Del camión de la mudanza a la UVI móvil

  • El doctor Manuel Rodríguez Elvira ha vivido dos traslados de hospital: el del entonces Ruiz de Alda a Trauma en 1978 y el actual hasta el Hospital Campus de la Salud

Muchos trabajadores están recelosos con el traslado al hospital. Unos por convicción, otros por añoranza de lo que dejan, otros por la separación de sus compañeros... Pero hay testimonios entre la plantilla del Hospital que animan a seguir adelante y aprovechar las oportunidades. Es el del intensivista y jefe de la Unidad de Gestión de Cuidados Intensivos de los hospitales de Granada, Manuel Rodríguez Elvira, de los pocos que puede contar que ha vivido ya dos traslados de hospital en Granada. Una experiencia que le ha servido para vivir este cambio más intensamente viendo, además, las diferencias cuarenta años después.

Fue en febrero de 1978. El entonces hospital Ruiz de Alda, ubicado en la Caleta fue derribado para construir el nuevo Virgen de las Nieves. Era una reforma integral que obligaba a desalojar el hospital al completo. Como tenía menores dimensiones que el actual, se trasladó al recién construido hospital de Trauma, que comenzó a funcionar en 1976. "Entonces era solo Hospital de Rehabilitación y se convirtió también en General", relata.

Él entró como R1 en 1977 en Intensiva. Y le pilló el traslado de pleno. "Estuvimos en Trauma hasta que se terminaron las obras, en 1981", recuerda. Y el traslado fue muy diferente. "Las camas de la UCI, entonces con 5 o 6 enfermos, se llevaron a Trauma en camiones de mudanza", explica. Las dimensiones de las antiguas ambulancias, las conocidas como "lecheras", impedían que entrase la cama y todo el aparataje, por lo que el paciente en la propia cama, con botellas de oxígeno que entonces medían metro y medio de alto, y el personal sanitario, entraron en los camiones de mudanza, agradeciendo que la distancia fuera corta. "No pasó nada, fue todo bien", recuerda.

Ahora, lo compara con el traslado de ayer, "bien coordinado y planificado y con mucha seguridad", y le llegan los recuerdos. También al despedir el hospital. "Hemos recordado cuando hubo un incendio grave ya que se esterilizaban las cosas con quemadores", relata. Al final de la jornada, tras trasladar al último paciente de la UCI, brindis, felicitaciones y un mensaje de optimismo tras cuarenta años de oficio.

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