Al cole desde su cuarto del hospital

  • El Materno ha instalado en la habitación del pequeño José Miguel un ordenador para que pueda seguir las clases desde el hospital y no se corten sus relaciones con los compañeros, lo que le sirve de estímulo

José Miguel tiene siete años (los cumple hoy) y está escolarizado en el colegio público Isabel La Católica de La Zubia. Pero sus clases las sigue de una forma muy especial. El pequeño, ingresado en la octava planta del Materno Infantil, es un alumno virtual gracias a la colaboración del colegio y el hospital, que hacen que José Miguel pueda acompañar a sus amigos en clase desde su habitación del hospital.

El pequeño sólo fue este curso a clase en La Zubia en septiembre porque el 17 de octubre ingresó de nuevo para someterse a su tratamiento en la planta de oncohematología pediátrica.

Al entrar en su habitación, los muñecos, globos y pósters animan la estancia del pequeño en el hospital. Y junto a la cama, José Miguel, en su sillón, observa el ordenador portátil con cámara web y micrófono, la ventana a su clase de La Zubia, que en una mesa conforman su especial pupitre escolar. Al lado, un libro de lectura.

Estos días los informáticos del hospital están ultimando los ajustes del programa que permite a José Miguel seguir sus clases y compartir ratos de juego y diversión con sus amigos. Un opción que, según su madre, Vanessa González, "le llena de ilusión".

Vanessa valora muy positivamente esta experiencia ya que, según explicó, "lo que peor lleva de volver a estar ingresado es no ir al colegio y no ver a sus compañeros, así que poder seguirlo por el ordenador le hace mucha ilusión". Porque, si se suma que tampoco puede tener un contacto normal con el resto de niños ingresados, su necesidad de ver a sus compañeros de colegio es aún mayor.

El pasado jueves fue el primer día de conexión del pequeño con el colegio, justo el día de la fiesta navideña del centro escolar. José Miguel recibió regalos también en el hospital.

Pero su seguimiento de las clases será muy particular. El maestro de la unidad de Oncohematología Pediátrica, Antonio López, es uno de los artífices de esta iniciativa, que se ha utilizado sólo una vez antes en el hospital con una niña. "Los niños con tratamiento largo de oncología están aislados ya que hay una bajada de defensas y hay que evitar el contagio de virus para prevenir infecciones. Y ya que hoy en día tenemos las ventajas de las nuevas tecnologías, hay que aprovecharlas para acercar la comunicación y que el campo educativo se beneficie igual que está el trabajo virtual o las telecompras".

En casos de niños con aislamiento "se rompe la relación con sus iguales y pierden la motivación, por lo que con esta iniciativa intentamos que las relaciones de comunicación se reanuden de forma virtual y también que se eviten las malas lenguas".

Porque que los compañeros vean por la pantalla a José Miguel sirve para que se rompan tabúes y comentarios sobre su situación y que comprendan su tratamiento. Para el propio niño, es una bocanada de aire fresco, de alegría y ánimo ya que puede reírse con las bromas que se hagan en clase, con los juegos de sus compañeros y no perderse ni un momento de la actualidad de la clase para que cuando se incorpore a su mesa no tenga que afrontar el corte de las relaciones.

Esto es en realidad lo que importa a los maestros del hospital y del colegio. Además, el niño puede seguir en parte su proceso escolar. Para eso, la coordinación entre el profesor hospitalario y el del colegio es total. De hecho, en la clase han puesto un ordenador también con cámara para poder completar el circuito.

"Lo que se hace es coordinar con la profesora, que se llama María del Carmen, los momentos en los que se puede conectar José Miguel", confirmó Antonio López. De hecho, el pequeño no seguirá todas las horas de clase y al mismo ritmo sino que, según cómo se encuentre cada día conectará con ciertas horas de clase como el rato de lectura, de juegos o de convivencia.

"Además, como sólo hace falta tener un ordenador con internet y cámara, sus compañeros de clase también podrán ver y hablar con José Miguel desde sus casas y así completar mucho más la relación comunicativa del niño mientras esté ingresado", aseguró el maestro.

José Miguel está especialmente ilusionado con este experimento ya que es el tercer curso escolar que tiene que interrumpir para tratarse en ingresos entre Málaga y Granada. Con todo, el aula hospitalaria del Materno seguirá coordinando su proceso escolar mientras dure su tratamiento.

Los beneficios de esta estrategia de comunicación los avala también la enfermera María Romera. "Primero hay que atender al niño a nivel sanitario para que afronte su enfermedad y darle una atención integral a él y a su familia, pero lo que está claro es que cuanto más natural sea el medio y mejor esté el niño eso va a repercutir en su recuperación", matizó la enfermera.

El hospital quiere perfeccionar este sistema para dar esta oportunidad al resto de niños ingresados que se someten a un tratamiento largo.

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