Encuentros en el palacio de los patos l Antonio Moreno y Eduardo Torres www.hospes.es / www.fuenso.com

Los fallos del sistema judicial sacan a la luz la falta de medios

  • Casos como el de Mari Luz hacen saltar a la palestra el funcionamiento de la Justicia l ¿Qué se debe hacer para evitar que se puedan repetir situaciones de este tipo?El juez decano de Granada y el vicedecano del Colegio de Abogados coinciden en la necesidad urgente de una fuerte inversión en justicia

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Eduardo Torres: Hay una cosa en la que estamos de acuerdo todos. La primera razón con diferencia de los problemas es la falta de medios materiales y personales. Yo eso lo tengo claro. Una de las cosas que yo he dicho siempre es que como eso no da votos... Da votos dar 400 euros o bajar el alquiler a los jóvenes, pero arreglar los juzgados da pocos votos y entonces no hay una política que apueste por eso. Si se quiere arreglar la justicia, hay que invertir.

Antonio Moreno: Claro. El primer problema de la justicia es la lentitud, que es consecuencia de la falta de medios.

E.T.: Una justicia tiene que ser rápida o medianamente rápida. Los juzgados de lo contencioso en Granada están señalando ya para el año 2012. Un ciudadano que tenga un problema con la Administración y tenga que acudir al juzgado, cuando el abogado le diga: "Mire usted, nos han señalado para marzo del 2012", el ciudadano dice: "¿Está usted de cachondeo?". Pero no está de cachondeo, le está diciendo la verdad. Es un auténtico escándalo. Cualquier ciudadano sensato ve que eso es una auténtica barbaridad. ¿Cómo se arreglaría? Pues si en vez de haber cinco juzgados de lo contencioso, hubiera doce. Que no es culpa de los jueces, porque el 99,9% de jueces, funcionarios, secretarios y demás hacen lo que pueden, y muchas veces más, pero hay un problema gravísimo de falta de medios.

A.M.: Yo salí este verano pidiendo disculpas cuando ya se estaban señalando juicios para 2010. Yo como juez decano no tengo facultades para poder crear un juzgado, sino solamente para solicitar la creación y son los poderes políticos los que tienen que facilitar la creación. Si no lo hacen, yo no tengo la culpa, pero a mí no me cuesta trabajo pedir disculpas al ciudadano, porque es el que lo sufre. Tenemos ese problema de la lentitud, sobre todo, en la jurisdicción contencioso administrativa. Se puso un remedio: se creó un juzgado, se ha creado un juez de refuerzo en Granada, pero sigue sin tener solución. Los juzgados no dan abasto. Es absolutamente imposible mientras que no se creen juzgados. Y estoy totalmente de acuerdo en que la justicia no es que no interese, es que no vende. La justicia, políticamente, no vende. Yo me he quejado amargamente de que en esta campaña electoral no se ha hablado nada de justicia. ¿Cuándo se habla de justicia?

E.T.: Con casos como el de Mari Luz.

A.M.: Claro, cuando sale un caso espectacular, absolutamente denigrante y desagradable y que no debería haber ocurrido nunca. Pero ahora es cuando se empieza a hablar de que la justicia es lenta o el sistema no funciona. Si es que el sistema lleva sin funcionar muchos años. Que ha mejorado, sí, pero sigue sin vender y por tanto sigue sin invertirse en justicia. No hay más que comprobar la inversión que se hace en justicia... Nada. Un gran avance para mí sí lo fueron los juicios rápidos.

E.T.: Y una de las cosas que yo he dicho siempre es que a nuestra consejera de Justicia, que tiene sus soles y sus lagunas, como tenemos todos, si algo le puede agradecer Granada es que, quitando el problema puntual de Almuñécar, todos los partidos judiciales tienen juzgados nuevos.

A.M.: Reconozco la labor que ha hecho la consejera, sí.

E.T.: Y a eso hay que sumar la operación de la Caleta, que ha sido importantísima y ha concentrado allí la justicia, que está muy dispersa.

A.M.: Pero esa operación está demasiado parada.

E.T.: Hombre, porque las cosas de palacio van despacio y porque J.J. [el empresario José Julián Romero] es el que compró el edificio de Telefónica y se lo tiene alquilado con opción a compra, aunque ya tienen claro que lo van a comprar... Pero bueno, que claramente la razón de la lentitud es la falta de medios. En el caso de los asuntos penales, en Granada hay nueve juzgados de instrucción. Al año, ¿cuántas diligencias entran?.

A.M.: 82.700 el año pasado.

E.T.: Tocan casi a unas 10.000 diligencias al año por juzgado. Fíjate lo que eso supone. Además, en el siglo XXI no es tolerable para mí que todo eso no esté controlado informáticamente, el saber que hay un preso en la calle, que no se ha ejecutado la sentencia, por ejemplo... Porque si hubiera unos programas informáticos en condiciones y se gastase el dinero en eso, esas cosas saltaban.

A.M.: Como en Hacienda. Si tú debes algo a Hacienda o te saltas un plazo, eso salta. ¿Por qué tengo yo que llevar los libros de presos a mano?

E.T.: Claro. Eso es absurdo en el siglo XXI, cuando está todo informatizado. ¡A mano, los libros de presos! Hablamos de algo tan importante como la libertad de una persona, que se dan casos como el de Adelina...[en referencia al preso que pasó más de un año en la cárcel tras ser absuelto, porque la jueza olvidó excarcelarlo] Es que no es de recibo. Hay que hacer una importante apuesta por eso. Hoy día hay un proyecto de que los despachos de abogados estén conectados por vía de firma electrónica con los juzgados. Eso va a facilitar las cosas una barbaridad.

A.M.: Pero facilita las cosas a los despachos de abogados, porque el atasco sigue estando en el juzgado. Me alegra, eso sí, que quienes reconocen la falta de medios no sean sólo los jueces.

E.T.: Para nosotros, está claro.

A.M.: Es esencial. Existe un gran malestar en los jueces. Evidentemente la desgracia personal de Mari Luz no la podemos solucionar ya. Se van a depurar responsabilidades, por supuesto. Y el caso es que la primera diligencia la ha iniciado el Consejo General del Poder Judicial. Pero que ahora precisamente se ponga en entredicho la función de los jueces crea un gran malestar. Tenemos una exigencia de responsabilidad que va a más siempre y sin embargo, estamos entre los jueces que menos cobramos de Europa, en el puesto dieciocho, y no cobramos complementos de productividad. Además, tenemos una Ley Orgánica del Poder Judicial de 2003 y que no se ha desarrollado y seguimos funcionando con los juzgados decimonónicos...

E.T.: Otro de los motivos claros de los retrasos es ése: juzgados decimonónicos con estructuras decimonónicas. Y la base de todo está en las nuevas tecnologías. Rara vez no se necesita en un juicio una diligencia fuera de Granada. Yo estoy reclamando una factura, por ejemplo, y el proveedor es de Madrid. Hay que llamar a Madrid para que se ratifique la factura y venga y lo tienes que hacer a través del juzgado de Madrid. Ahora la huelga de dos meses en Madrid ha pegado un retraso a todos los procedimientos bestial. Hoy día eso no es pensable existiendo la videoconferencia, pero claro, se necesita una inversión importante y es algo que hasta ahora han demostrado los políticos que no quieren hacer. Y es que informáticamente hoy se puede hacer todo. Hacienda sabe al día siguiente la moto que te has comprado. Entonces, no es razonable que estemos así...

A.M.: Todos los jueces, los funcionarios y todo el sistema judicial tiene asumido que hace falta una apuesta por las nuevas tecnologías, pero para eso hace falta dinero, para crearlo y para formación. Si no, no sirve de nada.

E.T.: Además, es que los políticos publican, por ejemplo, la Ley de la Dependencia con bombo y platillo, majorettes y bengalas al aire. Y ahora no hay medios para aplicarla, ésa es la realidad. Ésa es la razón de todo. Y la justicia sólo le afecta al ciudadano en la medida en que es usuario. Pero el cuidadano que tiene la suerte de no necesitarla, ése no sabe ni si la justicia funciona o no funciona.

A.M.: Lo que no puede ser es que la justicia esté en el candelero cuando sucede un caso determinado que produce alarma. No se puede funcionar así. ¿Por qué no ha estado cuando se tienen que poner los medios?

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