Cinco claves para el nuevo PGOU

  • Con la presentación esta semana del nuevo plan urbanístico de Granada, que prevé más de 20.000 nuevas viviendas, el Ayuntamiento empieza un largo y tortuoso camino para desclasificar suelo protegido

El Plan General de Ordenación Urbana es el documento máximo con el que cuentan los municipios para regir las características de su territorio. Es decir, qué suelo debe ser rústico, cuál hay que proteger de la actividad urbanística y qué terrenos pueden servir para la edificación. También se define qué tipo de construcciones se pueden hacer (viviendas, comercios, colegios, centros sanitarios, campos de fútbolý) y cómo de grandes pueden llegar a ser. Aunque estos planes los encargan y promueven los ayuntamientos, es la Junta de Andalucía la que tiene la última palabra para aceptarlo o rechazarlo, por eso suele ser fuente de conflictos y su trámite y negociación pueden tardar mucho tiempo.

¿Por qué un nuevo PGOU en Granada?

La entrada en vigor de nuevas leyes relativas al Urbanismo, tanto la nacional como la autonómica (conocida como LOUA), obliga a todos los municipios a adaptar sus planes urbanísticos a las nuevas normas. Sólo habría que cambiar cuestiones de forma que no implican modificaciones en lo sustancial. Pero el Ayuntamiento de Granada ha decidido aprovechar la ocasión para llevar a cabo una revisión completa con un argumento fundamental: "el anterior PGOU está agotado". ¿Qué significa esto? Que los suelos que se reclasificaron entonces (en 2001) para permitir la construcción de viviendas ya han sido desarrollados de algún modo y, por tanto, no quedan terrenos nuevos donde los promotores puedan planificar más residencias y donde las administraciones puedan ubicar sus edificios para equipamientos. En otras palabras, que la ciudad no tiene más espacio donde pueda crecer legalmente.

El PSOE e IU rechazan ese argumento porque consideran que aún no se han desarrollado gran parte de los suelos que el PGOU todavía vigente convirtió en urbanizables. También sostienen que la ciudad no tiene que crecer a ese ritmo y que hay que realizar políticas para que se ocupen las miles de viviendas vacías que ya hay en la ciudad.

Dificultades del nuevo plan

Por encima del PGOU hay otros planes urbanísticos que afectan al área metropolitana de Granada y a toda Andalucía. Se trata del POTAUG y el POTA. Al ser de rango superior, el plan de la ciudad no puede estar en contradicción con ellos. Respecto al POTA, que pone un límite de crecimiento a los municipios, no parece que haya muchos problemas, pues se cumplen los parámetros. El conflicto en Granada se presenta sobre todo con el POTAUG, el que delimita toda la aglomeración urbana, incluida la polémica Vega. Ese plan, aprobado en 1998 por unanimidad de todos los ayuntamientos del Cinturón, restringe mucho el crecimiento de la capital porque protege gran parte de su término municipal al considerar que esos suelos de Vega tienen un valor medioambiental e histórico muy especial.

Con el nuevo PGOU, el Ayuntamiento de la capital está pidiendo un cambio del POTAUG también, porque este proyecto contradice el plan superior en muchos de sus puntos. El choque más destacado es el de hacer urbanizables varios millones de metros cuadrados que pertenecen a ese entorno de Vega protegido por el POTAUG.

Nuevos suelos urbanizables

El plan presentado por el Ayuntamiento estos días propone la desprotección y reclasificación de suelo para la construcción de unas 20.000 viviendas nuevas, de las que un 39 por ciento serían de VPO. Con una media de 3,5 habitantes por vivienda, el documento pronostica un crecimiento de 61.182 habitantes. El nuevo PGOU plantea el crecimiento de la ciudad (hacer urbanizables nuevos terrenos) por tres zonas principales:

El Fargue. Es prácticamente el único sitio de la capital donde los planes superiores permiten el crecimiento porque son suelos no protegidos y se podrían hacer urbanizables sin mayores problemas. Sin embargo, no se ha propuesto una expansión muy grande por allí porque los técnicos encargados del plan consideran que la complejidad de un terreno tan escarpado presenta muchos problemas para construir.

Canto Grande. Aquí es donde empiezan los problemas con la Junta, que tiene que autorizar el nuevo Plan. El Ayuntamiento propone la mayor expansión residencial en la zona que va desde Bobadilla hasta Canto Grande (urbanización conocida por la ubicación allí del Caballo Blanco). Éste es un foco de viviendas ilegales, sobre todo chalés, que ha dado muchos quebraderos de cabeza a los sucesivos gobiernos municipales desde hace décadas. La solución propuesta es hacer de esta zona la nueva ciudad (miles de viviendas, grandes superficies comerciales y espacios para equipamientos como la feria de muestras propuesta por el alcalde).

vega sur. En los terrenos de Vega ubicados en el lado de la Ronda Sur que aún están sin edificar (el extremo sur del municipio) el Ayuntamiento propone que se desprotejan 2,2 millones de metros cuadrados para permitir la expansión del Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud y la Universidad de Granada. Parte de la polémica radica en que el plan permitiría también la construcción allí de más de 800 viviendas. El PP sostiene que se ha hecho para legalizar las viviendas que ahora hay en situación irregular y el PSOE no entiende cómo se premia a los que han actuado al margen de la ley permitiéndoles, además, más volumen de construcción del que ahora hay.

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