"Tengo la esperanza de conseguir la doble capitalidad con Sevilla"

A sus 69 años y tras seis al frente del Colegio Notarial de Granada, el granadino Andrés Tortosa afronta la inminente fusión del ente que dirige con el colegio de Sevilla con fuerza y esperanza y busca soluciones ante el incipiente descenso del número de opositores a notario.

-¿Qué cambios introduce el nuevo Reglamento notarial?

-La norma prevé que sólo exista un colegio notarial por comunidad autónoma, por lo que los dos que existen actualmente en Andalucía (el de Granada, para la parte oriental, y el de Sevilla, para la occidental) tendrán que fusionarse antes de que finalice el año.

-¿En qué afectará esta unificación al Colegio Notarial de Granada?

-A efectos administrativos y fiscales no habrá modificaciones relevantes, aunque nosotros estamos luchando por conseguir la doble capitalidad del colegio, es decir, que tenga sede tanto en Granada como en Sevilla.

-¿En qué basa esta petición?

-Sevilla es la sede administrativa de Andalucía, pero no hay que olvidar que Granada es la sede judicial y como los notarios dependemos del Ministerio de Justicia, debemos mantener el Colegio Notarial de Andalucía en la ciudad. Lo único que lamento es que las infraestructuras de la red nacional de comunicación es muy inferior a la de Sevilla y esto dificulta el acceso de los opositores a la sede, lo que puede ser usado para negarnos la sede. No obstante, tengo esperanzas de que finalmente la sede sea concedida. De hecho, el que las oposiciones de esta año se hayan celebrado conjuntamente en Sevilla y Granada dice mucho sobre el tema.

-Últimamente, estamos asistiendo a una caída del número de opositores. ¿Qué está ocurriendo?

-Realmente, el censo de personas que se presentan a las oposiciones al Cuerpo de Notarios está estabilizado, tendiendo a la baja. Esto se debe a la dificultad que presenta la oposición respecto a otras pruebas similares -que requiere una media de siete años de dedicación para aprobar- y la aparición de nuevas salidas profesionales. Incluso en Cataluña -que celebra sus propias oposiciones- quedan plazas sin cubrir.

-¿Cuál es la solución para evitar que haya puestos vacantes?

-Las circunstancias mandan. Es probable que ante el aumento del número de vacantes y la no solicitud de las mismas haya que arbitrar nuevas fórmulas de acceso más ágiles y menos penosas que la actual.

-¿Estaríamos hablando de un sistema similar al que se usa para otros funcionarios como los de educación?

-Sí, la interinidad, por ejemplo, podría ser una solución. Aquellas plazas que no sean cubiertas por los aprobados podrían ser cubiertas por aquellas personas con mejores notas.

-¿Qué consecuencias podría causar aplicar el sistema de interinos al Cuerpo de Notarios?

-A largo plazo es probable que los problemas que sufren ahora los profesores afecten también a los notarios, aunque lo único que está claro es que no se pueden dejar plazas desiertas.

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