una muestra que ella misma ha autorizado porque unos cuantos la censuren sólo puede pasar aquí", afirma. Así, aunque se trate de un "hecho aislado", habría que "tomar nota para que esto nunca vuelva a ocurrir". Pero al delegado no le sorprende lo ocurrido porque "en Granada todo es posible: desde cerrar una exposición hasta que el senador Sebastián Pérez nos diga qué es o no artístico", en clara referencia a la negativa del presidente del PP de Granada de que se retire el monumento a Primo de Rivera en Bibataubín o los símbolos franquistas del cuartel Cervantes, para lo que ha alegado la existencia de un supuesto valor artístico.

Por su parte, el concejal de Cultura, Juan García Montero, no cree que haya crispación en el mundo de la cultura granadina, si bien insiste en la necesidad de "recriminar cualquier manifestación que se produzca por la fuerza". "Se puede estar de acuerdo o no con manifestaciones artísticas pero la fuerza nunca está justificada. Tomarse la justicia por su mano es una actitud antidemocrática", opina. Sin embargo, considera que "hacer una pintada es como atentar contra una galería", de modo que critica que la ciudad "está siendo continuamente agredida con pintadas para expresar no se qué", algo que "no  es normal por más cotidiano que sea".

Fernando Bayona: "Si Lorca levantase la cabeza se caía del susto"

'Circus Christi', la exposición en la que se mostraba a un Jesucristo homosexual y a una Virgen María prostituta, fue clausurada después de que Bayona recibiera amenazas de muerte por correo electrónico. "La verdad es que veo mal el ambiente. Si Lorca levantase la cabeza se caería para atrás porque Granada no ha avanzado. Parece que vivimos en la Granada de Lorca, en la que todo parecía malo y en la que la única solución a los problemas sociales era la Iglesia", asegura Bayona. Aunque al artista ya se le estaba "pasando la angustia" sufrida por las amenazas y presiones recibidas, asegura haber retomado la inseguridad tras los actos vandálicos en la galería de Yolanda Rojas. Además, Bayona denuncia la desprotección a la que se enfrentan los artistas cuando ocurre algo como lo que ha sufrido él: "No tienes en qué ampararte. No hay nadie a quien puedas acudir. La Policía pone interés pero cuando pasan los días, se olvida de todo. Yo aposté muy fuerte por la exposición, que fue una propuesta de la propia UGR aunque yo andaba preparando la que estrenaré el mes que viene en el centro Damián Bayón de Santa Fe. La Universidad me la ofreció y yo la hice. Después me la censuraron y ahora esas fotos me las tengo que comer yo. No les puedo dar salida después de todo lo que ha ocurrido. Los galeristas no las van a exhibir porque no tienen garantías tienen miedo de que les ocurra lo mismo que a Yolanda Rojas por defenderme. La gente no las comprará. Y la Universidad ni te llama para ver cómo estás".

Juan vida: "Hay reductos de talibanes que aún ejercen censura"

El pintor, que en los años ochenta recibió presiones para retirar una muestra del Auditorio Manuel de Falla, considera que lo ocurrido con Bayona no es algo residual, sino fruto del ambiente que hay en Granada. Juan Vida cree que "siempre hay reductos de talibanes que aún se consideran con fuerza en una ciudad como Granada, donde en el pasado tuvieron mucha fuerza y aún siguen ejerciendo su censura". Y es que lo ocurrido en la Corrala de Santiago se debe a  "unas cuantas personas de aquel barrio que tienen la idea de que están en otro tiempo y  tienen derecho a imponer, asustar y amedrentar". Aquí se unen dos factores: "el desprestigio del arte y los propios artistas y el envalentonamiento tradicional de cierta casta dirigente que ha habido en Granada". Sin embargo, Vida cree que Bayona debería haberse mantenido firme, negándose a cerrar la muestra. Tal y como hizo él en los ochenta:  "Expuse 'Iré a Santiago' en el Manuel de Falla y coincidió que venía Terence Todman, el embajador de Estados Unidos a dar una recepción. En su palmarés tiene el honor de haber estado en Santiago de Chile organizando el golpe contra Allende. Los biempensantes consideraron que mis obras no debían estar allí y decidieron quitarlas. Pero yo me negué y el Ayuntamiento, con Antonio Jara al frente también se opuso.

El niño de las pinturas: "Hace bastante tiempo que me siento coartado"

Raúl Ruiz, el Niño de las Pinturas, podría enfrentarse al pago de una multa de hasta 3.000 euros por haber pintado un mural en un edificio del Realejo sin permiso del Ayuntamiento. "Hace bastante tiempo que me siento censurado, y eso que ya habíamos conseguido que la gente nos aceptara. Pero nuestros problemas no están causados por lo que nosotros hacemos en la calle, sino por la censura en sí misma", considera Raúl Ruiz, el grafitero profesional conocido como El Niño de las Pinturas. El artista, que en estos momentos prepara una exposición en Dinamarca, lamenta las situaciones vividas por Bayona y Rojas, al tiempo que considera que es una "lástima"  que cosas así ocurran en Granada, que "aunque es una ciudad pequeña tiene a mucha mucha gente creativa". Por eso, según argumenta, "debería haber más cancha, más libertad para que la gente pueda expresarse". Y de esta forma, la capital "estaría llena de arte". En cuanto al expediente administrativo que el Ayuntamiento le ha abierto, el artista asegura no tener novedad alguna, si bien espera poder acabar el mural que le encargó el propietario del inmueble en cuanto regrese a Granada.

Miguel Rodríguez-Acosta: "Es lógico que cerraran la muestra de Bayona"

El pintor, ilustrador y grabador, que fue presidente del Patronato de la Fundación Rodríguez-Acosta y subdirector del Museo de Arte Moderno de Madrid, cree que la muestra de Bayona es "frívola" y de "poca calidad". "La exposición de Bayona me parece poco respetuosa con creencias arraigadas, frívola y de poca calidad. No sabía que se había clausurado, pero me parece lógico porque no hay que sacar partido artístico o estético a base de faltar al respeto de las creencias. Nunca he entendido que se triunfe en arte a base de ofender credos arraigados en el pueblo", opina Miguel Rodríguez Acosta. El artista, que asegura que nunca ha sufrido censura de ningún tipo, considera que los grafitis son "agresiones cívicas reprobables" porque "independientemente de si el autor es bueno o no, la calle es de todos" y "no está bien  que uno imponga su grito." "Es como el que va en un coche con las ventanas bajadas y la música con mil decibelios", ejemplifica. Respecto a lo ocurrido en la Galería Yolanda Rojas, lo califica de "agresión", de "delito de orden público". En su opinión, aunque estos tres hechos son fenómenos aislados, "hay una crisis de valores, de ética, de convivencia del pueblo". "Es triste y lamentable y me duele todo esto como granadino", concluye.

Emilio Almagro: "No creo que exista censura en Granada"

El responsable de la Galería Sandunga, Emilio Almagro, asegura no haber sufrido nunca censura ni conocer cierres de exposiciones anteriores al de Bayona, lo que considera un fenómeno puntual. El responsable de la galería de arte contemporáneo Sandunga, una de las más prestigiosas de Granada, no cree que exista censura en la ciudad. Emilio Almagro, que abrió su espacio en 1996 y que ha centrado su actividad entorno al arte emergente o a dar a conocer la obra de artistas que no se han mostrado con anterioridad en la ciudad, asegura que nunca ha sufrido censura.

Sin embargo, reconoce que el cierre de la muestra de Fernando Bayona en la Corrala de Santiago, que "sí es censura", es "un hecho puntual". "No debería haber ocurrido, porque si se programa una exposición, lo que hay que hacer es defenderla", valora. Sin embargo, Emilio Almagro asegura no tener noticia alguna de que en Granada se hayan cerrado exposiciones o se hayan censurado obras con anterioridad. Al menos, en este espacio que ha conformado un grupo de jóvenes autores que se han convertido en referencia en el arte contemporáneo en España, nunca ha habido censura, según insiste. 

Jesús Puerto: "Hay algún interés detrás de toda esta polémica"

El responsable de la Galería Jesús Puerto, que afirma que nunca ha sufrido censura, no entiende la controversia que han suscitado las fotografías de Bayona, a las que califica de "fenomenales". "No hay censura, en absoluto. Yo expuse una muestra con performances de chicas desnudas de forma integral y no pasó nada de nada. Lo que le ha pasado a Yolanda Rojas lo desconozco por completo pero en cuanto a Bayona me parece absurda la polémica. No la entiendo. Ha habido exposiciones mucho más censurables, por eso creo que hay algún interés detrás". Esta es la opinión de Jesús Puerto, uno de los galeristas más conocidos. Bajo su punto de vista, las fotos, la presentación y el itinerario de la muestra de Bayona eran "fenomenales". Jesús Puerto, que estuvo en la inauguración de la muestra en la Corrala de Santiago, también tiene una opinión muy concreta sobre la posible multa a la que se enfrenta el Niño de las Pinturas: "A mi me pasa que las cosas en exceso me cansan y en la zona de Vistillas de los Ángeles, donde se ubica el grafiti objeto de la polémica, hay demasiado protagonismo de este artista. Veo exceso de pintadas en esa zona. Y eso que la pared de mi fachada está pintada por el Niño de las Pinturas".

Francisco González Pastor: "Con otras religiones se es más prudente"

El secretario general de la Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias expresa su opinión sobre el tema de forma personal y no como responsable de la institución. "Si realmente hay censura, no me parece bien, como tampoco me gusta el dirigismo cultural de ningún tipo. Por otra parte, tampoco estoy a favor de que se promocione a un tipo de arte y dejar sin promoción al complementario", introduce. González Pastor no cree que lo ocurrido con Bayona sea "cuestión de censura". "Aquí entra en juego el interés de respeto a las creencias religiosas. Entiendo que con otras religiones se es más prudente. Soy partidario de la libertad crítica pero sin que incurra en la lesión de otros derechos; quiero decir que la libertad de expresión no debe lesionar otros derechos", opina. Además, en cuanto a la pintada del Realejo, valora que "la situación es delicada" porque "un grafiti se hace sobre algo que es propiedad de una persona y, entonces, además de la libertad de expresión está el derecho del dueño a conservarla como quiera". Pero si es un conjunto artístico -aclara- "hay que andarse con mucho tiento". En su opinión, no es un asunto de censura o persecución artística, sino de defensa del patrimonio.

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