El autismo se diagnostica un año más tarde de lo recomendado

  • Hoy se celebra por primera vez el Día de la Concienciación de esta patología

El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a uno de cada mil nacidos causando distintos grados de alteración del lenguaje, la comunicación, las competencias sociales y la imaginación. Lo importante es diagnosticarlo lo antes posible para comenzar a recibir tratamiento y estimulación específica que disminuyan los efectos de la patología, que afecta más a hombres.

Pero en la actualidad, según denuncian desde la Asociación Autismo Granada, la detección no es temprana. "Reconocemos que es difícil detectarlo pero ahora existen medios para, por lo menos, saber que existe algo raro pronto y realizar un seguimiento más preciso. Lo ideal sería ver los déficit a los 18 meses mientras que ahora es difícil que se diagnostique antes de los dos años y medio", expuso la directora de la asociación, Marina Martínez, con motivo de la celebración hoy del Día Internacional de la Concienciación del Autismo.

Existe un cuestionario, que se conoce como el test CHAT, que, mediante preguntas fáciles a los padres como si el niño les presta atención, mira fijamente o responde a estímulos, se puede poner en alerta al médico ante un posible problema. "Pedimos que se realice este cuestionario en la consulta del niño sano que se realiza a los 18 meses ya que se pierden sólo diez minutos pero se puede ganar en diagnóstico y atención", comentó Martínez.

Además, exigen que se creen equipos multidisciplinares para atender a los niños diagnosticados. "No tienen espera y necesitan de una atención específica. A veces hay incluso desconocimiento a nivel profesional", aseguró la presidenta de Autismo Granada. Equipos integrados por psicólogos, psiquiatras, pediatras y otros especialistas.

Pero las reivindicaciones de mejoras para estos pacientes no se quedan en lo sanitario. Su afectación neuronal obliga a cuidar su fase educativa. En la capital granadina existen seis colegios de primaria (públicos y concertados) con aulas específicas para niños autistas. Porque la integración es una buena terapia. Pero la paradoja llega a edades superiores. "Llevas a tu hijo a un aula en un colegio público pero cuando tiene que pasar a Secundaria lo echan porque no hay aulas específicas y lo mandan a un centro de Educación Especial, al que no has querido llevarlo desde pequeño", contó Martínez. Así, piden que centros de Secundaria e institutos creen estas aulas. Además, las aulas de Primaria están sólo en la capital. "En la provincia existen aulas especiales a las que pueden ir pero no exclusivas de autismo sino para otras patologías".

Una vez superada la fase educativa, las necesidades están en la creación de cursos que ayuden a la transición a la vida adulta y que permitan desarrollar un trabajo determinado, aunque con supervisión.

Desde Autismo Granada piden también plazas de residencia específicas (en Andalucía sólo hay 12 en Cádiz y 20 en Málaga) y más centros de día para los pacientes.

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