Granada

Un policía local condenado por lesiones es designado jefe de escoltas de Alcaldía

  • La sentencia, que está recurrida en el Supremo, le obliga a indemnizar a un ciudadano por agredirlo en los incidentes de La Marquesa · El Ayuntamiento y la Jefatura aseguran que no es un premio

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La Jefatura de la Policía Local de Granada ha asignado destinos provisionales a quince agentes que a principios de este mes fueron nombrados oficiales. Hasta ahí, el nombramiento no tiene mayor importancia, pero la cobra al revisar la lista y descubrir que uno de ellos, de iniciales E.R.F., va a tener como función la de "seguridad de personas", que se traduce como jefe de escoltas del alcalde, de componentes de su equipo de gobierno que lo demanden y, ocasionalmente, también de concejales de la oposición. E.R.F. fue condenado recientemente por la Audiencia Provincial de Granada por un delito de lesiones.

E.R.F. es uno de los cinco policías locales a los que la sección segunda del citado órgano judicial, en una sentencia emitida el pasado 17 de octubre, condenó a pagar una multa de 4.500 euros -900 cada uno- a J.M.L.F., un hombre al que, según el fallo judicial, "redujeron violentamente, golpearon varias veces y esposaron con las manos en la espalda hasta inmovilizarle", una acción "tan innecesaria como violenta" con la que, añade, únicamente pretendían "hacerle objeto de una demostración de fuerza susceptible de ser encubierta bajo una apariencia de legalidad".

Los hechos ocurrieron el 2 de mayo de 2004 en la terraza de verano La Marquesa, en la carretera de La Zubia, donde se celebraba una fiesta privada. Allí se personaron los policías, alertados por el ruido, y fueron recibidos por J.M.L.F., quien "en tono despectivo y prepotente" les dijo que allí no tenían por qué estar.

Tras la mediación de otras personas, la fiesta se dio por acabada, pero no los incidentes. Mientras el local era desalojado, los policías entraron a buscar a J.M.L.F. y, según la sentencia, le trataron de forma violenta y le produjeron lesiones, si bien él también fue condenado a pagar una multa de 300 euros por una "falta de respeto y consideración hacia agentes de la autoridad".

Ayer, tanto el concejal de Participación y Protección Ciudadana, Eduardo Moral, como el jefe de la Policía Local, Antonio Bezares, incidieron en que la mencionada sentencia de la Audiencia ha sido recurrida a la Sala Segunda del Tribunal Supremo y agregaron que, con independencia de eso, E.R.F. tenía no sólo el derecho sino la obligación de recibir un nuevo destino, porque le corresponde al haber ascendido a oficial. Cuando ocurrieron los hechos antes narrados, aún no lo era.

En realidad, ni Eduardo Moral ni Antonio Bezares vieron nada raro en el nombramiento en sí, ni en el nuevo destino asignado -de forma provisional, insistieron- ni en la circunstancia de que sobre el policía pese una condena judicial. Lo de haber tenido encontronazos con la Justicia, dijo Bezares, es algo bastante habitual "entre los que están en la calle, trabajando en ese tipo de incidentes", aunque ése en concreto no lo quiso valorar porque todavía hay un recurso por resolver.

"El que está en el trapecio se arriesga a caerse", añadió Bezares, que se puso él mismo como ejemplo. "Yo mismo he estado ya dos veces en el banquillo. Él no es el único policía que se ha visto en una así. ¡Si estamos a todas horas en los juzgados!", insistió, con un deje de ironía.

El intendente jefe negó que el nuevo destino para E.R.F. sea un ascenso -o al menos no en mayor grado que el de los otros catorce oficiales de su promoción- y el concejal Eduardo Moral dejó claro que el hecho de que el oficial se haya visto envuelto en ese episodio y de que pese sobre él una condena que no es firme, no debe "impedirle ni mejorar profesionalmente ascendiendo a oficial, ni privarle de un destino determinado".

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