La desigualdad persigue a las tituladas universitarias

  • Terminan antes los estudios y con mejores notas, pero les cuesta más encontrar trabajo y tienen peores contratos· Un estudio realiza un seguimiento de los titulados de la UGR

Ya tienen el título en las manos. ¿Y ahora qué? Un estudio de seguimiento de los universitarios que se titularon hace tres y cuatro años trata de ofrecer una radiografía de la situación actual en que se encuentran. ¿Siguieron estudiando? ¿Encontraron trabajo fácilmente? ¿Se han quedado en Granada o se han ido? ¿Qué carreras resultan tener más salidas? Dar respuesta a estas preguntas ha sido la intención de esta iniciativa del Vicerrectorado de Relaciones con la Empresa y Plan Estratégico, que encuestó entre octubre y noviembre y a través de internet, a los estudiantes que obtuvieron su título en los cursos 2003-2004 y 2004-2005. Una de las primeras conclusiones que saltan a la vista: la igualdad de género aún no es una realidad.

A partir de un total de 5.362 cuestionarios contestados (más de un tercio del número de titulados en esos cursos), ahora se conoce que encuentran un empleo en los tres primeros meses el 57,2 por ciento de los hombres, pero sólo el 46,1 por ciento de las mujeres: primera señal de alarma. Un 10,4 por ciento de las tituladas tarda más de 20 meses en dar con un trabajo, mientras que entre los hombres esta situación sólo se le plantea a un 6,4 por ciento.

Pero no es el único dato en este sentido. A la luz de las encuestas, las mujeres tardan menos en terminar y consiguen mejores resultados académicos (aunque hay que apuntar también que son menos las que trabajan durante sus estudios). No obstante, una vez han terminado, la brillantez de sus expedientes no les suele bastar como garantía de un futuro laboral prometedor. No sólo les cuesta más tiempo encontrar un trabajo, sino que, además, éste suele ser de menor duración. Sólo un 28,2 por ciento de ellas consigue un empleo de más de 20 meses de duración, mientras que para los hombres este porcentaje es de 36,6. En el extremo contrario, el de los contratos de hasta tres meses, sí son más numerosas. Es la situación de un 22,1 por ciento de ellas, frente al 18,3 por ciento para los hombres.

A esto se suma una mayor precariedad: el porcentaje de mujeres supera al de hombres en los contratos temporales o por obra y servicio, mientras que es menor en contratos indefinidos o de funcionariado. Al margen se queda el 15,2 por ciento que no ha trabajado después de graduarse, lo que entre los hombres se ha dado en un 13,1 por ciento de los casos. Con respecto al empleo actual, un 21,5 por ciento no está trabajando, caso que sólo se da para un 17,1 por ciento de los hombres.

"Puede estar relacionado con algunos planteamientos que aún se mantienen. Quizás la mujer sigue estando más dispuesta a anteponer la familia a la situación laboral" apuntó como una de las posibles explicaciones a este hecho el vicerrector de Relaciones con la Empresa y Plan Estratégico, Teodoro Luque, quien ha estado a la cabeza del estudio. "Hay un porcentaje alto de mujeres en la Universidad y con buenos resultados académicos, pero en la sociedad sigue existiendo esta discriminación real", añadió el rector, David Aguilar, durante la presentación ayer del avance de los resultados. "Se trata de un esfuerzo que tenemos que hacer entre todos", afirmó.

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