Los ciegos encuentran más obstáculos que los discapacitados en silla de ruedas

Granada es una ciudad accesible si se va en una silla de ruedas. Más problemas tienen las personas ciegas, que se encuentran con "un gran número de obstáculos" cada día. Son algunas de las conclusiones a las que ha llegado Consumer Eroski en un estudio sobre la accesibilidad en 18 ciudades españolas con motivo del Día Mundial de la Accesibilidad, que se celebra hoy. La capital obtiene "una mediocre valoración final de aceptable" aunque superior al más paupérrimo "regular" como media del informe.

Sin embargo, la calificación que obtiene Granada en el apartado de discapacidad motriz es "muy bien". Esa nota se debe, según los autores del estudio, a que en la mayoría de las vías el suelo era estable, el mobiliario urbano está bien situado, los pasos de peatones eran amplios y en los cruces daba tiempo a pasar antes de que el semáforo se pusiera en rojo. La inspección que se llevó a cabo en colaboración con un miembro de la asociación de personas discapacitadas ASPAYM encontró también el lado negativo: "Rejillas y alcantarillas que no estaban enrasadas con la acera y algunos suelos resbaladizos". Tanto la visita al Ayuntamiento, al Centro de Salud del Zaidín y la valoración del servicio de eurotaxi obtienen un "muy bien".

La cosa cambia, sin embargo, cuando se trata de discapacidad visual. "La situación es preocupante", asegura el estudio de Consumer Eroski. Ninguno de los espacios visitados con el discapacitado motriz superó la prueba, esta vez con la presencia de una persona invidente. El informe haca una larga enumeración de los obstáculos que una persona ciega se topa en el centro de la ciudad. La falta en los pasos de peatones de pavimento táctil de botones que ayude a identificarlos y papeleras y bancos mal ubicados, que constituyen un obstáculo, así como aceras estrechas son algunas de las principales deficiencias. En el lado positivo destaca que la mayoría de semáforos emitían un aviso acústico. El Ayuntamiento y el centro de salud suspenden con un regular. Tanto el Consistorio como el Centro de Salud del Albaicín carecían de información en braille y tampoco contaban con señales acústicas. A lo que se añade, según el estudio, que en el entorno a la entrada de ambos edificios públicos había obstáculos que llegaban a dificultar el acceso, tales como bancos, árboles y farolas. Además, a la persona ciega se le pidió que soltase su bastón para pasar por el detector de metales del Ayuntamiento.

El autobús urbano es el aspecto peor valorado. Recibe un rotundo mal ya que, "lamentablemente" en la parada no había "ningún dispositivo sonoro que informara de la llegada del bus ni en el interior del vehículo con el fin de avisar del recorrido del urbano".

Y, aunque no se contó con una persona sorda para el estudio, se comprobó que no había intérpretes de lengua de signos en el Ayuntamiento ni en el centro de salud para sus gestiones.

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