Los 65 centímetros que ponen en cuestión 126 kilómetros de AVE

  • La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria es la que debe homologar el tramo del túnel de San Francisco de Loja

  • Las plataformas denuncian que su estrechez dificultaría una eventual evacuación en este tramo

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Estos días se invoca a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) como si fuera un personaje sacado del viejo testamento: como un juez supremo que castigará los pecados o como el que acogerá en su seno a los que han cumplido a rajatabla la ley. En su dictamen está que el AVE pueda llegar este año a Granada para sacar a la provincia de los tres años de aislamiento ferroviario que cumplirá el próximo 7 de abril. No hay ninguna duda por el tramo que va de Antequera a Loja, con viaductos como el de Archidona de más de tres kilómetros o túneles como el de Quejígares, que se construyeron con el viento de cara hasta que estalló la crisis económica y llegaron los recortes, que se convirtieron en estrecheces en el tramo que discurre por Loja y, más concretamente, en el túnel de San Francisco. Las obras realizadas en este corredor del siglo XIX han dejado una anchura interior neta de 430 centímetros, mientras que los trenes AVE Talgo S-290 y AVE Avril que cubrirán este trayecto tienen una anchura de 291 y 320 centímetros respectivamente. En el mejor de los casos, quedaría una anchura de 139 centímetros, unos "65 centímetros a cada lado", por lo que "la falta de espacio entre los vagones y las paredes del túnel suponen un grave riesgo para la seguridad de los viajeros", según denuncia la plataforma Ave sí pero no Así, que pone en duda que esta infraestructura pase la supervisión de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, que es la que debe autorizar el comienzo de la explotación comercial para que los viajeros puedan viajar a Madrid sin necesidad de cubrir en autobús el trayecto hasta Antequera.

Las dudas de la plataforma, que con las últimas lluvias también denuncia el corrimiento de tierras a la altura del paso inferior de La Atajea, giran en torno a las obras para adaptar a la alta velocidad el tramo de Loja por el que circulaban los trenes convencionales, después de que la ministra Ana Pastor descartara en 2013 la ejecución de la Variante . Comenzó la planificación de las obras y al año siguiente, ya en 2015, surgió la Agencia de Seguridad Ferroviaria, que es la que tiene que dar el visto el visto bueno a un 'nuevo' proyecto que comenzó cuando aún no se habían publicado sus competencias en el Real Decreto 1072/2014. De hecho, su actividad comenzó el 1 de abril de 2015 cuando las obras del AVE en Loja ya habían comenzado su periplo de desencuentros con las empresas adjudicatarias por el sobrecoste de las obras.

La primera competencia de la Agencia de Seguridad es la de "velar por el mantenimiento general de la seguridad en la circulación sobre la red ferroviaria de interés general mediante la supervisión del cumplimiento de las obligaciones de los diferentes actores en esta materia". También debe "autorizar la entrada en servicio de los subsistemas estructurales que constituyen el sistema ferroviario y así como comprobar que mantienen sus requisitos", además de "supervisar el cumplimiento de los requisitos esenciales por parte de los componentes de interoperabilidad", según las competencias que recoge el real decreto.

De momento, según denuncian desde Ave sí pero no Así, el tren laboratorio que comprueba los parámetros técnicos del tramo de AVE entre Antequera y Granada sólo ha pasado en dos ocasiones por Loja, algo que comprueban a diario porque es necesario desmontar la pasarela peatonal frente a la estación para que puedan pasar los trenes.

En todo caso, según el cronograma de Adif, tras la comprobación "milimétrica" de la infraestructura se desarrollarán las pruebas de confort y seguridad mediante pruebas de velocidad con un tren laboratorio adaptado que emula de manera efectiva las condiciones de trayecto de los futuros trenes en cuanto al confort que percibirá el pasajero. En la última etapa de las pruebas de Adif, cuando el estado de la infraestructura sea el idóneo, Renfe realizará recorridos de fiabilidad para comprobar las vías, tras lo que se preparará la documentación que se remitirá a la AESF para dar luz verde al comienzo de la explotación comercial del AVE.

El actual director de la Agencia de Seguridad Ferroviaria es Pedro Lekuona, mientras que la presidencia corresponde al titular de la Secretaría General de Infraestructuras, dependiente del Ministerio de Fomento, cargo que actualmente ostenta Manuel Niño, quien representó al Gobierno en la última comisión de seguimiento de las obras del AVE que tuvo lugar en octubre del año pasado. Con el Metro en pruebas, la consigna de la Junta fue decir que tenía que "conquistar su infraestructura". Ahora, con el AVE, el Gobierno defiende que la Agencia de Seguridad Ferroviaria será la que tenga la última palabra, "como autoridad independiente responsable de la seguridad del transporte por ferrocarril de acuerdo con la normativa comunitaria".

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