Granada

De carmen histórico a moderno chalé

  • Un ejemplo de los 70 edificios protegidos del Albaicín que han desaparecido en los últimos años es esta nueva construcción de más de 500 metros cuadrados, sobre el solar de un carmen del siglo XIX derribado

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El viejo Carmen de Nuestra Señora de Los Ángeles, también conocido como Carmen de Rancaño por el apellido de los propietarios, es uno de los ejemplos más notables de ese proceso de dejadez y acción privada e institucional que ha permitido la desaparición en los últimos años de 70 edificios protegidos en el barrio del Albaicín, que es Patrimonio de la Humanidad.

En el catálogo del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Albaicín que fue aprobado en 1990 y que permanece vigente aparece la existencia de un carmen "historicista" con elementos de valor suficientes para asignarle el nivel de protección 3 en grado 1. Ya entonces se constataba que el edificio se encontraba en mal estado y que eran necesarios una serie de arreglos para su correcta conservación.

Pero no sólo no se llevaron a cabo esas reformas, sino que pasados los años el Ayuntamiento de Granada declaró el edificio en ruina (mayo de 1998) y en virtud de ello fue autorizada su demolición.

Este carmen de la Cuesta María de la Miel, en pleno corazón del Albaicín, desapareció entonces y en su lugar quedó un solar donde los propietarios están levantando una construcción de nueva planta que, según un informe pericial, ha duplicado su edificabilidad y ha aumentado sustancialmente las alturas del inmueble. Esto ha tenido como consecuencia la práctica desaparición del jardín de la casa, que también era un elemento protegido que el Plan de 1990 instaba a cuidar por el valor de las especies de arbolado que contenía.

El arquitecto Ángel Fernández Avidad, que fue miembro del equipo redactor del Plan Albaicín de 1990, ha redactado un informe técnico, a petición de uno de los vecinos del inmueble, en el que pone de manifiesto una serie de irregularidades e, incluso, ilegalidades. Por ejemplo, este especialista señala en su trabajo que una orden de demolición (como la que dio el Ayuntamiento de Granada para este caso) no tiene fundamento porque "es doctrina urbanística que los inmuebles protegidos y por tanto catalogados nunca deben ser demolidos y menos ordenar su demolición". En su lugar, la acción que corresponde a la administración competente es ordenar medidas que eviten la desaparición del bien protegido como apuntalamientos, apeos y consolidación de estructuras.

El informe agrega que si las administraciones (y cita al Ayuntamiento de Granada y la Delegación de Cultura) hubiesen actuado como les corresponde se conservarían "los muros maestros, las cimentaciones corridas originarias e, incluso, parte de las solerías, pudiéndose deducir al menos las huellas del bien catalogado y su ocupación primitiva en planta, sobre todo la alineación del jardín".

De los 251 metros de edificabilidad con los que contaba la antigua construcción se ha pasado a la autorización por parte del Ayuntamiento para levantar 492 metros cuadrados, aunque el informe revela que las obras están sobrepasando, incluso, esa cifra.

Las nuevas alturas del edificios, un tema muy sensible en el Albaicín, han provocado la reacción de los vecinos, que llevan años denunciando la situación. El abogado Antonio José Vélez Toro está elaborando una denuncia en la que se aglutinan varios casos similares a éste, que tiene previsto presentar ante la Fiscalía y que pone de manifiesto el incumplimiento de varios artículos del Código Penal.

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