Que el bosque no impida ver la Alhambra

  • Hosteleros del Paseo de los Tristes han pedido al Patronato que gestiona el monumento que pode los árboles que desde hace unos años impiden a los turistas contemplarlo en todo su esplendor

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Los hosteleros del Paseo de los Tristes de Granada, ubicados a las faldas de la Alhambra, han pedido al Patronato que gestiona el monumento que pode el bosque que desde hace unos años impide a los turistas contemplarlo en todo su esplendor, con el río Darro como eterno testigo. Estas vistas, junto a las que se ofrecen desde miradores como el de San Nicolás o San Cristóbal, figuran entre las más recomendadas para quienes acuden a conocer los encantos de la ciudad andaluza.

Aunque, según explica a Efe José Alganza, un restaurador de la zona, cuando los turistas llegan al Paseo de los Tristes "muestran gestos de desilusión".

Desde la parte baja de la ladera del Rey Chico es posible visualizar la parte Norte exterior de la muralla del monumento nazarí, en la que se ubican, entre otros, la Torre de Comares, el Peinador de la Reina, el Palacio de El Partal, el Patio de Machuca o la Torre del Cubo, la mayoría de ellos "abrigados" por el bosque, que desde hace unos años no se poda.

Alganza, que ha remitido un escrito al Patronato de la Alhambra y el Generalife, ha indicado que si se dejan los árboles a "una altura normal" las vistas para los visitantes serían "mucho más llamativas" y la zona volvería a recuperar el encanto que tuvo hace unos años.

"No estamos diciendo que corten las arboledas, sino que se dejen a una altura que permita disfrutar de las vistas", precisó. Además, este hostelero aseguró que muchos de sus clientes le preguntan a menudo que de qué monumento se trata el que observan, porque "no lo llegan a identificar bien". Desde hace 40 años Manuel Villanueva es camarero en el Paseo de los Tristes y ha visto evolucionar las vistas de esa zona día a día, que ahora, indicó, "no son las mismas de antes por los árboles, que han crecido demasiado".

Por ello, Villanueva también solicita medidas, porque considera que "es posible que dentro de unos años no se vea la Alhambra" y ha pedido podar los árboles "poco a poco en línea recta" para mantener el encanto de la zona.

"Como está tan tapado y la han visto por dentro, muchos turistas no son capaces de reconocer el monumento por fuera desde este lugar", ha manifestado Villanueva, quien ha añadido que desde el Sacromonte, lugar donde vive, tampoco se pueden ver los jardines del Generalife por el mismo motivo.

En las inmediaciones del paseo, zona de paso obligatorio para llegar al mirador de San Nicolás o al Sacromonte, es habitual ver a turistas que tratan de plasmar con sus cámaras fotográficas las vistas que observan, aunque algunos desean que los árboles permitieran "ver más".

Es el caso de Cristina Martínez, una visitante procedente de Elche, que ha explicado a Efe que en el hotel donde se aloja le han recomendado acudir al Paseo de los Tristes desde el que esperaba poder contemplar las murallas exteriores "mejor".

Isabel, de Murcia, comparte la misma opinión y aunque cree que el bosque forma parte del paisaje natural del monte "por lo menos se podían recortar las copas de los árboles para poder contemplar mucho mejor los exteriores del monumento". Fuentes del Patronato de la Alhambra y el Generalife han informado de que el Plan Director del monumento contempla el análisis del modelo de conservación del bosque de San Pedro, con la intención de "encontrar un equilibrio entre la conservación y la percepción exterior de la Alhambra". La actuación se acometerá cuando se evalúe la intervención que se desarrollará en la zona, según las fuentes.

Han pasado más de ocho siglos desde que el fundador de la Dinastía Nazarí, Muhammad I. Al-Ahamar, iniciara la edificación del monumento sobre la colina de la Sabika, en la que esta vez los árboles sí dejan ver el bosque pero no la Alhambra.

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