El decreto que impide dar altas a los MIR pone a prueba los servicios de Urgencias

  • Aunque las esperas no fueron superiores a "lo normal", los adjuntos tuvieron que absorber más volumen de trabajo

El primer fin de semana de aplicación del decreto 188/2008, que impide a los médicos residentes de primer año firmar altas sin la supervisión de su adjunto, se esperaba "caótico" en los hospitales granadinos. Aunque las salas de urgencias y admisión de los centros hospitalarios aparecían llenas de pacientes, las esperas de estas decenas de personas no eran mayores a las habituales en una situación de este tipo. Sin embargo a última hora comenzaron a dejarse notar los primeros indicios de la falta de personal en algunos de los centros hospitalarios de la ciudad.

El nuevo decreto que entró en vigor el pasado lunes en los hospitales, impide a los médicos en formación de primer año firmar las altas, una práctica habitual ante la falta de facultativos de la que se quejan el personal médico en muchos centros sanitarios.

En el Clínico el personal del servicio de urgencias puso a disposición de los pacientes una nota informativa en la que se disculpaban por las posibles incidencias que pudieran sufrir y los previsibles retrasos. Asimismo animaban a los usuarios a presentar cualquier reclamación si veían carencias en el servicio.

En concreto en este hospital la nueva normativa ha provocado que el Clínico cuente con siete facultativos menos al día. En este sentido los médicos critican que la Administración no haya hecho nuevas contrataciones para que la aplicación de la nueva normativa no tenga consecuencias en el servicio que se da a los pacientes.

La jornada de hoy podría ser más complicada según apuntan desde los hospitales, en los que las largas esperas habituales podrían aumentar aún más a consecuencia de este decreto.

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