La capital 'fulmina' los coches de la Plaza Isabel la Católica

  • La medida busca recuperar el espacio para el peatón La parada de los autobuses C3 y C4 se traslada a la calle Pavaneras

Para algunos trabajadores del Ayuntamiento de Granada se acabó aparcar en la Plaza Isabel la Católica para ir andando hasta el consistorio. El equipo de gobierno ha decidido fulminar los estacionamientos autorizados de esta emblemática plaza para hacerla más accesible y ha invitado a los trabajadores a desplazarse de una forma más sostenible.

Según explicó ayer la concejal de Movilidad y Protección Ciudadana, Raquel Ruz, tras la modificación, en la plaza tan solo quedará una plaza de aparcamiento para personas con movilidad reducida, mientras que la parada de autobuses de las líneas C3 y C4 que conectan con la Alhambra ha sido trasladada a Pavaneras. El objetivo es que sea un espacio diáfano por el que puedan pasear tranquilamente los viandantes. "La medida se lleva a cabo para favorecer el disfrute de nuestra ciudad a los miles de visitantes que llegan cada día para admirar este entorno de Granada, que quedaba enrarecido con la presencia de vehículos", remarcó Ruz, que recordó que la plaza de Isabel la Católica es una de las más fotografiadas. De hecho, es raro el día en que este espacio no está lleno de turistas que, ataviados con palo de selfie se llevan una foto del monumento, dedicado al IV Centenario del Descubrimiento de América.

La iniciativa se engloba dentro del plan de reordenación de espacios céntricos de la ciudad como el entorno de Plaza Nueva, Bib-Rambla o Pescadería. En estos puntos queda mucho trabajo por hacer. Las terrazas de los establecimientos ocupan gran parte del espacio público.

Por otra parte, en el último mes han sido "ordenadas" las actuaciones de los artistas urbanos. El Ayuntamiento recibió 600 solicitudes de artistas que podrán actuar en los 31 espacios establecidos por el centro de la ciudad para acoger actuaciones de música, teatro, malabares o pompas de jabón. También recientemente el Ayuntamiento procedió al desmontaje de la carpa del mercado de San Agustín tras el fracaso del proyecto. Esta carpa se había "comido" este espacio público bajo ese mismo afán recaudatorio que se estila ahora en todas las ciudades donde las terrazas y las iniciativas privadas se imponen sobre las necesidades del ciudadano que encuentra toda suerte de obstáculos en su camino por las calles. En este sentido, también hay un amplio movimiento en contra de los puestos de las calles Calderería Nueva y Vieja donde los comercios ocupan con todos sus accesorios la vía pública. Una situación que incluso afecta a los comercios colindantes. Hay quién se ha encontrado con la puerta de su tienda bloqueada por los productos de este tipo de comercios.

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