Cuando los campos se hunden en ríos de burocracia

Entrevistamos a una agricultora de Bérchules cuyos inicios fueron en la siembra de la judía verde a mediados de los noventa. Actualmente se enfrentan a los problemas que supone la siembra en una zona de especial protección, sometida a continuas solicitudes de permisos y prohibiciones. Estas son sus opiniones sobre la situación actual del sector.

-¿Cómo empezásteis en el cultivo del tomate cherry?

El principal problema es que estamos en espacio protegido y no nos dejan ni poner una malla antigranizo"

-Nos dedicábamos a cultivar la semilla de la judía verde y en un transporte a Zafarraya vimos que el clima era muy parecido al de Bérchules, por lo que empezamos con la siembra, primero, de judía verde y después del tomate. Eran mediados de los 90. Después ya empezamos con el tomate, con poco cultivo en principio y después ya un poco más extensivo.

-¿Cuáles son las principales dificultades que encontráis? mano de obra, burocracia...

-El principal problema que tenemos ahora es que estamos en un espacio protegido y ya no nos dejan ni poner una malla antigranizo. Pedimos permiso para los tres meses que más riesgo hay, pero no nos lo conceden. En cuanto a los trabajadores, nosotros los contratamos y los tenemos en el cortijo, hecho expresamente para ellos. Contratamos temporeros porque aquí no hay mano de obra para trabajar. Ni siquiera, en la época en la empezamos con el cultivo de la semilla de judía. Con los inmigrantes empezamos con unos trabajadores de la fresa de un amigo, que contratamos unos días. Después ya fuimos contratando más personas conforme iba siendo rentable el cultivo y para toda la temporada. Si no fuera por ellos, tendríamos que sembrar menos, lo justo para lo que pudiera llevar una familia.

-¿Qué crees que mejoraría vuestra situación como agricultores?

-Darnos más facilidades para la siembra. La finca ha costado mucho trabajo comprarla, pagarla, mantenerla, y no podemos hacer nada sin pedir permiso, y si te viene aprobado. Tenemos las tierras sembradas desde antes que se declarara parque natural y reserva. Al principio no ponían problemas, pero ahora no dejan ni poner una malla que está sujeta por palos y es lo que protege de las granizadas. Han denunciado a todos los agricultores por ponerlas y es lo que salva el cultivo, porque si graniza, se pierde toda la cosecha.

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