Los aspirantes a rector prometen dar batalla al Gobierno por la UGR

  • La presencia de los dos "precandidatos", abarrota un acto para tratar el tema laboral, asunto de los que más preocupan en la UGR

El salón de grados de la Facultad de Ciencias se quedó ayer más que pequeño para acoger al numeroso público que quería asistir a uno de los primeros encuentros donde los dos candidatos a rector de la UGR tendrían que pronunciarse sobre sus planes de futuro en uno de los aspectos que más preocupa en la universidad, que es el tema laboral. Tanto Pilar Aranda como Indalacio Sánchez-Montesinos coincidieron en avanzar que darán la batalla contra los "ataques" lanzados por el actual Gobierno de España.

El actual decano de Medicina y la catedrática e investigadora calentaron motores ayer de cara a la futura campaña electoral para llegar al Rectorado de la UGR, que será a finales de este curso. Lo que no está escrito pero sí parece hecho es que serán los únicos competidores por este puesto y ambos acudieron al acto en calidad de "precandidatos" como fueron presentados desde el inicio por el representante de UGT, Antonio Oña.

Esta mesa redonda sobre la carrera laboral estuvo organizada por UGT y se enmarca también dentro de las elecciones sindicales de la Universidad, motivo por el que Indalecio Sánchez Montesinos aprovechó su intervención desde el inicio para hacer promesas electorales a los sindicatos.

El aspirante se comprometió a constituir la mesa de negociación desde el principio de su hipotético mandato. Es más, aseguró que sería dentro de los primeros cien días de Gobierno. Con esta promesa, el decano de Medicina quiso poner distancias con el actual equipo rectoral, del que es conocido su distanciamiento de los sindicatos y el escaso éxito de cualquier negociación durante estos años, marcados también por la crisis y los recortes.

La Universidad de Granada ha sufrido estos años los efectos de la baja tasa de reposición (10%), lo que ha supuestos que se haya ido perdiendo personal conforme se producían bajas que no se cubrían. Por eso, la política de personal es un tema estrella en la UGR, donde se ha convertido en uno de los problemas de más urgencia.

Pilar Aranda se alineó más con los representantes de UGT participantes a la hora de criticar duramente las políticas del Gobierno del PP respecto a las universidades españolas y sus efectos en la de Granada. La primera candidata mujer al Rectorado llegó a calificar los recortes estatales como un "ERE encubierto".

Por su parte, el otro candidato también mencionó esos "ataques directos a la institución" que a su juicio ha sufrido la UGR del Gobierno, aunque opinó que la propia institución granadina tiene margen de actuación para definir y encaminar la carrera profesional. Por eso consideró que hace falta negociación y diálogo con los sindicatos u otros representantes. "Me exijo voluntad de acuerdo" agregó Sánchez-Montesinos, quien se puso en el papel de rector y dijo que como tal está "necesitado de poder contar con ese diálogo para dar respuesta al ataque continuo del Gobierno".

Aranda también aprovechó el acto de ayer para marcar algunas líneas estratégicas de su posible acción de gobierno y puso énfasis en la estabilización del personal, pues a su juicio se está sufriendo en la UGR una "pérdida de conocimiento" que "nos va a empobrecer", en referencia a la repercusión sobre toda la sociedad. La candidata se refería a todos los esos docentes y científicos que se han estado formando con fondos públicos y que ahora se han ido a otros países de Europa a "generar riqueza".

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