La búsqueda de Lorca, pendiente de una respuesta de Patrimonio

  • Miguel Caballero está a la espera de que Cultura le diga si actuar con el georradar en el Peñón del Colorado

El investigador Miguel Caballero, autor del libro Las 13 últimas horas en la vida de Federico García Lorca, está a la espera de una respuesta de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Granada para iniciar el sondeo por el que pretende localizar la posible fosa del poeta, en el paraje conocido como Peñón del Colorado, que fue, en tiempos de Guerra Civil, el campo de instrucción de las tropas de Falange.

Caballero explicó que el delegado de Cultura, Pedro Benzal, le indicó, hace ya más de un mes, que debía hacer una consulta para concretar si el uso de georradar, que el investigador quiere utilizar, puede considerarse una intervención arqueológica, en cuyo caso los trabajos han de contar con la autorización de la Dirección General de Patrimonio. "Desde entonces no he recibido respuesta alguna", señaló Caballero, que ya cuenta con el visto bueno del Ayuntamiento de Alfacar, gobernado por el PP, y del propietario de los terrenos, para acometer el sondeo.

El equipo que coordinará los trabajos está liderado por el arqueólogo Javier Navarro Chueca, responsable de la exhumación de más de 30 fosas comunes de represaliados en la Guerra Civil y profesor de la Universidad de Zaragoza.

La intención de Caballero es continuar con sus investigaciones y no exhumar los restos de los enterrados con el poeta, puesto que eso, según recordó, "corresponde a los familiares". Caballero pagará de su bolsillo los trabajos y, si se constata la existencia de fosas en la zona demarcada trasladará sus conclusiones a los familiares de los fusilados junto a Lorca, del maestro republicano Dióscoro Galindo y del banderillero anarquista Francisco Galadí, para que soliciten la exhumación si lo estiman oportuno.

Según sus pesquisas, que van en la línea de las que ya hiciera el periodista Eduardo Molina Fajardo, falangista granadino, la fosa de Lorca se ubica frente a un cortijo situado entre la carretera que une Víznar con Alfacar, en el Pago del Peñón del Colorado, que era el antiguo campo de instrucción de las tropas de Falange.

El investigador considera clave lo que dijo a Molina Fajardo el capitán José María Nestares -jefe del sector de Víznar en 1936-, su hijo, Fernando Nestares, un agricultor de Alfacar que labraba terrenos cercanos al lugar de fusilamientos, el que fuera alcalde de Pulianas, Pedro Cuesta Hernández, y un quinto individuo que el periodista identifica con las iniciales A.M.F. "Eran personas que nada o casi nada tenían que ver entre sí, y los testimonios son coincidentes. Todos apuntan al campo de instrucción", señala Caballero, que explicó que en aquel lugar, cerca del entonces Cortijo Gazpacho se cavaron pozos para la búsqueda de agua subterránea, y por ello, el enclave era idóneo para enterrar cuerpos.

Además, Caballero también encargó un estudio a un equipo de arqueólogos y geólogos de Aragón que han analizado las depresiones del terreno y que han delimitado "perfectamente" el posible enterramiento en el lugar.

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