El control del SAS sobre recetas y bajas limita el libre ejercicio de los médicos

  • Salud pide que no se receten marcas y sí principios activos, que no se firmen muchas incapacidades temporales y que se controlen las derivaciones al especialista, aspectos que vigila mensualmente

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"Más que médicos parecemos administrativos o economistas". Esta es la realidad que diariamente viven los cientos de médicos de familia que ejercen en la sanidad pública. El SAS, lejos de confiar en sus profesionales y en su 'buen' criterio, cada vez les pone más controles, trabas y límites para el ejercicio libre de la Medicina. La relación médico-paciente se basa cada vez más en criterios presupuestarios y objetivos finalistas que dista mucho de satisfacer las necesidades de los usuarios.

Los médicos de familia tienen cuatro grandes áreas: prescripción, incapacidades temporales (bajas), derivaciones al especialista y pruebas diagnósticas. Pues bien, en las cuatro el SAS está aumentando su labor fiscalizadora y poniendo límites y topes a la actividad del facultativo, siempre, claro, con principios economicistas. Una realidad ante la que los médicos están cada vez más desolados ya que una cosa es lo que la Administración establece sobre papel y en base a estadísticas y números y otra muy distinta la que ellos viven con sus pacientes a diario en la consulta. Cada persona necesita una cosa y con estas presiones no se soluciona nada.

La prescripción es quizá la que más se controla. En base a unos acuerdos de gestión clínica, el SAS "recomienda" que se recete por principio activo limitando la libertad del facultativo. Sólo pueden poner el principio activo en la receta y es luego el farmacéutico el que ofrece uno u otro en función de los acuerdos de los farmacéuticos con las empresas. Pero esto tiene un peligro. "El médico sabe que la prescripción tiene que ser razonable porque partimos de unos recursos que son limitados, pero todo paciente que necesite algo determinado debe de recibirlo independientemente del plan estratégico del SAS", explica la secretaria general del Sindicato Médico de Granada, Carmen Serrano.

Cada mes, la administración envía una carta al médico de familia en el que le indica su gasto farmacéutico y el desglose por grupos de medicamentos. En esa carta pone todo lo que han recetado en función de unos doce ítems y lo cerca o lo lejos que estás de lo que el SAS 'recomienda'. "Controlan el tipo de medicación pero sin tener en cuenta al paciente. No controlan lo bien que tienes controlados a tus pacientes sino los fármacos que les mandas", explica. Además, estas cartas no son meramente informativas sino que la prescripción de los médicos cuenta para los objetivos del centro de salud o unidad de gestión. El control llega hasta el punto de que el director del centro de salud llama a consulta a los facultativos para que le expliquen por qué no recetan por principio activo y por qué siguen poniendo en demasiadas recetas las marcas comerciales. Una actitud que genera tensión entre los médicos, que se sienten "fiscalizados" y que tienen que explicar y argumentar su trabajo.

También están los Vines, fármacos específicos que no están en el catálogo del SNS pero que la Junta autoriza, para los que hay un control mayor aún.

Además de esta realidad, el SAS trabaja en más límites. Ahora quiere hacer una modificación al concierto de farmacia con los colegios de farmacéuticos para que las boticas sólo puedan dispensar el medicamento o producto sanitario concreto del proveedor que elija el SAS tras un proceso de subasta en el que adjudicará, al que ofrezca mejor descuento, una exclusividad del mercado. Es decir, más puertas al campo, aunque el Ministerio de Sanidad ya ha anunciado que rechaza la medida.

Otro asunto son las incapacidades temporales (IT), las bajas laborales que tiene que dar y renovar el médico de familia en la consulta atendiendo a su criterio médico y la situación del paciente. En las IT, el SAS establece también un control férreo de los partes de baja y las continuidades. Tanto que la Inspección no sólo llama al paciente sino que también pide explicaciones al facultativo. "Ellos tienen un baremo con las patologías y los días de media que puede durar la baja, pero no entienden que se puede complicar o derivar en otro proceso. Los profesionales saben que las IT inciden en el gasto, pero no se dan porque sí. Ahora, convertir eso en un acto mercantil es una aberración", matiza Serrano, quien añade que nada se sabe de las primas que anunció la Seguridad Social para los facultativos que menos bajas firmaran.

Los médicos de familia tienen que enviar mensualmente su listado de pacientes de baja y explicar el motivo y los días. Si un mes tiene muchas bajas la llamada está asegurada para conocer la explicación, algo que ocasiona en el profesional sensación de culpabilidad y estrés laboral.

Las derivaciones que realiza el médico de familia al especialista para que el paciente tenga pruebas complementarias o un diagnóstico más especializado tampoco se escapan del control de la administración. En este caso los médicos reciben otra carta específica en la que se refleja el número de derivaciones que ha realizado cada facultativo de su centro de trabajo a un hospital: desde el especialista a pruebas analíticas o placas, por ejemplo. En este caso, para que se esté dentro de los objetivos los médicos no pueden hacer más de 236 derivaciones por mil pacientes al año. "Esto es una barbaridad ya que el médico en la consulta es el que decide cuándo el paciente necesita ser visto por un especialista", indica Serrano. En el caso de las derivaciones, la carta que envía la administración al facultativo sí es más informativa que la que envía por la prescripción o bajas, que busca reconducir la actividad del profesional.

"Es cierto que a más derivaciones más se puede saturar la atención hospitalaria pero cuando un paciente lo necesita no puedes pensar en límites. Hay que dárselo", matiza Serrano, quien insiste en que "somos médicos, no economistas". Con las pruebas diagnósticas que se piden para completar un diagnóstico también ocurre lo mismo que con las derivaciones.

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