Los entresijos del 15-S granadino

  • Alrededor de 3.000 personas partieron ayer desde la ciudad para asistir a la manifestación en Madrid · Unos 40 autobuses de la provincia andaluza participaron activamente en la marcha

Día de fiesta: a la ofrenda de la Virgen de las Angustias o a la marcha de protesta en Madrid. Sobre las tres y media de la madrugada, unas doscientas personas comenzaban a amontonarse en el parking de UGT y CCOO en la calle Periodista Francisco Javier Cobos ansiosas por emprender el viaje. Pese a ser muy temprano para tratarse de un sábado, y además festivo, cerca de tres mil granadinos terminarían acudiendo a la llamada de los sindicatos para gritar basta a los recortes en la capital de España.

Aunque los futuros manifestantes habían sido citados a las 03:45 de la madrugada, las movilizaciones empezaron casi una hora antes. Portando banderas, pancartas y mochilas, la marcha roja (por el color de sus camisetas) desprendía entusiasmo, compañerismo, compromiso, ilusión. Y muchas ganas de llevar a Madrid la voz de Andalucía, la voz de Granada.

Unos 14 autobuses esperaban en doble fila en el tradicional caos organizativo de este tipo de convocatorias. También desde el Palacio de Deportes partían dos autobuses más, a los que se sumaron otros efectivos en Baza, Motril, Almuñécar, La Zubia, Guadix y Loja. En total, más de mil personas viajaban con UGT Granada y, en el caso de CCOO, otros 20 autobuses habilitados transportaban otro millar más de manifestantes que, sumados a las de la Plataforma Social, dio como resultado 3.000 granadinos dispuestos a hacer ruido en Madrid.

Subieron a los autobuses entusiasmados. "¿Quién va a charlar más? ¡Pues aquí me quedo", comentaba uno de los asistentes. A pesar del gran madrugón, nadie parecía estar cansado ni pretendía dormir durante el viaje pese a la gran caminata que esperaba unas horas más tarde. "Aquí no se duerme, vamos a empezar a cantar desde ya", reían algunos de los manifestantes más jóvenes pertenecientes a Sur Gente.

Aunque la marea roja solo tenía en mente la llegada a la capital española, e imaginaba con ansia la incontable masa de personas que acudiría a manifestarse, el vaivén del autobús y el cielo cargado de estrellas que podía verse a través de los cristales hizo que finalmente la mayoría de los asistentes quedaran rendidos. Cuando volvieron a abrir los ojos ya casi estaba desperezándose el amanecer.

A las 06:40 horas el autobús paró para reponer fuerzas en Santa Cruz de Mudela, en Ciudad Real. El silencio apacible en la estación de servicio quedó roto con una muchedumbre que vaticinaba, agolpada alrededor de la barra del bar, cómo iba a ser el día.

Andrea y Alba, dos niñas de 8 y 10 años respectivamente, acompañaban el movimiento de la mano de sus padres. Un desayuno les daba fuerzas y les hacía recapacitar sobre el porqué de esta actuación. "Voy a Madrid a una manifestación contra los recortes de Rajoy porque me voy a quedar sin ordenador portátil cuando vuelva al cole", argumentaba la más pequeña de la familia bajo la atenta mirada de su madre que se sintió más que satisfecha con el mensaje transmitido.

Rocio Rubí, la madre de las dos niñas, confesó que se encontraba "bastante desilusionada" porque la gente de su entorno prefería quedarse en casa. "Creen que no vamos a conseguir nada", lamentó. "El bajo estado de ánimo no importa, solo sirve como un fundamento más por el que alzar la voz y pedir justicia". La presencia de Granada Hoy no pasa desapercibida y todo quisieron aportar su granito de arena -física o intelectualmente-. "Rajoy no está por la labor de hacer nada aunque la violencia tampoco es el camino", recriminó Rafael Barrio, uno de los componentes de UGT Granada evidenciando la indecisión característica de la ciudadanía en momentos de revolución. Algunos aprovecharon incluso el telediario matinal para comenzar con sus críticas e ir entonando la voz y la actitud de rebeldía.

Es la hora de volver al autobús. Las estrellas ya se habían ido y desde ese momento fue el astro rey quien acompañó a los futuros manifestantes. Ya nadie parecía dispuesto a dormir, solamente quedaba guardar fuerzas para el largo día que aguardaba. Bien entrada las 07:00 de la mañana todos volvían a sus asientos, los más perezosos seguían descansando, otros entre risas y bromas, síntoma de un ambiente festivo y familiar, comenzaban a repartir el itinerario de la marcha. Siguiente parada, Atocha.

Mientras tanto, comienza a correrse la voz, los manifestantes de ciudades como Málaga y Alicante acababan de llegar a Madrid. Empezaron a verse los primeros nervios, ganas de llegar y miradas de complicidad que determinaban que el momento esperado estaba muy cerca.

Las horas iban pasando y, cada vez, había menos paciencia para afrontar los kilómetros que aún quedaban por recorrer. Emilio del Pino, uno de los coordinadores de la marcha de UGT Granada, hizo recuento y comenzaron las primeras llamadas al resto de organizadores demostrando cómo se iban calentando motores.

El revuelo causado por el hashtag #15MarchaPorEspaña alertó a los más jóvenes de Sur Gente, una de las organizaciones que acudieron a la marcha. "Se está utilizando de forma diferente por los asistentes de la manifestación como por los que acudirán a la contramanifestación de esta tarde, pero es un hashtag utilizado por la ultraderecha", explicó Rocío Fajardo.

Los compañeros de Sur Gente utilizaron las redes sociales para comentar el viaje y agradecer a los enviados de Granada Hoy su asistencia. "Sin Periodismo no hay democracia", publicaron en Twitter.

Cada vez había más movimiento, Emilio del Pino acudió a los redactores de este medio para indicar que finalmente eran más de mil personas las que partieron desde Granada. La marcha iba sobre ruedas, sin embargo, 'en todas las casas hay un cuadro ladeado'. "Ahora nos han indicado que el autobús de Motril se ha parado por un recalentamiento pero se espera que llegue a su hora", explicaba Del Pino.

A las 10:30 llegaron a Madrid, justo a la hora en la que estaba prevista que comenzara la manifestación. Algunos cambiaron sus camisetas por una de color rojo donde en la parte delantera podía leerse 'Andalucía' acompañado de la bandera de la comunidad autónoma, mientras otros recortaban las camisetas haciendo un guiño a uno de los motivos principales de la movilización. El resto afinaba sus silbatos.

Cientos de vehículos aparcaban como podían en la calle Méndez Álvaro en la capital y de ellos descendían decenas de personas dispuestas a dejarse la voz luchando por un cambio. A medida que se iban adentrando en Madrid, dirigiéndose hacia la Plaza de Colón, comenzaban a mezclarse con compañeros de rojo de otros sindicatos y comunidades autónomas. "Es impresionante", aseguraban algunos de los componentes de UGT, que parecían ser tragados por la muchedumbre conforme iban caminando.

Algo dispersados, cada pequeño grupo continuó su reivindicación durante las casi tres horas que duró la manifestación.

La puerta del Ministerio de Agricultura fue el punto de encuentro para los despistados. Cuando cada uno había librado su batalla personal con sus voces como única arma se reunieron satisfechos por la gran afluencia de personas. Buscaban ansiosos cifras de participación con cansancio en sus rostros pero seguros de que estarán al pie del cañón hasta que el cambio sea una realidad.

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