Un escritor en el juzgado de Armilla

  • 'El cielo llueve' es la primera obra de José Vílchez, un funcionario judicial ducho en el arte de novelar

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Cuando José Vílchez Plaza sale cada viernes del Juzgado de Paz de Armilla, donde ejerce de secretario, abandona completamente su faceta de funcionario judicial y se transforma en un apasionado novelista el fin de semana. Aunque su amor por las Letras no es nuevo, lo cierto es que hasta ahora sólo se había atrevido a publicar artículos relacionados con su profesión: las leyes y el Derecho.

Sus relatos acababan siempre olvidados en los cajones o rotos en la papelera, hasta que, animado por sus compañeros, amigos y familiares, decidió darles otro destino diferente. Cuando murieron sus padres, en 2003, José decidió plasmar sobre el papel algunos de los recuerdos de éstos y empezó a escribir El cielo llueve, una novela de corte costumbrista en la que narra dos historias de amor, una de ellas rescatada con cariño y respeto de la memoria de su propia familia.

"Cuento la historia de un tío abuelo mío que estuvo solo velando el ataúd de una ex novia en el cementerio toda la noche. La chica murió de depresión con 25 años. A su vez esta historia la cuenta otro personaje, Ramón, un maestro que llega al pueblo y se enamora de la hija del alcalde,Teresa", explica José, al tiempo que detalla que en su libro "un 30 por ciento es verídico y lo demás novelado".

Una vez terminó de escribir El cielo llueve hace unos meses, envió algunos capítulos a dos editoriales y se llevó una grata sorpresa: ambas se interesaron por su obra, que finalmente ha sido publicada por Ediciones y Publicaciones Comala, una editorial de Guadix, donde la novela está teniendo mucho éxito. En tan sólo unas semanas ya se han vendido más de 200 ejemplares y pronto será distribuida en Granada capital.

El título de la novela emana de un refrán que la madre del autor solía decir siempre que fallecía algún allegado en su pueblo natal, Huélago: "Cuando el justo muere, el cielo llueve". José escuchó muchas veces ese dicho y decidió usarlo para su obra, pues ciertamente "el cielo llovió mucho" cuando la ex novia de su tío abuelo pereció.

Las historias que cuenta José transcurren en un lugar llamado Lavaderos Reales -que en realidad es su pueblo natal, Huélago- a finales del siglo XIX, principios del XX. "Una de las dos historias, la de mi tío abuelo, acaba mal, influida por el ambiente caciquil de la época. Su ex novia tuvo que bailar forzosamente con un cacique del pueblo y, como consecuencia de ello, rompieron la relación. Al año muere ella y él, que ya estaba casado con otra, acude solo a velarla al cementerio cuando todo el mundo se va de noche, pues por circunstancias familiares no puede acudir al sepelio", detalla José.

La buena aceptación que ha tenido su primera novela, que ocupa algo más de 180 páginas, ha animado a José a seguir escribiendo. De hecho, ya está preparando su segunda obra, para la cual está resucitando hechos pasados durante la Guerra Civil en su pueblo.

José Vílchez tiene 57 años y es licenciado en Derecho. Como él precisa, no es secretario judicial, sino oficial de justicia, esto es, pertenece al cuerpo de gestión de la Administración de Justicia. En el Juzgado de Paz de Armilla, donde lleva trabajando como secretario 7 años, todos sus compañeros han leído ya su primer libro, incluido el juez, y su veredicto ha sido más que favorable.

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