La ciudad se gana por el estómago

  • Una semana frenética de reuniones, imposiciones y promesas se desbloquea en una comida de última hora Salvador se ha convertido en este tiempo en la persona más conocida de la ciudad

Mientras asimilaba la pérdida de la mayoría absoluta, la noche electoral del pasado 24 de mayo José Torres Hurtado declaraba públicamente que si no era capaz de lograr un pacto para gobernar, entendería que su etapa política había terminado. Veinte días más tarde sabemos que terminará justo por lo contrario... por alcanzarlo.

Después de tres semanas de reuniones, compromisos, acuerdos, imposiciones, promesas y exigencias, el gobierno de la ciudad se desbloqueó ayer como suele ser costumbre en todo buen acuerdo: delante de unas suculentas viandas. Y es que si el hotel Tryp ha sido durante todos estos días el escenario público de las reuniones, el desenlace final llegó ayer en el Asador de Castilla, en un almuerzo privado entre el alcalde de la ciudad, José Torres Hurtado (PP) y Luis Salvador (Ciudadanos).

Se sabía llave de gobierno desde la misma noche electoral así que Ciudadanos tomó las riendas de la negociación desde el principio. Los duros ataques durante la campaña electoral por parte del PP al que fuera senador socialista, serían inversamente proporcionales a las exigencias que se fueron sucediendo los días posteriores por parte de Luis Salvador. Tanto tensó la cuerda que desde su partido llegaron a darle un toque de atención para que rebajara el tono.

Luis Salvador estrenó su nueva condición de concejal pidiéndole al alcalde unas disculpas públicas por el daño que le había ocasionado a su persona su proceder durante la 'contienda' electoral, de lo contrario no habría diálogo posible. El día 26 de mayo llegaba un comunicado a las redacciones de los medios en el que pedía perdón al máximo responsable de Ciudadanos en la capital.

Tres días después... una nueva condición: la concejal de Movilidad, Telesfora Ruiz, debía abandonar la Concejalía más polémica del Ayuntamiento tras la puesta en marcha del controvertido sistema de transporte público LAC.

Y otra vuelta de tuerca más. El 1 de junio Luis Salvador anunciaba que sería condición sine qua non para dar su apoyo al alcalde que éste abandonara su puesto y entregara su acta de concejal. Con el órdago en el aire y el Corpus de por medio la situación dio una vuelta inesperada que ha mantenido a los medios de comunicación en vilo desde entonces.

La formación naranja siempre mantuvo el argumento de que estas exigencias no eran caprichosas, sino una condición indispensable para regenerar la vida política y empezar de cero en esta nueva era con una persona que estuviera más 'entrenada' en el diálogo. Pero parece que la regeneración puede esperar... al menos medio año más. Por primera vez en estos veinte días Ciudadanos aflojó ayer la cuerda y aceptó que Torres Hurtado vuelva a estar al frente de la Alcaldía de Granada, pero solo hasta las próximas elecciones generales, lo que significa que la alcaldía de Torres Hurtado tiene fecha de caducidad, y es bastante corta: cinco meses. Luego, ya se verá.

Por ver está también si este juego de estrategas pasará factura a las formaciones políticas en un futuro encuentro con las urnas. Y es que las negociaciones han estado repletas de contradicciones. Para empezar el alcalde dijo que no se iría a la oposición y una semana después vio con buenos ojos "trabajar con humildad" desde el otro lado de la mesa presidencial. Luis Salvador insistió por activa y por pasiva en que el próximo alcalde de la ciudad de Granada lo pondría Torres Hurtado pero que no sería él. Y lo fue.

En todo este proceso los mayores 'damnificados', han sido los socialistas, que no se cansaron de acudir a reuniones, un día sí y otro también, para cerrar un acuerdo que les permitiera gobernar la ciudad con cierta estabilidad. Paco Cuenca, que rozó la alcaldía de Granada durante unos días, ha sido el que ha jugado más 'limpio', dejando claro desde el principio que para hacerse cargo del gobierno era necesario un acuerdo de estabilidad de todos los partidos que permitieran que un grupo con 8 concejales gobernara con cierta serenidad pese a tener en frente una oposición formada por 18 personas.

No se cansó de pasear por todas las reuniones sus bases para conseguir un acuerdo por Granada y fue el único que habló de presupuestos, del sistema de transporte público, del AVE, de la biblioteca de las Palomas, de los servicios sociales, del botellódromo, de los desahucios o de la igualdad.

Al final, ese miedo que venían manifestando desde el principio a que el apoyo de Ciudadanos se esfumara a las primeras de cambio se materializó y se quedaron a las puertas de la alcaldía apenas unas horas antes de que se llevara a cabo la ceremonia de investidura.

Es cierto que Ciudadanos siempre manifestó que su opción predilecta era llegar a un pacto de gobernabilidad con la lista más votada, y dejaron abierta la posibilidad de negociación con el PP hasta el último minuto pese a la rotundidad de las manifestaciones de Torres Hurtado de no marcharse. ¿Significa esto que desde el principio sabían que alcanzarían un acuerdo con los 'populares', o Torres Hurtado decidió ceder ante las presiones de su propio partido en Génova viendo perder la alcaldía de Granada?

Posiblemente haya algo de las dos hipótesis en la decisión final que hoy encumbra por cuarta vez a Torres Hurtado a la alcaldía de la capital, eso sí, sin mayoría absoluta esta vez. Granada ha sido la última de las capitales andaluzas en la que se ha conseguido cerrar un acuerdo de gobernabilidad. Y es que en tres semanas Ciudadanos ha adquirido más protagonismo que el propio alcalde convirtiéndose Luis Salvador en una de las caras más conocidas de la ciudad.

A partir de hoy habrá que ver si ambos partidos son capaces de velar única y exclusivamente por el bien de la ciudad. "Esto nunca ha sido una cuestión de caras", han declarado ambos dirigentes en varias ocasiones. Veremos si a partir de ahora comienza a hablarse de la ciudad en serio.

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