Un estudiante, una manía

  • Acaba de finalizar el periodo de los exámenes extraordinarios, en el que los universitarios granadinos han desplegado todo un arsenal de técnicas, rituales y amuletos para poder superar las asignaturas pendientes

Para muchos, la hora de la verdad, el temido momento, llegó a principios de septiembre con el comienzo de los exámenes extraordinarios. Durante este último mes, a cientos de universitarios les ha llegado la hora de encomendarse a todos los santos, de encender velas, de realizar los rituales habituales que cada uno acostumbre y de desempolvar los amuletos arrumbados en junio.

Los hay que, para cuando llegó su examen, llevaban estudiando casi desde que terminó oficialmente el curso. Y también los hay que no se resistieron a las tentaciones del verano y, a última hora, les entraron las prisas por memorizar el temario. Pero a parte del bien sabido y repetido consejo de lo que se conoce como 'hincar los codos', los alumnos tienen sus propios trucos, manías y hábitos para que los exámenes salgan lo mejor posible e intentar comenzar el nuevo curso, que se inaugura oficialmente esta semana, sin ninguna asignatura pendiente de años anteriores.

"Mi manía es un poco rara y es que siempre voy al examen con una botella de Nestea y me la bebo antes, da igual si son las 8:00 de la mañana como si son las 15:00 de la tarde", comentaba David Melendo estudiante de LADE. Melendo tenía tres asignaturas para septiembre y asegura que siempre lleva cinco bolígrafos a las pruebas por si alguno se le queda sin tinta. "No me importa el tipo de bolígrafo pero sí es cierto que tienen que ser azules", explica. Este alumno también tiene sus propios rituales y es que no puede estudiar sino es a horas en punto. "A la hora de estudiar comienzo en horas puntuales, si no, no puedo ponerme", asegura. Además siempre lleva una pulsera de cuero para que le traiga buena suerte. "Me la regalaron cuando hice selectividad y desde entonces me la pongo para cada uno de los exámenes que hago", comenta entre risas.

Melendo no es el único que tiene manías, rituales y amuletos, la mayoría de los estudiantes que se han acercado durante septiembre a la Biblioteca Biosanitaria de Granada para preparar sus exámenes tenían una historia que contar sobre el tema. José Montoro, estudiante de Telecomunicaciones, no puede estudiar en casa, lo hace en las diversas bibliotecas de la ciudad y lleva siempre encima, tanto para estudiar como para realizar las pruebas, un bolo Bic azul de tinta líquida. "No puede ser de otra manera, todo azul, homogéneo y con ese tipo de bolígrafo", explica. Al contrario de lo que comentaban otros estudiantes, en los apuntes de Montoro los colores brillan por su ausencia y el azul oscuro es el único tono que baña las páginas y páginas de su temario, el cual lleva repasando desde hace tiempo. "¿Estudiar el día de antes? Imposible, mi carrera no me permite hacer eso", comenta mirando a uno de sus amigos.

Eduardo Caamaño es compañero de Montoro en la facultad. Él confiesa tener menos manías y amuletos a la hora de estudiar que su amigo. "Soy más simple. Utilizo un bolígrafo Bic azul, folios en blanco (nunca libretas) y en el examen nunca puede faltar una regla, una escuadra, un cartabón, lápiz, gomas, portaminas de colores, dos grosores de lápiz y escalímetro. Vamos que voy cargado como una mula", comenta riendo Caamaño. Este futuro ingeniero de telecomunicaciones también tiene su propia estrategia para estudiar. "Primero hago resúmenes en sucio con lápiz y luego lo paso a bolígrafo azul y siempre lo hago de la misma manera", explica.

También están los que necesitan que sus apuntes sean una explosión de color para poder memorizar. Victor Cantero, estudiante de Derecho, asegura subrayar sus apuntes siempre con color amarillo, al igual que le sucede a Pablo Ramal que, aun no importándole tanto el tono del rotulador, confiesa que sus apuntes nunca están sin subrayar. "Además, siempre llevo mi reloj a los exámenes por controlar la hora y a modo de amuleto. Y como manía no puedo tener ni la cartera, ni las llaves ni nada en los bolsillos, como mucho el móvil, aunque a veces ni eso", explica . Ramal , estudiante de Magisterio. Tiene que llegar con una antelación de media hora a los exámenes y confiesa que se levanta antes del examen para estudiar, "pero rara vez lo llevo a cabo", asegura. Cantero por su parte desvela uno de sus trucos infalibles para ir a los exámenes. "Intento ir siempre bien vestido, con camisas para dar buena impresión a los profesores"

Entre el ir y venir de estudiantes que llegan, se van o hacen un descanso en su mañana de estudio en la Biblioteca Biosanitaria de Granada, también están Alberto Sánchez y María Ángeles López, estudiantes de Caminos, Canales y Puertos. "Yo tengo muchísimas manías. Por ejemplo siempre escribo con el mismo bolígrafo de propaganda de la librería Fleming. Es más, cuando se le acaba la tinta, le pongo recambios", asegura Sánchez que además no soporta el desorden en la mesa en la que está realizando ejercicios de cara al examen. "No puedo escuchar ningún ruido y que todo esté en su sitio es fundamental para concentrarme", explica. Su compañera María Ángeles López confiesa que le sucede lo mismo. "En nuestra carrera tenemos muchísimos rotuladores y necesito que todo esté en su sitio", apunta López que asegura no poder ir a los exámenes sin su púa de guitarra. "La llevo siempre en la cartera, y yo no soy supersticiosa, pero si la llevo me siento más cómoda", comenta.

Aunque está demostrado que en a la hora de realizar los exámenes no existen los milagros, los universitarios seguirán subrayando temas por colores para poder hacer asociaciones mentales, escribiendo en las mesas con lápiz para memorizar, llevando su ropa de la suerte o cualquier otro amuleto e incluso dejándose la barba. Aunque sean conscientes de que lo único que funciona es la receta ancestral que se ha ido trasmitiendo de padres a hijos, estudiar con antelación, nunca está de más encomendarse a la suerte.

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