La elección entre un sistema privado o la atención sanitaria pública

  • Cada año, los funcionarios tienen un plazo para solicitar el cambio de compañía

La disyuntiva a la que tiene que enfrentarse un funcionario respecto a su mutua es la elección de compañía de asistencia sanitaria. Una de las nueve privadas o el sistema sanitario público, al que irán sólo para asistencia ya que los funcionarios tienen sus propios talonarios de recetas, partes de baja, etc.

La mayoría (el 85%) escoge finalmente una compañía privada, pero hay muchas diferencias según comunidades en la calificación de los servicios. Aquí, en Andalucía, reconocen que la privada está bien para citas y consultas con el especialistas pero que "para cosas graves" los medios y el personal están en el sistema público. En cambio, en otras comunidades la sanidad privada está más desarrollada y cuenta, en muchos casos, hasta con más medios, justo la situación inversa.

"Lo bueno es que no tienes que esperar colas. Llamas para pedir cita y la tienes al día siguiente, además te dedican más tiempo en las consultas", explica una profesora afiliada a Adeslas.

Por su embarazo, ve también como hecho positivo "que tengas un ginecólogo durante todo el embarazo, no como en la pública, que te ve el médico de cabecera y una matrona. Luego en el parto también está el ginecólogo y la matrona y en el tema de ecografía está mucho mejor cubierto", dice, aunque reconoce "que la sanidad pública, aquí, es la que tiene más medios y para lo grave es mejor acudir a ella".

Con su compañía aseguradora, dispone de un catálogo de médicos entre los que puede elegir, por especialidades, el que más convenga a la persona según cercanía, nombre o disponibilidad de citas.

"También, en cuanto a las recetas, tenemos un descuento adicional, con lo que los medicamentos salen más baratos". En Granada, en 2001 hubo un gasto farmacéutico de casi diez millones de euros.

La parte más negativa es la ausencia de médicos en algunos casos, "a los que tienes que esperar porque están en otro hospital trabajando".

Las ventajas con las citas son también la parte resaltada por una beneficiaria, hija de Policía. "Las consigues más rápido y los médicos son más atentos, te dedican más tiempo, el que necesites, es una atención más personalizada", resalta. Pero también enfatiza las carencias en el sistema privado andaluz. "Una vez por urgencia tuvimos que ir al hospital público y al día siguiente cuando volvimos a la privada no tenía nada que ver. Fue mejor en el SAS", incide.

Normalmente, el cambio de compañía se puede realizar en un plazo abierto por Muface una vez al año, generalmente en enero. Pero hay casos específicos como enfermedades graves justificadas o traslados en los que se puede hacer el cambio de compañía en el momento en que se necesite. Pero los cambios no suelen superar el 3% de los afiliados.

Muface también tiene un servicio de gestión de quejas. En Granada, en 2007 se recibieron 37 reclamaciones, la mayoría (15) por la utilización de medios no concertados, urgencias vitales (4) y medios de diagnóstico (3). También hay servicio de prestaciones ortoprotésicas (se abrieron 13.500 expedientes en Granada con un gasto de más de un millón de euros),

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