La delegada tiende puentes

  • María José Sánchez renueva como máxima responsable de la Junta en Granada y aboga por "evitar confrontamientos inútiles" entre administraciones y unirse "para salir de la crisis sin perder derechos"

La Junta es el último gran baluarte de los socialistas en Granada y ayer se notó en la toma de posesión de María José Sánchez como delegada del Gobierno autonómico, un cargo que ya ocupó en la pasada legislatura.

El salón de actos de la Normal estaba repleto de personas que han sido o son algo en el PSOE. Por citar sólo algunos, el senador Juan Manuel Fernández; los diputados nacionales Elvira Ramón y José Martínez Olmos; los ex delegados provinciales Pedro Benzal y Antonio Argüelles; el ex alcalde de Granada y gerente del PTS, Jesús Quero; el anterior subdelegado del Gobierno central, Antonio Cruz; el secretario general en la capital, José María Rueda... Y mención aparte merece, porque no es granadina pero manda mucho, Susana Díaz, consejera de Presidencia e invitada estelar de la jornada.

Pero los tiempos cambian. Ahora el ejecutivo andaluz no tiene sólo un color político, sino dos. Izquierda Unida le acompaña en esas tareas y su coordinador provincial, Manuel Morales, es ahora el delegado territorial de Fomento, Vivienda, Turismo y Comercio. Le acompañaron dirigentes de partido como el ex diputado autonómico Pedro Vaquero (uno de los más saludados), la diputada provincial Asunción Pérez Cotarelo o el portavoz del grupo municipal en Granada, Francisco Puentedura.

Populares había menos, pero los que acudieron son de los que tienen peso: el alcalde de Granada, José Torres Hurtado; el presidente de la Diputación, Sebastián Pérez; o el concejal granadino Juan Antonio Mérida.

Después de que se diera lectura al decreto del pasado 31 de julio por el que se oficializaban los nombramientos, los nuevos delegados fueron tomando protagonismo. La primera en prometer el cargo fue María José Sánchez y después lo hicieron, por este orden, Ana Gámez (Educación, Cultura y Deportes), José Antonio Aparicio (Economía, Innovación, Ciencia y Empleo), el citado Manuel Morales, Sandra García (Agricultura, Pesca y Medio Ambiente) e Higinio Almagro (Salud y Bienestar Social). Ninguno juró, todos optaron por la fórmula del "prometo" y el único que se saltó ligeramente el guión fue Morales, no por ir sin cortaba sin porque prometió lealtad al "Jefe de Estado" y no al Rey, que aunque viene a ser lo mismo los de IU son republicanos y prefieren no nombrarlo.

Ninguno habló, salvo para prometer. Los discursos estaban reservados para María José Sánchez y Susana Díaz y lo cierto es que se parecieron bastante. La delegada del Gobierno comenzó conciliadora, abogando por "tender puentes" y "evitar confrontamientos inútiles", para a continuación empezar a marcar su territorio afirmando que "se puede salir de la crisis sin perder derechos ni dejar de prestar servicios".

No constituyó ninguna sorpresa que dijera que la prioridad es crear empleo, ni tampoco que añadiera que la Junta ya está en ello con medidas como sus recientemente aprobados planes de choque. Gracias a ellos y a la "fortaleza" de Granada se podrán superar las dificultades. "Sin dejar a nadie por el camino, defendiendo la salud pública, la educación y los derechos de nuestros mayores", insistió, y no pareció una frase dicha al azar.

Sánchez detalló todos esos puntos fuertes de la provincia: su potencial turístico, las expectativas que abre el PTS, la pujanza del Puerto de Motril...

Resaltó también el "liderazgo" de Granada en la administración judicial, como lo prueba el tener aquí las sedes del TSJA, la Fiscalía Superior de Andalucía o el Consejo Consultivo. Y elogió el trabajo de la Universidad, el patrimonio histórico y natural y la celebración, el próximo año, del Milenio.

Prometió, asimismo, que la Junta continuará dando un impulso claro a su infraestructura estelar, el Metro, "que dará cobertura a doce millones de personas en su primer año de uso".

Susana Díaz dijo a los delegados territoriales que tenían por delante el "reto" de ser "el rostro del Gobierno en un momento donde la crisis castiga a miles de familia". También les conminó a "dejarse la piel y gastar suelas".

Recordó que ahora son sólo cinco (seis, incluyendo a Sánchez) y que esa cifra es muy inferior a la del anterior mandato porque ahora existe un "compromiso con la austeridad". Obligatorio, ya que estamos ante la que "posiblemente es la legislatura más complicada de toda la democracia".

Pero pese a todo, y ahí fue donde su discurso se pareció al de su predecesora casi como dos gotas de agua, defendió la necesidad de "preservar nuestro desarrollo y nuestro estado del bienestar", porque la crisis, adujo, no debe ser "una excusa para nublar nuestro horizonte".

Anunció que la Junta está dispuesta a hacer "un pacto por Andalucía" que comprometa "a todos" y que la prioridad ha de ser actuar "desde el consenso, el diálogo, la unidad y la lealtad hacia el Gobierno de la nación".

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