Los controles de alcoholemia detectan a cien conductores ebrios

  • El número de conductores denunciados por dar positivo aumenta respecto a diciembre del pasado año

Ni la pérdida de puntos, ni las multas, ni la reciente introducción de la pena de prisión disuade a algunos conductores de beber alcohol antes de coger el vehículo por las carreteras granadinas, sino que, por el contrario, los positivos en el test de alcoholemia aumentan en 0,12 puntos respecto al mismo periodo de 2006.

Desde el 10 al 23 de diciembre de 2007, los agentes de la Guardia Civil realizaron -en el marco de la campaña especial de la DGT- 5.815 controles de alcoholemia en los que los agentes de la Guardia Civil detectaron 108 positivos, según informó la Subdelegación del Gobierno en Granada. Esto supone que el porcentaje de conductores que circulaban ebrios alcanzó el 1,86 por ciento de aquellos que fueron sometidos a pruebas.

Por contra, durante el mes de diciembre de 2006 el número de resultados positivos fue del 1,74 por ciento, es decir, que en las 5.873 pruebas que se llevaron a cabo entonces en las carreteras granadinas, 102 conductores habían ingerido alcohol, según la Dirección General de Tráfico.

No obstante, los datos son más positivos en comparación a las cifras de la última campaña de control de las tasas de alcoholemia desarrollada durante el pasado mes de junio. En dicha ocasión, 6.660 vehículos se sometieron a la prueba del alcoholímetro, de los cuales 169 superaron las tasas de ingesta permitidas. Esto supone que el 2,54 por ciento de los conductores condujeron bajo los efectos del alcohol, según los datos aportados por la DGT.

La campaña, que tenía como finalidad "incidir sobre este factor de riesgo que origina entre el 30 y el 50 por ciento del total de muertos en accidentes", según la Subdelegación del Gobierno en Granada, es la primera que se realiza tras la reforma del Código Penal. Esta modificación prevé que los conductores cuyas tasas de alcoholemia superen los 0,60 miligramos por litro de aire espirado o los 1,2 gramos en sangre conllevarán penas de cárcel de tres a seis meses, junto a la privación del derecho a conducir de uno a cuatro años. Además, la negativa a someterse a las pruebas supone prisión de seis meses a un año y la retirada del carné de uno a cuatro años, sin olvidar la pérdida de hasta seis puntos en ambos casos.

Actualmente, el nivel de alcohol permitido es de 0,5 gramos en sangre y 0,25 miligramos en aire espirado, límites que se reducen a 0,3 y 0,15, respectivamente, para conductores profesionales y noveles. El respeto de tales tasas evitaría, según la DGT, mil muertos al año.

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