El éxodo del conocimientoCada vez son más los profesionales que tiene que salir

  • Los estudiantes y los licenciados ven en el resto de Europa la luz tras el túnel que se les plantea en España para encontrar la primera oportunidadEl extranjero puede ser la salida, aunque casi todos quieren volver, pero también puede ser sólo una experiencia y no tan fructífera como se pensaba

Unos se marcharon para aprender un idioma probando suerte. Otros lo hicieron con un contrato bajo el brazo. Y también los hubo que abandonaron España, simplemente, para lanzarse a la aventura. Todos tienen un denominador común: son universitarios, licenciados o profesionales granadinos que no encuentran un hueco laboral que se adecue a sus expectativas de empleo. Por eso un día decidieran hacer las maletas -algunos están a punto de hacerlas- para encontrar fuera de España la oportunidad que este país no les da.

La crisis ha hecho mella en las expectativas de trabajo de los universitarios. Tener un título académico apenas garantiza en España un empleo bien remunerado. Ni tan siquiera la posibilidad de encontrar un trabajo, con independencia de las condiciones. Tras años de estudios -y de gasto de las administraciones para sufragar parte del coste de dichas carreras- son cada vez más los jóvenes que deciden marcharse a otros países para encontrar un trabajo acorde con su formación. Pero la experiencia tampoco sirve, y cada vez son más los profesionales que incluso encuentran en ella un problema añadido.

Actualmente no existe una estadística oficial sobre el número de licenciados de la UGR que se han tenido que ir de la provincia para buscar un empleo en el extranjero. Sin IMFE en Granada y sin Observatorio de Empleo, los únicos datos que avalan la fuga de cerebros son los de la Universidad de Granada. A través del Centro de Promoción de Empleo y Prácticas (CPEP) y de la Oficina de Relaciones Internacionales (ORI), oferta becas para la realización de prácticas en entidades y empresas ubicadas en otros países de la Unión Europea diferentes a España.

Los requisitos para una de estas estancias remuneradas en el extranjero es estar matriculados en la Universidad de Granada durante todo el disfrute de la beca y haber superado el 50% de los créditos de los estudios que esté cursando. Las prácticas tienen una duración mínima de 3 meses y máxima de 12, en la actual convocatoria la Universidad de Granada ofrece becas por un período máximo de 6 meses.

Su dotación depende de lo que acuerde la institución encargada de organizar el programa Erasmus, pero la situación en España ha hecho que el número de becas haya ido evolucionando de forma progresiva desde las 36 otorgadas en el curso 2007-08 hasta las 95 dadas en la convocatoria recientemente finalizada (2011-12). En la actual convocatoria 2012-2013 se han marchado de Granada con esta ayuda 110 alumnos, siendo la UGR la tercera universidad española con mayor número de becas concedidas dentro de este programa.

Las mujeres parece que son más lanzadas en eso de marcharse fuera, pues han supuesto siempre mayoría en el Programa Erasmus Prácticas, llegando incluso en una de las ediciones, 2008-09, a un 80% de los participantes. La edad media ha sufrido pocas oscilaciones, hasta el punto de que en las tres últimas ediciones coincide en 26 años. La formación del alumnado es realmente heterogénea, contando ya entre todas las ediciones de este programa de movilidad un total de 66 formaciones distintas (diplomaturas, licenciaturas, grados, máster y doctorado). Aunque hay tres titulaciones que destacan claramente sobre las demás y que son las que más se han beneficiado de las Erasmus Prácticas: Traducción e Interpretación, ADE y Arquitectura.

Además la UGR ha puesto en marcha otros programas de movilidad para licenciados, como las prácticas internacionales del CEI BioTic para estudiantes de máster y doctorado, que se han anunciado esta misma semana y que tienen una dotación de 4.000 euros, aunque todavía no se ha fijado el número de plazas se sabe que destinará 100.000 euros.

También se ha presentado este miércoles la convocatoria extraordinaria de movilidad para estudiantes de posgrado y máster, para las que destinará 120.000 euros.

Y es que, ante el panorama que vislumbran los estudiantes, cada vez son más los que ponen sus ojos en el resto de Europa o en otros continentes. Bien sea con la garantía o incluso el prestigio de becas como las Fulbright, como a tentar la suerte, parece que el éxodo del conocimiento está en alza.

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