"Tras años de beneficios, las empresas tienen ahora que reinvertir en la sociedad"

  • Ricardo Flores fue elegido el pasado sábado para liderar a la unión provincial del sindicato CCOO en tiempos de crisis

El pasado sábado, Ricardo Flores fue elegido nuevo secretario general de CCOO de Granada en el marco del XII Congreso Extraordinario de la Unión Provincial del sindicato. Flores, que llegó a CCOO en el año 1979, afronta el liderazgo del sindicato con la intención con una misión clara: convertirlo en una de las piezas fundamentales para salir de la crisis.

-Asume la dirección de CCOO en un momento complicado...

-Sí, la verdad es que es un momento muy difícil y tengo la sensación de cargar con una enorme responsabilidad, porque defender los intereses de los trabajadores y de sus familias es realmente complicado. Siempre existe un cierto miedo a no hacerlo adecuadamente, pero creo que gracias al equipo tan maravilloso que tengo vamos a conseguir ser parte del puzzle que va a solucionar esta situación.

-¿Cuál es la 'hoja de ruta' que ha elaborado para su mandato?

-Desde que llevo en el sindicato me ha ido muy bien el trabajo en equipo. No soy especialmente brillante, pero si por algo me caracterizo es por rodearme de un equipo de mujeres y de hombres con capacidad para afrontar el trabajo. En este sentido, creo que he tenido mucha suerte y hemos incorporado a la comisión ejecutiva a seis mujeres y a cinco hombres con una trayectoria sindical brillante. Ese es el activo fundamental que voy a tener como secretario general. Me siento orgulloso de mi equipo.

-¿Cuáles son los objetivos fundamentales de la ejecutiva para lo próximos cuatro años?

-Estoy convencido de que tenemos que cambiar el modelo económico imperante y el modelo productivo que hay en esta sociedad. Desde CCOO siempre estamos apostando por un modelo económico competitivo, sostenible y sostenido que tenga en cuenta el factor humano como eje fundamental. En este sentido, quisiera convencer al resto de los agentes sociales, a los empresarios y políticos, de que este modelo económico tiene que cambiar y entre todos tenemos que buscar uno nuevo que impulse a esta provincia de una vez por todas. Tenemos que trabajar en ese sentido. Hay una parte del empresariado que no confía tanto en las iniciativas de los sindicatos, aunque yo espero que con el diálogo y con el conocimiento mutuo logremos superar estos desencuentros y trabajar juntos para Granada.

-¿Qué haría falta para cambiar nuestro modelo de crecimiento?

-Necesitamos que las administraciones sigan invirtiendo en obras públicas; que doten a la provincia de una red de comunicaciones ágil, que es un soporte absolutamente necesario para la actividad económica; que apuesten de forma decidida por las energías renovables, basándose en estudios rigurosos del equilibrio ecológico y social; que inviertan de forma decidida en el modelo educativo público, como un componente imprescindible para el desarrollo social equilibrado; y que mejoren la Inspección de Trabajo, a todas luces insuficiente, dotándola presupuestariamente. Y, desde luego, también es necesario un compromiso real y decidido por parte de la administración y de los empresarios por la igualdad de mujeres y hombres. Sólo construyendo una sociedad más equilibrada y respetuosa conseguiremos una sociedad más desarrollada.

-¿Cuál es el papel que debe adoptar el empresariado en el cambio de modelo?

-A las empresas les pedimos que comprendan la importancia que tiene el capital humano. La investigación, el desarrollo y la innovación no sólo depende de las administraciones. En España, la mayor parte de los esfuerzos dedicados a la I+D+i corresponde a las administraciones públicas, a diferencia de nuestro entorno europeo, donde la investigación la hacen fundamentalmente las empresas privadas, de forma que tiene una traslación mucho más rápida al mundo del trabajo. Si quien investiga no lo traslada de forma inmediata a las necesidades del mercado, es mucho menos operativo.

-En muchas ocasiones parece que, en lugar de los trabajadores, son los empresarios las víctimas de la crisis. ¿Tienen que adoptar una posición más activa en la búsqueda de soluciones?

-Son muchos los empresarios que han tenido buenos beneficios en el pasado ciclo económico y ahora la sociedad les pide responsablemente que los reinviertan en la sociedad en forma de creación de empleo y de mantenimiento del poder adquisitivo y de los salarios, que es como se genera consumo y riqueza. Ahora tienen que hacer el esfuerzo del que socialmente son responsables.

-Se han escuchado acusaciones por parte del empresariado que aseguran que no existe por parte de los sindicatos un clima de colaboración con la patronal...

-Estoy diametralmente en contra de ese posicionamiento. Nosotros nos hemos unido a iniciativas con los empresarios y lo hemos hecho en un ambiente distendido, con la intención de remar todos en el mismo sentido. Lo que no me parece lógico es que se defienda a algunos empresarios que están llevando a cabo determinadas prácticas fraudulentas, que hacen pasar por Expedientes de Regulación de Empleo, aprovechándose de la crisis. Los primeros que queremos que las empresas sean solvente y que funcionen somos los trabajadores, porque dependemos de ello. Los sindicatos en este país hemos demostrado una corresponsabilidad enorme con los intereses del buen funcionamiento de una empresa. Y la sociedad y la mayoría de los empresarios así lo reconocen.

-Además de las medidas que han adoptado hasta la fecha las administraciones, ¿qué otras son necesarias?

-Me gustaría que, con la misma agilidad que ha tenido para normalizar el sistema financiero, el Gobierno central tome medidas para garantizar que el sistema de protección social de nuestro país esté a la altura de las necesidades que tenemos en este momento y que no habrá ningún trabajador desprotegido. Además, hay que tomar conciencia de que, en una economía globalizada, los intereses de los trabajadores también tienen que estar internacionalizados. Es muy importante que la Confederación Sindical Internacional tome cada vez más peso, de forma que las medidas no sólo estén en manos del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial. Que se cuente con las necesidades de los trabajadores es una de las tareas que nos hemos impuesto para los próximos años. O buscamos un sistema socialmente responsable o, desde luego, no vamos a dejar un mundo en condiciones para nuestros hijos.

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