"El cierre de la biblioteca es un acto de terrorismo cultural"

  • Una maestra y una profesora del Zaidín relatan sus vivencias y el significado que tiene para ellas el histórico centro de lectura de la plaza de las Palomas

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María del Carmen Gutiérrez y Flora Ros Vallinoto están sentadas en un banco de la plaza de las Palomas, enfrente de la que ha sido hasta ahora biblioteca principal del barrio del Zaidín. Ambas, docentes de dos centros educativos del barrio miran al edificio con añoranza y manifiestan su profunda consternación por el destino del punto de lectura. María del Carmen y Flora no se resignan y quieren explicar de primera mano las "incalculables consecuencias" de la decisión del Ayuntamiento de Granada de convertir este "referente cultural" en un centro de coros y danzas.

"Me siento como si me hubieran clavado un puñal en la espalda", asegura María del Carmen, profesora del IES situado en el camino de Santa Juliana. "Tengo alumnos que, sin esta biblioteca, se van a quedar sin un sitio para estudiar y hacer sus trabajos", aclara.

Flora, maestra jubilada del colegio de educación Primaria Gallego Burín, sostiene una versión parecida a la de su compañera: "Yo he vivido en el Camino de Ronda. Es cierto que allí también escasean las bibliotecas públicas, pero no es lo mismo. Esta zona reúne unas características sociales que hacen que esta biblioteca sea necesaria. Hay muchos niños que provienen de familias que no le dan importancia a la lectura o que, simplemente, no pueden permitirse comprar un libro". De sus palabras se deduce que la emblemática biblioteca jugaba un rol que trascendía su función de prestar libros a los vecinos de este distrito del sur de la ciudad. "Aquí se han hecho homenajes, talleres de poesía, exposiciones, rutas literarias, encuentros con autores y muchas otras actividades enfocadas a generar una conciencia crítica entre los vecinos. El resultado de todo esto ha sido muy positivo. Nosotras, por ejemplo, conocemos a profesores y profesionales que provienen de este barrio y para los que esta biblioteca ha sido su segunda casa" matiza Flora.

Unas de las actividades culturales más importantes de las que han tenido lugar en esta 'casa de los libros' ha sido el programa de fomento de la lectura, que ha implicado a todos los centros educativos de la zona (más de 10) y que, dado su éxito, también tenía una versión para mayores. "Yo tomé contacto con este centro hace bastantes años gracias a este proyecto, y lo cierto es que se hacía un trabajo impresionante. La bibliotecaria tenía un gusto exquisito para seleccionar obras y, con la colaboración de los institutos, colegios y asociaciones, en 20 años se logró implicar a muchísimas personas en la difusión de obras fundamentales de la literatura", revela la maestra.

Tampoco hay que olvidar los intensos lazos que mantenía la biblioteca con las plataformas vecinales para preparar actividades socioculturales, especialmente durante las fiestas del barrio.

Tanto Flora como María del Carmen dudan que la nueva biblioteca Francisco Ayala, estrenada a principios de verano y situada a más de dos kilómetros de la plaza de las Palomas, sea capaz de suplir el papel de este eje educativo y cultural.

Desde su punto de vista, "ambas bibliotecas son complementarias" y no se puede alegar, como se ha hecho desde la Administración local, que con una biblioteca en el barrio es suficiente pues, a parte de que "este distrito es enorme", la biblioteca Francisco Ayala "fue construida por la necesidades de espacio".

Estas profesionales de la educación, al igual que el resto de miembros de la plataforma en defensa de la biblioteca, parecen no estar dispuestas a resignarse ante lo que consideran un "acto de terrorismo cultural". Sus argumentos son claros: el Consistorio no ha respetado su promesa de mantener las dos bibliotecas en el barrio, comunicada en la Junta municipal de distrito hace unos meses.

Por otra parte, y en opinión de estas activistas, "se ha aprovechado que estamos en verano y que el equipo de gobierno tiene mayoría absoluta, sin dar mas alternativa que una biblioteca que no cubre, ni de lejos, las necesidades de los 40.000 ciudadanos que viven en el Zaidín".

Así las cosas, profesora y maestra piensan hacer "todo lo que esté en sus manos" para que se vuelvan a abrir las puertas de este centro de lectura y de diversificación cultural, pues tienen muy claro que "la bibliotecas son un tesoro de los remedios del alma, que curan la más peligrosas de todas las enfermedades y origen de todas las demás: la ignorancia".

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