Los escolares creen que maltratar en las aulas es algo "natural"

  • Una investigación de la Facultad de Educación de la UGR advierte que el 8,5% de los adolescentes son agresores, el 7,3% son víctimas y el 84% espectadores

Un simple cómic mudo ha sido capaz de dar datos reveladores sobre la actitud de los adolescentes granadinos ante el maltrato escolar. Están resignados con esta lacra, sobre todo los más pequeños, quienes son incapaces de ver a los agresores como "malas personas", y la mayoría cree que es un fenómeno natural.

Esto es los que se desprende de la investigación que ha realizado una profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada (UGR), María Jesús Caurcel Cara, quien en los últimos cuatro años ha encuestado a 1.237 niños de entre 11 y 16 años de Granada y Braga (Portugal). El estudio ha sido compartido en esta última localidad porque uno de los directores del proyecto, Ana María Tomás, es una experta en bullying de prestigio internacional que da clases en la Universidad de Minho (Portugal).

Caurcel constató que, en los centros estudiados (Escolapios, Regina Mundi, Ave María Casa Madre, Soto de Rojas, entre otros de Granada y algunos de Armilla y La Zubia) la tasa de incidencia es del 7,3% para las víctimas, un 8,5% para los agresores y un 84,1% en alumnos espectadores.

"El maltrato se está incorporando cada vez más al bagaje cotidiano de la interacción entre los grupos de iguales, se considera como algo natural y goza de cierta aprobación social", explica la profesora de la UGR.

En las viñetas del cómic, que cuenta con una versión femenina y otra masculina, aparece una chica que llega nueva a un centro y sufre las burlas e insultos de sus compañeros, es objeto de robos e incluso de agresiones ante la mirada pasiva de los que le rodean.

Los investigadores invitaban a los adolescentes a que les relataran lo que veían en los dibujos y, según ellos, "identificaban claramente la escena como un caso de maltrato". Sin embargo, tras un amplio cuestionario (¿cómo crees que se siente la víctima? o ¿porqué crees que ocurren estas cosas en clase?), "los más pequeños fueron incapaces de ver a los agresores como malas personas -dice la autora del estudio-, es más, los consideran más fuertes, valientes y extrovertidos que los demás". En cambio, las víctimas son para ellos "personas pasivas y socialmente incompetentes".

No así los de 15 ó 16 años, que reconocen perfectamente el rasgo del agresor y el padecimiento de la víctima. Sin embargo, esta franja de edad ha revelado "una mayor indiferencia con el sufrimiento de las víctimas, pues la mayoría dicen que, como no les ocurre a ellos, no les incumbe".

El estudio realizado por María Jesús Caurcel, que ha contado además con la dirección de los profesores de la UGR Fernando Justicia Justicia y María del Carmen Pichardo Martínez, refleja también diferencias de sexo en la percepción social que los escolares tienen del maltrato entre iguales. "Las chicas condenan los abusos de una forma más crítica, reaccionan ante ellos con emociones desagradables, rechazan este tipo de situaciones y muestran más empatía hacia la víctima", explica la autora. Pero los chicos resaltan "la vulnerabilidad y responsabilidad moral de la víctima al afirmar que debería sentirse culpable y avergonzada".

Los resultados de esta investigación son claves para desarrollar programas preventivos del maltrato escolar y, según Caurcel, "muestra el camino a incidir en asignaturas como Educación para la Ciudadanía".

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