Del aula al jardín

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Alumnos con transtornos de conducta, autistas, con Asperger... suponen un reto mayúsculo para cualquier docente. En el Centro de Educación Especial Luis Pastor de Aprosmo, en Motril, conocen bien el desafío. La experiencia sirvió para germinar una idea. Sacar del aula a los alumnos y propiciar el aprendizaje "significativo" y adaptado a la discapacidad de los chicos en otro entorno, en este caso el huerto y el vivero del centro. Avelino Carrascosa, profesor del centro motrileño, se ocupa de la parte "agrícola" del proyecto, dentro del Programa de Transición a la Vida Adulta que tiene el centro. La iniciativa se bautizó como Infusión de Valores, echó raíces y, en 2015, le salieron unas vigorosas ramas. En concreto, 16, tantas como los centros de toda España que hoy trabajan en red dentro del proyecto, que sigue coordinando el Luis Pastor. Son institutos, colegios e incluso la Universidad de Valladolid, que han integrado esa Infusión en su modelo didáctico. "Llegamos a los objetivos pedagógicos, que son el fomento del emprendimiento, el aprendizaje basado en proyecto y la educación en valores a través de los huertos y viveros escolares en centros", explica Carrascosa. Ayer tarde, el proyecto fue presentado en el encuentro temático sobre la inclusión del alumnado con enfermedades poco frecuentes en centros escolares, celebrado en el CEE Clínica San Rafael de Granada.

La iniciativa fue finalista el pasado año en los premios nacionales de Acción Magistral, a los que se presentaron más de 640 iniciativas, explica Carrascosa, que reconoce que implicar a los alumnos "no fue fácil" y que se avanzó "poco a poco" y con un "trabajo constante", pero que ahora han comenzado a ver los frutos del proyecto. Uno de ellos es que el absentismo escolar ha desaparecido. "Vienen con ganas de hacer" su trabajo en el vivero o en el huerto, "son ellos los protagonistas, crean un compromiso y se implican", enumera el profesor, uno de los promotores de la idea junto a la tutora Salud Molina. También han sido testigos de cómo los alumnos con Asperger -con una gran dificultad para relacionarse con los demás- han "cambiado su forma de ser" y han mejorado su capacidad de comunicación con los demás.

"A partir de esta iniciativa ellos han modificado su forma de aprender y nosotros de enseñar", incide Carrascosa. Se trata de un aprendizaje transversal -trabajar en el huerto permite aplicar conocimientos sobre Ciencias Natuales, pero también sobre Matemáticas o Lengua- y adaptada a los alumnos y a su capacidad. "Creemos que se trata de un trabajo manipulativo y no intelectual, y eso es un error", señala el docente, que señala que Infusión de valores sirve para "abrir las puertas del la escuela y que cualquier ámbito puede ser un recurso para aprender" en un traslado que "no quiere decir que se abandone el aula" ni las clases en el formato 'tradicional'.

El CEE Luis Pastor es uno de los seis centros concertados de Educación Especial de la provincial, además del Jean Piaget, de titularidad pública. Ayer presentaron su iniciativa pionera en unas jornadas que comenzaron con una conferencia sobre la epilepsia entre niños y jóvenes. También se abordaron el impacto en la escuela y la familia de las enfermedades poco frecuentes en la población escolar y los problemas de aprendizaje y conducta en los alumnos con epilepsia. Tras la presentación a cargo de Molina y Carrascosa del la iniciativa en red del Luis Pastor las jornadas finalizaron con una mesa redonda en la que se trató la respuesta educativa en la atención a los alumnos con enfermedades poco frecuentes.

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