La cuesta de septiembre arranca con una subida masiva de precios

Todos temían la llegada del mes de septiembre, pero nada se pudo hacer para retrasarla. Ya ha llegado, es oficial y trae de la mano la subida de gravámenes del IVA que entró en vigor ayer mismo marcando su mayor incremento desde diciembre de 2010. No obstante, algunos no han dudado en aprovechar el verano para ir haciendo el cuerpo al aumento. Durante el mes de agosto la tasa anual de inflación subió cinco décimas, colocándose en el 2,7%, según los datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) publicado el pasado jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Desde algunos alimentos (como carne, pescado y recova), pasando por la óptica, el transporte, el alojamiento, peluquerías, material escolar, cultura, servicios funerarios... y un largo etcétera son algunos de los sectores que verán incrementados sus precios. De ellos, pocos son los que se salvan, sólo los productos de primera necesidad -que mantienen el 4% actual- y los servicios de estomatología y odontología se mantienen exentos de la subida. Otros productos, como la electricidad, el agua, el teléfono, la gasolina, el alcohol o la ropa, también se verán afectados. Sin embargo, no ostentarán la mayor subida ya que estos artículos, en julio de 2010, ya sufrieron un incremento del impuesto que los situó en el 18%.

Sin embargo, a pesar de la alarma social creada, los consumidores no se han anticipado a realizar grandes compras antes de la gran subida.

Sectores como el automovilístico, que esperaban experimentar una reactivación del mercado antes del gran incremento, se han mantenido en el mismo nivel de venta.

Algunos de los empresarios, que al igual que los consumidores van a verse afectados, han optado por aceptar la subida e incrementar sus precios para, al menos, no tener pérdidas. Otros, sin embargo, se atreven a mantenerlos estables o a posponer su aplicación incluso hasta principios de 2013 con el miedo de que las pérdidas lleguen por el bando de los clientes.

Porque sí, el IVA aportará recursos a las maltrechas arcas públicas, pero también conllevará una notable reducción del poder adquisitivo de las familias. Según la estimación realizada por el economista de la consultoría Asertia Antonio Vilches, el nivel económico de los habitantes de la provincia bajará en torno a un 5%. En cifras redondas, y tomando como referencia el salario medio, que según la Agencia Tributaria es de unos 1.067 mensuales, los granadinos dispondrán de unos 54 euros menos al mes para organizar su economía. Y eso sin tener en cuenta factores relacionados con la crisis, como el creciente desempleo y la rebaja salarial tanto en el sector público como en el privado, por lo que el poder adquisitivo quedará aún más maltrecho que lo que apunta el pronóstico de los expertos en la materia.

Así que difícilmente se podrá sostener el nivel de consumo si los sueldos son cada vez más bajos y la vida cuesta cada vez más dinero. "El consumo se retraerá y esperamos un segundo semestre de 2012 muy complicado", puntualizó el representante de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Rafael Amor.

Dejando a un lado los esfuerzos hercúleos que tendrán que hacer muchas familias para adaptarse al nuevo IVA, Vilches apuntó a los sectores económicos que, a su juicio, podrían sufrir en mayor medida. Se refirió, en primer lugar, a los sectores agroganadores, el primer eslabón de una cadena que termina en la despensa de los hogares. El economista señaló que "las grandes superficies parecen coincidir en que la subida del IVA no afecte al consumidor y para ello, sin renunciar a los márgenes de ganancias, apretarán más a los productores para lograr mejores precios".

El pequeño comercio será otro de los sectores más perjudicados por los efectos de la subida del impuesto, ya que tendrán que sacrificar beneficios si quieren competir con las grandes superficies. De hecho, el experto de la asesoría Asertia declaró que hay algunos establecimientos que cambiarán los precios a principios de 2013 en lugar de haberlo hecho ayer.

Vilches señaló también el factor "miedo a consumir" producto de la falta de confianza a la hora de analizar las consecuencias que puede entrañar el cambio impositivo que ayer entró en vigor. La crisis trae consigo una actitud "más conservadora" en el capítulo de compras, sobre todo aquellas que no tienen que ver con la alimentación y el pago de los servicios básicos. Y, aunque esta actitud no es nueva, si que podría verse incrementada en los próximos meses. Pero, más allá de miedos y cautelas, hay una realidad palpable: "ahora con el mismo dinero habrá menos cosas".

Las consecuencias reales de la subida del IVA también tendrán efectos muy, muy reales en la economía provincial. El representante de ATA no dudó en asegurar que con la subida del IVA las sociedades privadas se verán perjudicadas de una manera notable y concluyó que además el sector económico tendrá que enfrentarse -sin las mismas armas- a la economía sumergida, que "seguro que va a potenciarse como consecuencia del cambio impositivo".

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